No todo el tiempo que nuestro Cacho utilizaba su frase “tan cayo” le fue celebrada como solíamos hacer al oír a este clásico salinense gritar esta frase.

Como dice un adagio hay sitios y sitios.

malleteUna mañana de mucho sol y calor se estaba llevando a cabo una vista judicial en la antigua Corte Municipal de la calle Baldorioty. Oficiaba la vista el Honorable Juez Carlos Manuel Dávila, hombre bonachón y portador una perenne sonrisa a flor de labios.  En el preciso momento que dictaba sentencia contra el acusado, Cacho, que pasaba frente a la puerta de la corte, soltó varias veces su sonora frase “tan cayó”  rompiendo la solemnidad de la sala de justicia. Aquella escandalosa interrupción causo risas y algarabía lo que encolerizo al juez.  De inmediato ordenó el arresto de Cacho y lo sentenció a un mes de cárcel. Durante el tiempo en prisión, en las calles de Salinas se dejaron de escuchar  las canciones Mi Fotingo y Vecina, Vecina  y el inesperado “¡tan… cayó!” de Cacho.