Tuco / por Edwin Ferrer

Perro tucoLas malas noticias tienen alas, vuelan desaforadas de lengua en lengua, hay cierta alegría en divulgarlas y así ocurrió con Tuco el de Pupo. Al sato no le gustaban las muertes repentinas, lo asustaban como una luz dramática de truenos y relámpagos. Hubiese sido feliz si el mundo no abrigase sarna, gusanos en el corazón, rabia y el parvo que les da a los perros cuando no los cuidan. Aunque cobarde, se veía saludable, dormía casi todo el día, era comelón y escupía de vez en cuando las hierbas de verdolaga para limpiar su estómago. Según Pupo nada podía causarle una muerte repentina.

Brutus era un Pitt Bull fornido como un toro criado en los arrabales del Bronx y Frankie, su dueño con tendencias políticas, lo decoraba con una cadena de oro muy gruesa. Tuco lloraba no ser inmortal y cada vez que pasaba el terrier frente a su casa escondía el pedacito de cola entre el prepucio y temblaba como los astros al caer la noche. Los ladridos del cabezón lo afligían y sentía la incertidumbre y la pavura de despertar en su boca triturado como el gofio. 

Una tarde, Daisy, la sata de Maximina, andaba en celo correteando por el malecón y toda la jauría la perseguía desenfrenados. Lo que no sabían era que Brutus había roto sus cadenas y quería ser parte de la conquista. Todos los satos al ver aquel quijudo animal comenzaron a huir y se perdieron en los cañaverales. Solo Tuco lo confrontó y con todo su nerviosismo se lanzó como un león a la batalla. Un solo mordisco fue el testigo de aquella tragedia y Tuco revertió su sueño. 

El Brutus terminó pegado y arrastró a Daisy de punta a punta por el malecón. Con el tiempo el pitbull murió famélico de una rara enfermedad en una institución de salud americana. Pupo echó de menos a su sato hasta que un día, un chillido de perritos que salía de un hueco del malecón lo despertó. Era Daisy con una docena de perritos tucos.  Una iguana con una cadena de oro y un símbolo de la Asociación “American Kennel” los escoltaba.

 

©Edwin Ferrer

Un pensamiento en “Tuco / por Edwin Ferrer

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s