mujer pariendo2Carola no sabía leer, solo lavar y planchar, una pobre campesina que floreció en la distracción de los políticos. Sus pezones estaban prohibidos a la pasión; ofrecidos a la lluvia y a la brisa de su pocilga. Tenía un vientre descuartizado por once hijos y ninguno se acordó donde nació, su comadrona perdió la memoria y se lavó las manos en el rio. Hoy día es rica y maneja un Mercedes Benz y usa unas gafas oscuras, gracias a la economía subterránea.

En su vocabulario no había pichones, solo sabía lo que le habían enseñado… Matar a los  pichones, y mató los pichones, odiar las estrellas, y odio a las estrellas, tener un corazón de piedra, y tuvo un corazón de piedra. Entonces grito: ¡Viva lo que sea! abajo lo que venga! ¡muera lo que sea! Todavía la anda buscando el hijo que le queda.

©Edwin Ferrer