Cabo Rafa / Roberto Quiñones

La historia de un pueblo también registra las actuaciones de personas que se distinguen en diferentes facetas como el deporte, la cultura, lo religioso o lo político. Los historiadores utilizan regularmente estos personajes en la reconstrucción del quehacer histórico de una comunidad. historia.

La obra de escritores, cuentistas y novelistas son también fuentes de información para contextualizar la historia no sólo de un pueblo sino también de un país.

En lo que a mí concierne, no cualifico para ninguna de esas facetas porque sólo soy un ciudadano común pendiente a todo lo que pudiera ser de interés y que por alguna razón no se le ha dado la importancia que merece.

En pasados escritos he difundido la historia de logros y honores recibidos por compueblanos de los cuales todos nos sentimos orgullosos. Muchos de ellos han recibido el reconocimiento oficial por parte de las autoridades locales. Pero hay algunos personaje que son también parte de nuestra población cuya historia se desconoce, y lo más triste es que son ignorados o casi rechazados en la comunidad.

Son muchos los ejemplos que podría mencionar de estos compueblanos que han pasado sin pena ni gloria por nuestra comunidad aun cuando han sido piezas claves en el diario vivir del pueblo.  Entre ellos personas que brindaban un servicio profesional a la comunidad, y digo profesional porque este título no sólo lo cargan los que estudian en las universidades ya que existen muchos oficios que no todo el mundo puede llevarlos a cabo y se considera todo un profesional al que logra ejercerlo.

Luego de esta necesaria introducción procedo a presentarle a nuestros lectores a uno de estos profesionales que por razones variadas terminan siendo uno más en el pueblo y mucha veces etiquetados como deambulantes.

Rafael Rodríguez Santell es un salinense de pura cepa  que en la década de los cincuenta fue alto honor de su clase. En la Escuela Vocacional de Guayama logró completar estudios en electricidad y graduarse de cuarto año. Mediante estudios por correspondencia logró hacerse técnico de radio y televisión, servicio que estuvo brindando a nuestro pueblo hasta que llegó al mercado el sustituto del tubo de cristal, el “transistor”, hecho que revoluciono la tecnología de la radio y la televisión, sacando con ello de la profesión a muchos técnicos, ya que igual que sucede con los zapatos hoy día, tanto los radios como los televisores son desechables.

reciclado-aluminioRafael hoy día recorre por nuestro pueblo en bicicleta, recogiendo latas y todo desecho al que se le puede sacar una peseta.  Muchos lo consideran un deambulante por su apariencia física pero desconocen de la calidad de hombre que encierra su fachada.

Pero veamos algunos datos de Cabo Rafa, como lo conocemos sus más allegados amigos.  Nació un 24 de octubre de 1935, el día de San Rafael, en Talas Viejas. Su madre, natural de Juana Díaz, fue María Eugenia Rodríguez Torres, de quién se dice era pariente cercana del poeta Luis Llorens Torres. Su madre luego de separarse de su primer esposo se unió en segundo matrimonio con Francisco González, un utuadeño a quien Rafael considera como su padre.

Cuando Rafa cumplió los cinco años de edad esta familia se establece en la barriada Borinquen donde nuestro amigo crece y se desarrolla hasta hace par de meses que por causa de un incendio pierde su casa y se refugia en una abandonada casa en el sector de Los Poleos.

Su niñez fue una normal y durante su adolescencia servia a la comunidad trabajando como limpiabotas y vendedor del periódico El Mundo, en una ruta que caminaba todo el pueblo de Salinas.

Hoy día a los 78 años de edad, Cabo Rafa, cuenta con una envidiable facilidad para recordar nombres y eventos. Da gusto conversar con él y oír tantas anécdotas, muchas de ellas desconocidas por mí, a pesar de que la diferencia de edad es poca entre nosotros. Siempre habla de la primera estación de peaje establecida en Salinas, en el Río Nigua, que al crecer el mismo un grupo de jóvenes bajo las ordenes de Emiliano Zayas y de su propio hermano Santini, ponían unos tablones sobre las piedras del río para que los residentes de Borinquen pudieran pasar hacia el pueblo, servicio por el que cobraban cinco centavos.

Rafa aún recuerda sus días en los grados primarios y de escuela intermedia en Salinas recordando con mucho cariño a mis Surita, a mister Dones y a los estudiantes que fuimos sus compañeros de escuela. Recuerda también con deferencia especial al hoy doctor Anaya, al Licdo. Félix Edgardo Rodríguez, hermano de Nandy Rodríguez,y a Q Bigball, quienes fueron los que lo acompañaron al examen para entrar al ejército.

Recuerda también su círculo de amigos del barrio Borinquen con quienes a diario compartía entre ellos Juan Velázquez Moreno, mejor conocido por Guango el cojo, Juancho, quien era una de las personas más serviciales del pueblo y quien para sorpresa de todos término quitándose la vida, y con el famoso y muy conocido por todos Casimiro Febus Lleras, nuestro Cacho. Con este último Rafa hizo un pacto, durante el entierro de Juancho, de que el que sobreviviera de ellos dos tendría a cargo la ceremonia de despedida de duelo en el cementerio. Poco tiempo después murió Cacho y Rafa y el alcalde Tarsilo Godreau despiden el duelo. De hecho no ha sido la única despedida de duelo hecha por Rafa, también recuerda haber despedido a Daniel Navarro, quien trabajaba en el billar de Abelardo, y también a Don Fernando Mercado, residente de Borinquen quien fuera un líder obrero.

Vale decir que el que no conoce a Rafa y crea que es uno más de los mantenidos por el gobierno, se equivoca. Este ser humano no acepta ningún tipo de ayuda gubernamental, ni pide dinero ni tiene ingreso alguno, que no sea por la venta de latas, pues no obstante haber trabajado por bastante tiempo ni seguro social intentó solicitar.

Los que han tratado de inscribirlo en el Programa de Cupones para que tenga una dieta balanceada saben que lo rechaza de plano indicando que lo único que heredo de su Madre fue el orgullo y sería indigno para el que el gobierno lo mantenga. Rafael Rodríguez Santell, el Cabo Rafael …nunca ha sido un deambulante sino un hombre humilde y trabajador de los muchos que hay en la Comarca del Cacique Abey y del cual muchos tiene que aprender sobre la dignidad de la persona humana.

Un pensamiento en “Cabo Rafa / Roberto Quiñones

  1. Roberto, me encanto! Gracias por acordarte de los nuestros.
    Para mi, estos seres tienen nombre con letra mayuscula (if you know what I mean by this?) Leyendo tu columna dos cosas me encantaron:

    1. la primera estacion del peaje – jajajaja, me muero! (me parece que lo veo contandote la anecdota y

    2. la de NO aceptar ayudas gubernamentales (dignidad pura, chico!)

    Que mucho tenemos que aprender de este ser humilde. Bendito sea Dios!

    Saludos al Cabo Rafa – me quito el sombrero…..coño!!!!!!!!! (por no expresarlo en otra palabra de pueblo…..%#@$%^!!!!!!)

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