Ya son las doce

FELIZ-AÑO-NUEVO-2014

YA SON LAS DOCE

por María del Carmen Guzmán

Otro año se ha ido y
Con él se fueron…
Tantas cosas
¿Volver atrás?
¡No!
Todo lo contrario
Seguir este peregrinar de
Soñar, luchar, vivir…
Seguir la ruta con nuevos bríos
E ilusiones,  sin resoluciones
Que al fin y al cabo se tornan gris y
A mediados del Nuevo año
Ya se han olvidado,
Sin cumplir, mueren.
Olvidar, perdonar, Amar,
Escalar montes y collados
Trascender hacia lo alto,
Reír, llorar, correr nuevas distancias,
Gritar a voz en cuello todo
Lo injusto e inhumano
Rechazar lo impune
Acariciar los pétalos de la flor
De la conciencia,
Enseñar la honestidad,
Honrar lo justo,
Todo a su tiempo
Con la fe y la mirada hacia lo alto.
¿Para qué mirar atrás?
Lo que se fue, falta no hará
¡Ha recibir lo que vendrá!
Con gozo y paz interna,
Porque en ningún rincón
Del mundo se hallará.
¿Para qué preocuparnos
Por lo que nos depara el Nuevo Año?
Es la oportunidad de comenzar
De enfrentar cada escenario
Según sube el telón.
De pelear cada batalla,
Afrontar cada tormenta
Según aparece en el horizonte.
De despertar cada mañana
Agradecida del descanso
Y cada noche dar gracias por un día más
En el calendario.
 
 
 
 
 
 
 

Último día del año

Diarios íntimos

por María (Charito) Ibarra

Llego el último día del año – que memorias vienen a sus mentes?

A la mía vienen recuerdos de cuando vivía en la casa vieja de Salinas – me parece que veo a mi madrecita diciéndonos, “bueno, hoy es el último día del año, así que a bañarse bien y a recoger la casa, para que el nuevo año nos coja limpios y ordenados.” ¡Qué realidad más cruda! Jajá, bañarnos y restregarnos con los pañitos secos y duros (¡ouch!), especialmente, esas partes del cuerpo que están a la vista de todo el mundo y aquellas que si no las lavábamos bien, nos salía un aroma bien típico a sudorcito salinense. ¡Ay, papacito!

También recuerdo a mi Tía Elda, arreglando su casa de la calle Guayama (¡hoy día llamada, Héctor Hernández-que casualidad!) y preparando todo para que en la noche nos fuéramos con ella a despedir el año. HMMM, me parece que saboreo su comida preparada con tanto amor y gusto – con un sofrito que ella preparaba y que caracterizaba sus manjares tan especiales. Y los pasteles, ahhhh, ¡que rico los hacía! ¡Cómo extraño esos momentos! ¡Qué muchas anécdotas!

Pero, ¡no todo era felicidad!. Una anécdota que me marcó para siempre fue cuando mi padre, después de despedir el año, no me dejaba salir con mis amigos o con mi novio de aquellos tiempos – Gilbert Rosario, ¡uuurrgghhhh! ¡Cómo me enojaba! Sabiendo que los amigos estaban tan felices y alborotaos – yo también quería disfrutar y gozar la vida, ¡caray! ¡NOT fair! Bueno, pero, todo pasó ¡y por aquí seguimos!

¡Aprovecho este momento para desearles mucha salud, sabiduría, humildad de corazón, vidas más simples y sobre todo el amor y la paz que solo Cristo, nuestro Salvador puede ofrecernos!

Un abrazo desde Tampa, Florida.