Las prioridades defensivas de Puerto Rico y Cuba en el siglo 18

Por Irvin J. Serrano

El periodo que abarca la segunda mitad del siglo XVIII, se caracterizó por constantes conflictos a  escala internacional entre los imperios europeos. Estos conflictos tenían como objetivo principal lograr la supremacía tanto en el continente europeo como en las colonias de América y Asia.

Antes de 1739 las guerras se originaban en Europa, pero en el periodo que nos ocupa se iniciarían mayormente en América. Uno de los efectos de estas luchas imperiales fue que las colonias tuvieran mayor importancia y además que estas fueran escenario de batallas encarnizadas jamás presenciadas.Fortificaciones

La mayoría de estos combates ocurrieron en la Guerra de los Siete Años (1756-1763), que finalizó con el Tratado de París de 1763. En esta etapa España y Portugal no eran los únicos imperios con grandes extensiones territoriales, ya Gran Bretaña y Francia tenían territorios significativos y bien consolidados. Una de esas zonas coloniales era el Caribe, que aunque no proveía riquezas en metales, su ubicación constituía una ventaja estratégica de enorme valor. De todos los imperios europeos con posesiones en América, era España la que presidia la codiciada zona del Caribe con fortificaciones en puntos estratégicos.

En este periodo España estaba regida por Fernando VI (1746-1759) y luego por Carlos III (1759-1788). Aunque con un poderío menos significativo que el de siglo atrás, aún poseía territorios valiosos. Por lo tanto, los demás imperios europeos en especial Gran Bretaña y Francia, emprenderían acciones militares con la intención de arrebatarle esas áreas estratégicas a España, en momentos de mayor vulnerabilidad militar. Al obtener más territorios los imperio ganarían fuentes de riquezas y nuevas rutas comerciales para sumar a su capital. Los adelantos tecnológicos en los medios de transporte facilitarían esas empresas comerciales y bélicas.

Para retener las rutas comerciales España tendría que proveerse de una gran flota, pero continúo utilizando una estrategia defensiva dando énfasis a sus fortificaciones. Dos de las colonias donde se levantarían importantes fortificaciones con la misión de proteger algunas de las rutas comerciales españolas por donde se transportaban artículos y riquezas provenientes desde México y Sudamérica eran Cuba y Puerto Rico. En ambas posesiones, piezas claves en la empresa española, se implantaron reformas defensivas a partir de 1763 en el caso de Cuba y de 1765, en el caso de Puerto Rico. Antes de las reformas el estado de los sistemas defensivos en dichas Antillas era uno de abandono y deterioro. Luego del 1765, con la implementación de las reformas recomendadas por el mariscal Alejandro O’Reilly, se convirtieron en sistemas defensivos de primer orden.

© Irvin J. Serrano González

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