Reflexión para los escritores puertorriqueños de Ramos Perea: comentada

Reflexión para los escritores puertorriqueños.escrituras

por Roberto Ramos-Perea
Dramaturgo Puertorriqueño

Me pregunta una querida amiga escritora qué le pido –como escritor- al año nuevo.

Joder, vaya con la preguntita que me obliga a recaer en la pueril fantasía de que el nuevo año será diferente al que acaba de pasar.

Como si la experiencia humana cambiase con las estaciones, o las malas vivencias se pudieran matar con los malditos tiros al aire de las doce.

Pero bueno… si es como escritor, alguna reflexión siempre llega. Y la que me llega es esta: creo que para un nuevo año, los escritores puertorriqueños deberíamos renunciar a mentir.

Deberíamos ante todo, poner los pies en la tierra, mirar hacia el frente y asumir la responsabilidad que como intelectuales nos toca vivir en la presente y apestada colonia que tenemos como Patria.

Deberíamos dejar de comportarnos como una glamorosa y frívola farándula.

Deberíamos olvidar que la fama es un mérito literario, y recordar que los verdaderos méritos de nuestras palabras están en la fértil y cultivada imaginación, en la inagotable creatividad, en el compromiso incuestionable con el presente, en el respeto por el pasado y en la veneración por el origen.

La literatura puertorriqueña reciente se ha convertido en el camastro psiquiátrico de nuestras más pueriles carencias. Quizá por eso escribimos tanto de lo que pasa por nuestro sexo, y menos de lo que le pasa a nuestra sociedad.

Recordemos que en Puerto Rico un escritor descomprometido con el país o con su raza, es un atributo “positivo” para la tranquilidad institucional.

Mientras más besemos las botas del poder, por creer que de alguna manera el poder puede darnos el dinero para mantener nuestra higienizada estatura intelectual- mucho más el poder se burlará de nosotros y terminará utilizándonos como niños símbolos de su campaña populista.

Creo que llamarse “escritor” debe provocar respeto, no glamorosa complicidad. Debe provocar algo de temor y cautela, no la hipócrita sonrisa de la complacencia o la curiosidad mediática.

Nacimos para escribir, no para vender nuestra imagen, ni mucho menos para vender libros.

Ser escritor es vivir un misterio social, y ese misterio tiene algo de redentor y de guerrillero. Pero no puede llamarse escritor quien tiene demasiado que perder y tema al riesgo.

Pero este año que entra nos enfrentamos al peor riesgo de todos: el de ser cómplices de la mentira, y de poner nuestra literatura al servicio de una nueva dictadura.

Pero esto… vamos, esto solo es una divagación mía.
No me hagan caso.

Comentario
por Marcos Reyes Dávila
Escritor

Roberto:
Muy de acuerdo contigo. Me parece que hay demasiado espectáculo entre los escritores.

La palabra parece un un ser inútil y desvalido, insuficiente e incompleto, si no se la acompaña de performance y espectáculo.

Hay en la poesía demasiado protagonismo de palabra ingeniosa, de combinaciones ruidosas pero sin sentido, ni lirismo siquiera.

Y como bien dices, demasiado ombliguismo y fantasía, y poquísimo de aquello que hacía a Neruda decir que la poesía no debe cantar en vano.

No en un Puerto Rico esclavizado, ese Puerto Rico cadáver, no nacido, nunca nacido de sí mismo, del que huyeron Betances y Hostos para hacerle la guerra, y encarceló y torturó hasta la muerte a Albizu y a Filiberto y a tantos más.

Estamos en el año del centenario de Julia de Burgos y me temo que se ventile muy poco a la Julia rebelde y contestaria, la creadora y comprometida con las necesidades de su pueblo, la nacionalista y anti imperialista, la que vale la pena recordar y celebrar, “sin lágrimas” como decía Pedro Mir, porque la que murió enredada en un laberinto de amores frustrados y de alcohol debe quedarse sin nombre, tal como murió muy cerca de Wall Street.

Recibido por Correo-E

Un pensamiento en “Reflexión para los escritores puertorriqueños de Ramos Perea: comentada

  1. Saludos Compañero,

    Desde que la Organización de Naciones Unidas (ONU) determinó en el 1960 que el coloniaje es un crimen en contra de la humanidad, no hay más necesidad para consultas o plebiscitos. La solución es entregarle a Puerto Rico su soberanía.

    Pero como el Gobierno de Estados Unidos (EEUU) no quiere hacer eso, ha ignorado las 33 resoluciones de la ONU pidiéndole exactamente eso. EEUU para engañar al mundo que le interesa descolonizar a Puerto Rico, continúa proponiendo plebiscitos para saber lo que quiere los puertorriqueños. Aunque 100% de los puertorriqueños queramos seguir siendo una colonia de Estados Unidos, todavía estaríamos obligado a tomar nuestra soberanía para después decidir que queremos hacer.

    Lo único que sirve estos plebiscitos es para que EEUU divida los puertorriqueños. Un puertorriqueño no nos invadió para hacernos una colonia. ¿Cuándo nos daremos cuenta que tenemos que unirnos?

    ¡Por eso es que tenemos que protestar pacíficamente por lo menos 3 veces al año hasta que lograr la descolonización de Puerto Rico!

    José M López Sierra
    http://www.TodosUnidosDescolonizarPR.blogspot.com

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