Villoda Pérez / por Lydia E. Pérez Nieves

Luis Felipe Pérez OrtizLuis Felipe Pérez Ortiz nació en Salinas, Puerto Rico,  un 21 de mayo de 1921. Su padre Benigno Pérez (Don Nino, el zapatero) y Antonia Ortiz tomaron la decisión de mudarse a Coamo, Puerto Rico.  Ay de  aquellos  tiempos tan difíciles, en donde solamente ingresaba a la Universidad del país, aquellos jóvenes cuyos padres podían costear sus estudios. Obviamente no quedaba otro remedio que aprender un oficio o dedicarse de lleno al deporte. Luis Felipe Pérez, mejor conocido por “Villodas”, optó por la segunda alternativa.

Para la década de los 30, Luis “Villodas” Pérez comienza a participar activamente en los torneos de béisbol aficionado. En su posición predilecta , la tercera base, destacándose como una gloria del deporte coameño.  Al correr de los años  se convierte en el ídolo indiscutible frente a una exigente fanaticada.

En el 1942 forma parte del Cuerpo de Bombero en Coamo y además se desempeña con éxito en la construcción y en la ebanistería.  En el 1943 interrumpe su exitosa trayectoria hacia la fama en el deporte, para hacer ingreso en las Fuerza Armadas de los Estados Unidos. Durante su  estadía en el ejército se destacó participando como atleta en el difícil deporte de salto con pértiga y como pelotero de su compañía.  Su más destacada actuación fue al sobrepasar la marca de los doce (12) pies en competencia celebradas en la Universidad de Puerto Rico en el 1944.

En el 1946 ya fuera del ejecito decide regresar a Coamo. A mitad de año el equipo Nacional de Beisbol aficionado de Puerto Rico, reclama sus servicios y con este participa exitosamente en competencias internacionales como los 5to Juego  Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla,  Colombia. Allí se enfrentó a lo más selecto del béisbol de Nicaragua, Cuba, Colombia, Panamá y Republica Dominicana.   Al regresar fue contratado como pelotero profesional por el Equipo del Santurce.

En la temporada del 1948 -49, el lanzador José Luis Velázquez, de los Senadores de San Juan, le dio un bolazo en la cabeza. Cuando cayó al suelo lo tuvieron que tomar en hombros y con mucha dificultad caminó hasta primera base. Pisó la almohadilla y de ahí se lo llevaron para el hospital. Allí estuvo 14 días inconsciente. Al despertar lo primero que preguntó fue quien había ganado el juego.

Después de ese incidente ni José Luis Velázquez, que era compañero de cuarto cuando ambos jugaban en las ligas negras con el Indianápolis Clowns, ni Luis Felipe Pérez fueron los mismos peloteros.

Luis Felipe trabajo para el Aeropuerto Internacional de Isla Verde por 35 años y se retiró. Luego de su retiro, fue presidente de la Asamblea Municipal del pueblo de Canóvanas, donde dio todo su intelecto para el desarrollo del pueblo que había escogido para levantar a su familia compuesta por su Viuda Doña Doris Nieves Vázquez, sus hijos Gladys, Luis Angel , Lydia , Antonia  y Elizabeth Cotto Nieves.

En 1994 fue exaltado al Salon de la Fama del Deporte Coameño.

Luis Felipe “Villoda” Pérez,  muere en Canóvanas, Puerto Rico un 27 de diciembre del 2009

 

Fuentes:

Parte de esta nota, fue tomada por “Revista Deportiva” El Vocero, Sábado 5 de Junio del 1999, Pagina 12, Titulo: Porqué lo llamaban VILLODAS,  Escrito Por Antonio Ramírez Córdova .y por la

SEMBLANZA, Luis Felipe Pérez Ortiz,  Quinta Exaltación, Salón de la Fama del Deporte Coameño, Inc., 12 de junio de 1994.

Lydia E. Pérez Nieves

Rhode Island

8 de septiembre de 2013

4 pensamientos en “Villoda Pérez / por Lydia E. Pérez Nieves

  1. Sabia de antemano que al poner esta biografia de mi padre traeria hermosos comentarios. Gracias por tan hermosas palabras. El traerle a usted dulces y gratos recuerdos, para mi es un balsamo de alegria y espiritualidad. Mi padre fue el mejor que Dios me pudo otorgar. Mi abuelo, aunque vagos son los recuerdo por perderlo de muy niña, con sus palabras me labro una imagen fuerte y hermosa. Me fortalece al pensar que personas como usted lo recuerde y lo pueda describir de esta manera. Gracias mil. Aqui mismo encontre, en Encuentro deel Sur encontré un escrito muy hermoso de Mi abuelo Don Nino. Aqui comparto el link:

    https://abeyno.wordpress.com/?s=Zapatero+de+Salina

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  2. Olvidaba decir que Don Rojas Pérez, quien tenía su negocio de sastrería al lado de Nino, fue el papá de Rogelio Pérez, también pelotero profesional; lanzador de Ponce. Rojas y Nino eran hermanos. Para mi que Nino media como 6 pies de estatura.

