por Edwin Ferrer

Una  pocilga  que  se  parece  a  una  quimera.

Un  cuartito  verdaderamente  espiritual, cuyo ambiente está lleno de olores de alcanfor e incienso.

Allí Guango toma un aire de suspiros por el alza del arroz y las habichuelas. Es algo terrenal, la pobreza y la esperanza; un sueño de un mejor mañana, entre el cementerio y el techo.

CASUCHALa alacena tiene forma de un estadio de pelota donde las cucarachas esperan por los escuchas ambiciosos para poder volar. Los ratones parecen soñar; se diría que están destinados a una vida en la Florida para ser contratados por Disney World. Los murciélagos hablan por señas, como los mudos cuando extienden su mano apuntando al cielo. El búho duerme en el plafón y mira inteligentemente.

A la vecindad, ninguna caravana se acerca, tampoco ninguno de los tres partidos; porque el voto no cuenta para el que no tiene ni aporta nada. Todo aquí tiene la suficiente honradez y la deliciosa armonía de la pobreza.

Aquí el alcanfor y el incienso son fragancias que se mezcla con el sol ardiente de una realidad metafísica, donde las promesas duermen y el espíritu se endurece por la indiferencia política y el rechazo de la religión.

©Kaminero