El día que conocí a Ray y viví para contarlo / María del C. Guzmán

GraciasEste día de Acción de Gracias me tocó vivir una experiencia de esas que le dejan a una sumida en un estado de agradecimiento integral; de cuerpo, alma y corazón.

Como todos los años, mi hijo mayor nos invitó a comer a su casa, pero en esta ocasión decidí cambiar la ruta que me conduciría desde mi pueblo hasta Rio Grande.

Todo iba “Viento en popa.” Tomé la autopista 52, luego la 30 en dirección hacia Fajardo hasta que vi el rótulo de la carretera número 3 y salí.

Al llegar a Naguabo, me encontré ante una intersección y el único indicio de que me había desviado lo vi Cuando ya había adelantado muchos kilómetros.

Preguntaré más adelante, me propuse, cuando de repente mi vehículo cayó en un cráter y sólo pude elevar una oración pidiendo misericordia de lo alto.

Cuando me repuse del susto, continué mi viaje sin detenerme a inspeccionar el vehículo ya que no había indicio de desperfecto alguno.

Me detuve en la próxima intersección donde se encontraba el único ser humano que había visto en mucho rato.

─¿Para llegar a Rio Grande? Pregunté

Vire aquí, me indicó y prosiguió a detener y dirigir el tránsito vehicular para que yo pudiera realizar el viraje.

Al detenerme, se acercó y señalando el neumático del frente de mi auto me dijo:

No creo que pueda llegar a su destino a menos que me permita cambiar esa goma.

Muy bien, dije sin temor alguno, pero cuando bajó a revisar, me miró y me indicó:

El daño es más grave del que pensé pero no se preocupe porque yo soy mecánico y si me sigue hasta mi taller le reparo el auto.

Es aquí abajito, dijo señalando hacia adelante.

Pues entonces monte el auto y me indica cómo llegar, le contesté aun sin temor alguno.

Llegamos a una casa que reflejaba la sencillez y humildad de sus habitantes.

Me presentó a Violeta, su madre, quien me hizo pasar al balcón de su casa para que la espera no fuese tan larga y agobiante.

Violeta me atendía y de rato en rato iba a la cocina donde preparaba la cena de Acción de Gracias.

Cuando mi hijo llegó, el mecánico le enseñó el daño al vehículo y le explicó lo que había reparado.

Si hubiese seguido hacia Río Grande, no hubiese vivido para contarlo, le dijo.

Violeta nos invitó a quedarnos a participar de la Cena y dar gracias a Dios.

©María del Carmen Guzmán

6 pensamientos en “El día que conocí a Ray y viví para contarlo / María del C. Guzmán

  1. Mujer
    Tan bonita y temes quedarte sola… no te hagas una perdedora.
    Tu puedes, vamos anímate! Usa tu coraje para luchar y ganar
    Tu propia guerra… ganar sin hacerte daño ni hacerle daño a nadie.
    Vamos!. Cámbiate de ropa. Como si fuera a trabajar a la más importante oficina…
    Valorízate!… tu puedes! Eres Linda, eres humilde, que mas!
    Recuerda no llegaste a este mundo, para ser controlada por ningún
    Estúpido…tú puedes depender de ti misma. Vamos voy a ti! Y yo soy
    Hombre, pero padre también he hijo de una bella mujer tan hermosa Como tú.
    Vamos anímate!…. mañana cuando te levantes… vas hacer otra.
    Vas a depender de ti misma.
    Sin olvidar el respeto.
    No es que te vuelvas rebelde, sino una luchadora
    Y guerrera a tu favor.

    Rayhan Román Sotomayor desde Malaysia

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  2. Mujer

    Tan bonita, pero tienes miedo quedarte solas.
    Te sientes que el mundo te juzga… pero llevas
    LA sangre de guerrera…no se deja vencer por
    Nada ni por nadie,.. Utiliza todo lo que la vida
    Le enseno para seguir viviendo… pero es un
    Camino incorrecto el que llevas….

    Al final ya no hay mas camino, solo un gran abismo de soledad.
    Vamos, tu puedes!
    deja todo atrás y empieza una nueva vida,
    tu puedes! Vamos!
    No controles al mundo con tu cuerpo bello.
    Utiliza mejor tu cerebro.
    Que aunque no lo vemos esta trabajando todo el día.
    No lo vallas a lastimar, con las drogas
    No lo mates él es tu amigo.
    No lo confundas por darle veneno, odio y drogas.
    No es bueno para tu mejor amigo,
    Tu cerebro

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  3. Que bueno que yo no estaba solo. Por changuerías de mi auto, esta semana pasada, estuve cuatro días en casa sin moverme en lo que le dio la gana al NISSAN decirle al mecánico que era lo que le pasaba. A María del Carmen lo que encontró después de caer en uno de los muchos cráteres de nuestras carreteras, no fue un ser humano, eso se le llama un Angel…

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  4. Tu relato me recuerda la frase de “usted sabe como son los puertorriqueños…”. ¡Claro! ¡Hospitalarios! Esta es una buena noticia María, te confieso que tuve temor de que el final no fuera feliz. Saludos.

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  5. Pues no solo tú María tienes que dar gracias. Ayer, al parecer fue un día plagado de problemas para los automovilistas. Camino de Caguas a Río Piedras, durante el trayecto, me tope con tres vehículos estacionados en el paseo a causa de emergencias mecánicas. Más adelantes una guagua por poco provoca un accidente múltiple cuando trato de cruzar desde el carril derecho hasta el paseo porque enfrentaba un problema mecánico. Nosotros mismos por poco nos vemos involucrados en un accidente. Antes de llegar a la intersección de la carretera #1 con la entrada hacia Cupey por razones desconocida un poste de alumbrado había caído al pavimento y bloqueaba el camino. Como antes que nosotros transitaban otros vehículos no se veía el obstáculo. Los autos frenaban e intentaban esquivar el poste. Nuestra chofera frenó, pero la situación la obligó a pasarle por encima al poste, pues de lo contrario hubiera chocado el auto de la derecha, suerte que detrás no venía otro vehículo, el cual inevitablemente nos hubiera golpeado.

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