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  3. Conocí a Nino El Zapatero. Fui su cliente. Tenía una tabla en la pared en que anunciaba los precios de sus servicios. Media suela, suela entra, claveteo que era muy común.

    Venían unas botas que llamaban “Bueyes”. Se despegaba la suela con facilidad y había que ponerles un refuerzo y clavarla con unos clavos especiales. El cuero de esos zapatos cuando se mojaban se tostaba y ocasionaba un problema de callosidad muy doloroso y penoso. En los juegos de pelota y en la radio se anunciaban continuamente productos para combatir el mal. Vi personas cortarse continuamente el exceso de carne con una navajita de afeitar Pal. Nino, no solo arreglaba zapatos los hacía a la medida. Había que remediarse para tener zapatos. Personalmente estuve descalzo hasta los 17 años. Solo usaba los zapatos para ir a la escuela y a la Iglesia por orden de mi mama. Eso era así para todo el mundo en condiciones económicas precarias y para economizar.

    Nino, vivía en la Casa de Doña Lan. Desconozco la familiaridad. Ella era una espiritista muy famosa. La dirección exacta de la casa era Calle Palmer Esquina Monserrate en Salinas. Mi madre Virgenmina Sosa Santiago (Tilita) tenía su Centro Espiritista a una esquina en la Calle de Cayey frente a la Barbería de Don Tomas. Eran muy amiga. Las quenepas de la casa de Doña Lan era únicas y objeto de robo por los jóvenes de aquella época.

    Nino por su parte tenía su zapatería en uno de los muchos locales de una estructura localizada en la calle Monserrate Esquina Baldorioty que en tiempos de España construyó un Señor de nombre Domingo Mattei. En esa propiedad había un hotel en el Segundo Piso que para los años 40 administraba Don Sixto Torres y Dona Tomy. En los bajos estuvo el Chanos Bar, La Sastrería de Don Rojas Pérez, Papa de Rogelio Pérez y en una esquina la Zapatería de Don Nino.

    Me encantaba ir a la Zapatería de Don Nino desde bien pequeño. Vivía bien cerquita y tenia amiguitos allí pues también alquilaban cuartos. La Zapatería de Don Nino era un verdadero Museo. Cientos y cientos de guindalejos. Cuero de zapatos, herramientas preciosas, clavos de todas clases en frascos de cristal. El mueble en que se sentaba Don Nino a trabajar era una obra de arte de ebanistería. Había una vitrina en la que sobresalían los retratos de su hijo vestido de pelotero, reseñas amarillentas de periódicos en los que se le mencionaba. Recuerdo que teniendo como algunos 9 o 10 años me hablaba de su hijo Luis Villodas. Siempre pensé que era adoptivo porque no me cuadraban los apellidos. Ahora me llegó la explicación, alrededor de 60 años más tarde. Curiosamente mi recuerdo es que él me decía que jugaba para Mayagüez. Don Nino propagó una moda entre los jóvenes que consistía en colocar en los zapatos unas herraduras que imitaba a las de los caballos con el fin de hacer más duraderos los tacos. Sin embargo, la moda se extendió a lucir los zapatos dando vueltas a la Plaza de Recreo taconeando para llamar la atención de las muchachas.

    Lydia: gracias por traerme a la memoria tan dulces y gratos recuerdos. Ha sido un verdadero placer espiritual recordar a tan noble persona y ojalá que a través de este medio otros puedan dar fe y extender este comentario.

    Vengan el primer viernes de mes al Mojo Culinary Festival que se ha tornado en un evento de reencuentro entre salinenses y descendientes de estos. Ustedes no son de allá, son de Coamo y de Salinas. Saludos Afectuosos.

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  4. Sigamos aprendiendo de estos seres humanos y sus conductas de lucha y trabajo duro – aun en nuestra era tecnologica, donde solo se da un “click” a todo o quiza, ninguno……Cada generacion o epoca provee la oportunidad de hacer cosas buenas, positivas y dejar legado……Gracias por compartir estas historias y por hacernos pensar que cada uno de nosotros-poco o mucho- tenemos un proposito y una responsabilidad con Dios, con el projimo y con la comunidad donde se vive….Feliz dia!

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