De excesos y carencias

“Prefiero tener mucho a no tener nada”  De primera intención no objeté esa expresión de una amiga durante una conversación de sobremesa.  Claro, en el contexto de nuestras aspiraciones de bienestar y frente a los temores apocalípticos y de crisis económica es usual que la carencia aterre.  Pero la expresión que recoge el deseo de tener mucho de algo en oposición a no tener nada, sin precisar qué es ese algo, es una generalización, como todas, cuestionable.

Hace tiempo aprendí que generalizar puede inducir a error y en el peor de los casos genera prejuicios.  Así que, luego de reflexionar sobre la abundancia o la estrechez se me antoja darle un vuelco a la idea sobre carencia y exceso que expresara nuestra amiga. Mirándolo desde otro ángulo; ¿qué les parece, amable lector, la siguiente expresión?:

“Si carecer de una cosa puede ser perjudicial, igual de perjudicial puede ser tenerla en exceso”

Los que están de acuerdo tendrán ejemplos al respecto. No obstante, el asunto no debe angustiar a nadie, Entre lo que puede ser perjucicial o no, la solución es la moderación.

Sergio A. Rodríguez Sosa

5 pensamientos en “De excesos y carencias

  1. Gracias por la contribucion al respecto, Sergito! Me encanto y sabes por que? Porque nos hace analizar y evaluar la calidad de vida que estamos viviendo!

    Consejo y/o sugerencia personal a todos los que lean este blog:

    1, evaluamos nuestras propias vidas, nuestras conductas, habitos y situaciones del diario vivir (veamoslo crudamente y sin miedo; confrontemos a nuestro propio ser)
    2, escribamos dos columnas en un papel: 10 excesos/10 carencias en nuestra vida
    3. analicemos y tratemos de modificar estos hacia un punto medio, o sea MODERACION o BALANCE
    4. trabajemos hacia esa moderacion (pasos pequenos y productivos)
    5. Viva este ejercicio personal y gocelo a plenitud!

    Feliz Dia – mis queridos MODERADORES!!!
    Maria Ibarra, MPH
    Wellness Coach

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  2. Muy buena la reflexión.
    Cuando no lo decía porque no lo racionalizaba así por falta de palabras que lo plantearán como lo sentía, me dolía no tener porque no podía dar. Por eso las únicas veces que me ha dolido no tener es cuando se me ha presentado la oportunidad de dar y esa carencia me lo ha impedido. Lamentablemente la vida no me ha favorecido gran cosa en ese departamento por lo que no he podido dar gran cosa. Pero me sigue doliendo esa realidad, no para mi disfrute, porque con poco disfruto la vida a plenitud, sino porque en el dar, más que en el recibir, se goza el espíritu sano y bien balanceado.
    Busquemos lo abundante para dar con abundancia.

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  3. Por supuesto. Tener en exceso mientras otros carecen (obviamente estamos hablando de recursos económicos) puede ser considerado abuso. Bueno, eso pienso yo.

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