El corazón y la estrella

 Por Marinín Torregrosa Sánchez

estrella flotandoHabía una vez un corazón muy triste porque se sentía sólo. Latía dentro de un cuerpo gobernado por Doña Razón, a la que no le gustaba dar besos y abrazos. Cada vez que surgía la oportunidad de abrazar a alguien la Señora Razón lo impedía diciendo:

-Que no te acerque mucho, está sucio y te puede contagiar.

Si unos labios intentaban besarlo volvía Doña Razón con la cantaleta:

-Deben estar llenos de gérmenes. ¡Atrás! ¡Que no se aproximen!

El pobre corazón seguía latiendo solitario. Todas las noches se asomaba por los ojos del cuerpo donde habitaba. Por esas ventanas lo observaba pasar entre la gente con los brazos caídos y labios marchitos. Huía de los otros sin intentar acercarse porque tenía miedo. Desconocía el lenguaje del amor, porque para abrazar y besar hay que conocer el amor. Lloraba mucho hasta sangrar, triste, siempre muy triste…

Una noche, asomado por los ojos, vio una estrella del cielo caer al mar. ¡Qué desesperación saber que una estrella tan brillante y bella se hiciera daño! Angustiado espero paciente a que los ojos del cuerpo donde vivía se cerraran, esperando que Doña Razón se quedara dormida.

Shhhh…

Y se escapó de aquel sueño profundo…. Llegó al mar. Allí estaba la estrella flotando en el agua sin brillo ni luz. Se acercó. Una voz del cielo, que nunca había escuchado, la de Doña Sentimientos que miraba desde la Luna,  le dijo:

-Dale un beso.

El corazón besó a la estrella y ocurrió algo inesperado, la estrella lo abrazó.

Desde entonces, nunca más el Corazón y la Estrella se separaron.  La Estrella no quiso regresar al cielo, se quedó junto al Corazón, que late feliz porque en un sueño abrazó la estrella que iluminó de alegría su vida para siempre.

©Marinín Torregrosa Sánchez, 16 de junio de 2013.

6 pensamientos en “El corazón y la estrella

  1. Hermoso relato didáctico, invita a pensar cuántas veces dejamos de lado el sentimiento para seguir dictatoriales reglas que nos dejan muy solos.
    Cariños. Marinín. Me gustó tu metafórico lenguaje.

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  2. Claro Sergio, era lo que le faltaba al cuerpo para convertirse en ser humano completo, tenía la razón, el corazón, le faltaban los sentimientos (el amor, como manifestarlo, los abrazos), y un sueño para alcanzar: la estrella. Un balance.

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  3. Algo me recuerda este sutil relato, la mejor vida es la que armoniza lo que dictan la razón y las emociones. El exceso en ambas pueden llevarnos a la infelicidad o al error. Pero claro, en el mundo de los relatos fantásticos el triunfo del amor al final no tiene tregua.

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