“Prefiero tener mucho a no tener nada”  De primera intención no objeté esa expresión de una amiga durante una conversación de sobremesa.  Claro, en el contexto de nuestras aspiraciones de bienestar y frente a los temores apocalípticos y de crisis económica es usual que la carencia aterre.  Pero la expresión que recoge el deseo de tener mucho de algo en oposición a no tener nada, sin precisar qué es ese algo, es una generalización, como todas, cuestionable.

Hace tiempo aprendí que generalizar puede inducir a error y en el peor de los casos genera prejuicios.  Así que, luego de reflexionar sobre la abundancia o la estrechez se me antoja darle un vuelco a la idea sobre carencia y exceso que expresara nuestra amiga. Mirándolo desde otro ángulo; ¿qué les parece, amable lector, la siguiente expresión?:

“Si carecer de una cosa puede ser perjudicial, igual de perjudicial puede ser tenerla en exceso”

Los que están de acuerdo tendrán ejemplos al respecto. No obstante, el asunto no debe angustiar a nadie, Entre lo que puede ser perjucicial o no, la solución es la moderación.

Sergio A. Rodríguez Sosa