El Diluvio

por Edwin Ferrer

Nadie le creyó a Pao el sepulturero cuando oteó el horizonte y anunció en el barrio Borinquen un Diluvio. Era un hombre trigueño y bajó desde el monte Caroberto pálido tal si usara la crema de Sammy Sosa. Había recibido instrucciones de Pello Judío que recogiera cada especie por pareja de animales y las transportara en un arca a una tierra segura.

Con la madera del Bar de Mingo, el cual estaba clausurado, construyó una gran embarcación y en los compartimientos echó una pareja de perros satos, una de gatos barcinos, otra pareja de las palomas de doña Geña, garzas, pollos marruecos, cabras etc., etc.

El rio Niguas furioso con sus achocolatadas aguas acorraló el barrio y comenzó a inundarse. Nada se veía desde el malecón hasta la Isidora y la barca emprendió viaje al garete. Las aguas se tardaron cuarenta días y Pao soltó una paloma que se posó en “Los Solares”. Luego dijo:

—Hemos llegado a la tierra prometida y aquí nos multiplicaremos, pero que contrallado, se me olvidó la “chacharicha.”

Toda la tribu quedo atónita y comenzaron a ponerle presión a Pao.

—Si no regresas la “chacharicha” nos separaremos de la tribu.

Pao envió a Toño Guinea a buscar la “chacharicha”.  El río estaba al borde del malecón y no se atrevió cruzar a nado pero hiso una balsa de troncos y logró llegar a la otra orilla.

Feliz y contento divisó la “chacharicha” casi congelada, triste y llorosa frente a un árbol de ucar porque había perdido su pareja.

Toño la convenció, la amparó y los dos regresaron a la tribu. Allí le construyeron una mediagua muy bella que daba frente a “Villa Estaca”. Cuando se fue a dormir a su nuevo hogar le dieron unos mareos y escalofríos que daban señal que estaba embarazada. Esa misma noche se escucho un “tri, tris, tris” y cuando salió afuera, debajo de los socos de la pocilga, estaba su pareja y desde ese dia se multiplicaron las chacharichas y se regaron por los cañaverales.

©Edwin Ferrer

3 pensamientos en “El Diluvio

  1. Sencillamente “Genial”. Independientemente del meollo del relato con sus consustanciales figuras literarias, la intercalacion de personajes del ambiente Salinense de los tiempos del Cincuenta, nos produce a los que los conocimos un encanto espiritual indescriptible y a veces escalofiante. Edwin, gracias por tus maravillosos envios. Sigue, por favor.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s