La viuda

por Edelmiro J. Rodríguez Sosa

Verónica solo tenía treinta y cinco años de edad. Era hermosísima. De cuerpo esbelto, pelo azabache y ojos verdes. Estaba en la flor de su femineidad, pero todos le temían.

Parece que su profesión era ser viuda. Había enviudado siete veces. Su primer marido murió de anemia, el segundo de desgaste físico, el tercero de tuberculosis, el cuarto se ahorcó, el quinto murió en un accidente de automóvil, el sexto de cinco puñaladas, y el séptimo se suicidó.

En el pueblo nadie quería ser el octavo.

Un día llegó al pueblo un extranjero no se sabe de donde. Antes de conocer la historia fatídica de Verónica se prendó de ella y ya no pudo soltarse de las amarras del amor. Ella correspondía a sus requiebros. Finalmente se casaron en una ceremonia privada. No hubo invitados ni fiesta.

Una vez los citadinos se enteraron del matrimonio entre los tortolitos, comenzaron las apuestas de cómo iba a morir el extranjero.  Se apostó por infinidad de formas de morir.

Murió de un ataque masivo fulminante. Con el pasaje de avión en la mano sepultó el cadaver en el cementerio del pueblo y se fue como mismo llegó.

© EJRS, 17 de septiembre de 2012.

3 pensamientos en “La viuda

  1. Recuerdo a una mujer que tenia la cintura finita y era muy bella, pero, no sabía que tenía una ponsoñavenenosa. Fantastico Edelmiro.

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  2. Muy buen relato. Perdone la indulgencia, pero encuentro cierta ambigüedad en eso del ataque masivo y no hago más que reír…

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