Vox populi vox Dei

La voz del pueblo es la voz de Dios es un antiguo proverbio romano utilizado para señalar que la voluntad del pueblo se corresponde con la voluntad divina. Modernamente se aplica al proceso electoral significando que el resultado de una elección lo respaldan designios divinos. Un convincente matiz religioso utilizado desde edades primitivas para legitimar el poder.  

Pero sin insistir en el carácter divino de las elecciones, que de admitirse avalaría los fraudes de Héctor O’Neill en Guaynabo y Culebra o la elección del guerrerista George Bush en los Estados Unidos, la voz del pueblo expresada por la mayoría encierra mensajes dignos de puntualizar.

Creo que el sistema electoral puertorriqueño está a punto de colapsar tanto procesalmente como éticamente, pero eso es harina de otro costal que veremos en otra ocasión.

En el ínterin vale puntualizar varios asuntos que se desprenden de la expresión mayoritaria de las pasadas elecciones del 6 de noviembre en Puerto Rico.

Es innegable que los resultados expresan un rechazo a los estilos de gobierno prepotente y autoritario, así como la desestimación del despilfarro de fondos públicos y el favoritismo entronizado en la administración saliente.

En términos concretos la amenaza de despidos y pérdida de empleos que coloca a muchos puertorriqueños en situación de hacer las maletas y dejar atrás a sus seres queridos motivo el voto contra la reelección del gobernante.

El relajo y falta de seriedad hacia el pueblo entronizado en la Legislatura, dejando atrás la hipócrita frase “salvo contadas excepciones”  porque todos son cómplices, recibió el rechazo cuando la expresión electoral supone la vuelta al legislador ciudadano lo que implica una mayor mesura en el gasto de la rama legislativa.

El más significativo de esos mensajes es que la mayoría de los electores, incluyendo estadolibristas, anexionistas e independentistas, se expresaron contra el coloniaje.

Es significativo también que la mayoría de los puertorriqueños rechazaron la anexión como formula descolonizadora, lo que es correcto afirmar cuando no media el pleno ejercicio de la autodeterminación e independencia.  Sin embargo el hecho de que la estadidad obtuviera la mayor cantidad de votos entre las opciones presentadas en la segunda pregunta de la papeleta plebiscitaria amerita que de inmediato se ratifique esa expresión popular en las urnas organizando un nuevo evento electoral al respecto.

En este renglón toca al gobierno entrante reconocer que la actual condición política de Puerto Rico llega a su fin y que para que el País supere el coloniaje, sin tener que suicidarse en una ilegítima anexión tarde que temprano, es urgente, desde la óptica de los estadolibristas, lograr un verdadero pacto de asociación dentro de un nuevo federalismo con los Estados Unidos.

Ciertamente  la mejor manera de enfrentar la voluntad descolonizadora del pueblo y comenzar ese proceso es solicitarle al pueblo una expresión clara sobre la estadidad para disipar la confusión creada en la consulta plebiscitaria llevada a cabo recientemente. De igual manera que se solicito un SI o NO sobre el ELA actual, que se consulte al pueblo preguntándole Estadidad SI o NO.

srs

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