Un avioncito de papel en el día de la Epifanía

por José Manuel Solá

Cuando niños, hacíamos avioncitos de papel y nos mandábamos mensajes o -también- tonterías por el mero placer de ver que podíamos hacer volar las palabras, de verlos planear -usualmente en el salón de clases- retando el orden institucional y toda autoridad. Eso era parte de la felicidad, unaavioncito de papel 3 parte inocente pero esencial en nuestra manera de entrar al mundo y enfrentarlo.

Hoy, lunes 6 de enero de 2014, día de la Epifanía, ando hasta la memoria y recupero mis aviones de papel. Saldré a la calle, a la plaza del pueblo, a los caminos de mi viejo caserío y tiraré a mansalva mis aviones a cualquiera que cruce mi camino con un mensaje subversivo: mis aviones de papel dirán: “¡Te amo!” Nada más. Claro, amar y decir que amamos sólo así: porque sí, tiene sus consecuencias.

En la escuela, cuando era sorprendido, me castigaban haciéndome estar de pie en una esquina (“a oler cucarachas”, decíamos). Luego, la combinación de lanzar avioncitos de papel con el agravante de que éstos digan “te amo”, puede tener varias consecuencias, que pueden ir desde un gesto de sorpresa o susto, una sonrisa de oreja a oreja o una mala mirada. O que a un viejo como yo le llamen loco o lo perciban como un viejo feliz. Nada, yo me atendré a las consecuencias y al castigo, de haberlo. Bueno… y hasta habrá quien en respuesta me tire un beso con la mano. (Todo es posible en esta guerra de felicidad).

Es que, mire, quiero cambiar los rostros de la gente. Cambiar caras de cansancio en caras de esperanza, miradas de odio en miradas de amor, miradas de vejez en expresiones de primavera, gestos de miedo en abrazos de confianza, transformar canciones de guerra en himnos a la vida, deseos de destrucción en voluntad de construcción. Quiero mirarme en los ojos de la gente y decirles: vuelve a ser niño, vuelve a cantar, acompáñame y vayamos a inventar un mundo nuevo, volvamos a ser hermanos y juntos asumamos las consecuencias. ¡Vamos a asumir el riesgo de ser felices, de ser libres, asumamos el riesgo de amar y sus consecuencias! No lo dejemos para mañana, el día perfecto para comenzar es hoy. ¿Vienes conmigo?

cJMS .

3 pensamientos en “Un avioncito de papel en el día de la Epifanía

  1. José hombre y que me dices cuando estábamos enfermos y teníamos que confrontar al doctor Hoyo, mi madre, sabe las peceras de hoy donde los pececitos juegan contentos? Pues en el hospital viejo de Salinas, ahí naci yo, llegaba uno enfermo de lo que sea y inyección penicilina. Se curaba uno antes de llegar a la casa. Las inyecciones se recalentaban. Pero de tanto que se usaban estaban votas. Mi madre… ¡Como dolían!…y las tenían Como pececitos en peceras con agua caliente. Entonces eran Como agujas de tejer, ¡mi madre Santa!…y Como intimidaban aquellas norsas, cuando decían. Doctor ¿cuántos miligramos de penicilina? Y uno con una carita de salir corriendo al escape. Pero no, parecía que ya sabían las intenciones y se ponían en guardia. mi madre. Bendito. Pero la verdad se curaba uno más rápido. Qué tiempos aquellos!…
    Rayhan Roman…desde Tailandia. Nací en Caño Verde de Salinas

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  2. Jajaja – por ahi van los mios y con mucha positividad, amor, gozo interno, paz y risas! Te llegaron?

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