Chanza / Roberto López

No tache la palabra
que dice lo que mi alma siente.
Aunque le suene indecente
no esputo cosa macabra.

Cuando me tomo un brebaje,
mis versos hacen piruetas.
Tengo fama de poeta
de paupérrimo lenguaje.

Pretendo enaltecer la luna
con el don de la palabra.
Mi prosa es berenjena moruna,
que es más digna pa una cabra.

Pero quede clara mi queja
con esta rima dispareja.
No sea lector tan severo,
ni hable con retintín,
que a la musa de un poeta
solo la muerte le pone el fin.

©Roberto López

Mister Pérez: maestro de más de una generación / Josué Santiago de la Cruz

Prof. Esteban Pérez BonillaHay seres que al partir a las regiones del misterio nos dejan sumidos en un gran dolor, porque no queremos aceptar que la vida es mucho más de lo que perciben nuestros ojos y nuestros afectos. Que somos hechos de materia física perecedera, por lo que lo que algún día dejaremos de ser. Es por eso que al ir envejeciendo en cierta medida nos vamos desvaneciendo y es en ese momento definitorio cuando … dejamos de ser que surge una explosión de dolor y angustia entre los que nos sobreviven, porque todo lo aceptamos, hasta el dolor y la traición, pero no el hecho irreversible de que algún día habremos de partir.

Esa realidad nos da de frente y nos desestabiliza, nos sume en un inmenso dolor que se vuelve angustia, desesperación, desasosiego. Abandono. Se derrumba frente a nuestros ojos la esperanza y nos rebelamos, sin decirlo, ante esa Ley inexorable de la vida que nos lleva a la muerte. Mas, como somos, de igual manera, materia espiritual, en algún momento reconocemos que la muerte nada más se lleva el cuerpo, la imagen de esa persona que nos amó y amamos tan intensamente, pero el recuerdo, su espíritu, lo que hizo posible que nos prodigara tanto amor y sembrara en nosotros tanto cariño, eso es imperecedero. La muerte, sobre eso, no tiene injerencia.

Por eso, cuando un hombre de la estatura moral de Esteban Pérez Bonilla, Mr. Pérez, cumple su tiempo en la vida, es justo que le lloremos, porque se nos va un ser irrepetible, aunque, también, con justeza debemos celebrar el hecho de que vivió una vida larga y plena y que al morir, como el Apóstol, tuvo que haber dicho: “He librado la buena batalla y he conservado la fe”.

GRACIAS MR. PEREZ POR HABER VIVIDO.

Dos poemas de Mister Pérez