falsos-apostoles—Si no hay coca, no hay mujeres—, eso dijo cerca y en voz alta frente a sus flejecitos.

El caso fue… que después de veinte años malgastó todo el dinero que Diosito le había concedido. Con una palidez de guata de pan aseguró que tuvo una visión y comenzó a predicar de nuevo en el templo.

Kaminero

©Edwin Ferrer