Por: María (Charito) Ibarra

Desde la diáspora boricua

En este día que ya comenzó te saludo, como todos los años.  Gracias a mi Dios, estás bien cuidado, aunque lejos de todos, ¡Feliz Cumpleaños!

Te mantienes vivo y fuerte, a pesar de tus muchos abriles. Con tu mente clara y sabia sigue dando consejo, aún cuando estoy más vieja que un “chucho.”

Muchísimos recuerdos vienen a mi mente,  unos buenos, otros desagradables. Lo más importante es que sigues siendo mi padre. Y por ley Divina te mereces mi amor, el mutuo perdón y juntos revivir momentos inolvidables.

A tus cuidadoras les doy gracias por cuidarte mejor que yo.

Sigues siendo, “la leyenda,” que un día como hoy, Dios creó.

Te amamos

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