Los proyectores del Teatro Monserrate / por Félix M. Ortiz Vizcarrondo

“En la quietud esta el mayor de los movimiento”

Al cierre definitivo del teatro Monserrate en el 1985, el comerciante Rodolfo Joya Salgueiro adquirió el edificio con todo su equipo.

Luego remodeló el local y estableció la tienda “Tú a la moda” en cuyas vitrinas exhibió por un tiempo los proyectores de película que durante cuatro décadas utilizó el Teatro Monserrate.

Cuando “Tú a la moda” cesó operaciones comerciales los proyectores quedaron almacenados en un local en la finca del Rodolfo Joya localizada en la colonia Godreau. Consciente del valor histórico que representaban esas máquinas para nuestro pueblo decidió donarlas para que formaran parte del patrimonio salinense y para que se conservaran para disfrute de las generaciones venideras. Desafortunadamente las autoridades a las que se les comunicó la donación no actuaron de inmediato y los proyectores se mantuvieron en la finca hasta que esta fue vendida a la Sra. Angelí Rodríguez. La compradora, una vez identificadas las históricas máquinas, honró los deseos del anterior propietario comunicándose con Don Noel Colón, Director de la Oficina de Turismo del Municipio quién gestionó su traslado a manos del gobierno municipal y se encargó de su custodia.

Como consecuencia del largo periodo de almacenamiento los proyectores se encontraban deteriorados, desarmados e inservibles. Afortunadamente el polifacético artesano salinense Alberto Vera Meléndez reconoció el valor sentimental e histórico de estos aparatos y actuado con amoroso patriotismo y compromiso los restauró a su estado y funcionamiento original.

En la actualidad los Proyectores de película que utilizaba el Teatro Monserrate de Salinas se exhiben con gallardía en la sede de la Oficina de Turismo ubicada en el antiguo Parque de Bomberos de Salinas en la calle San Miguel (ahora Victoria Mateo). Gracias a estas gestiones los proyectores son celosamente cuidados y custodiados por todos los empleados de la Oficina de Turismo. Allí están para el disfrute de nuestros ciudadanos, pero añado bajo la norma del refrán Advertencia de nuestras abuelas “Se mira con las manos y se toca con los ojos”.

DESCRIPCION DE LOS PROYECTORES:

MARCA: Brenkert

AÑO: Diciembre 15, 1939

El proyector más pequeño: Envarg, se usaba para las películas en “Cinemascope” (fotophone sound RCA type PS 24)

Los proyeccionista más conocidos que operaron estos históricos proyectores fueron:

Don Tomás Pérez

Don Frank Ortiz González

Don Cruz “Cheche” Ortiz González

Don José E. “Quique” Pacheco

© Félix M. Ortiz Vizcarrondo

 

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5 pensamientos en “Los proyectores del Teatro Monserrate / por Félix M. Ortiz Vizcarrondo

  1. Ahora que de recuerdos hablamos, les cuento que allí vi la película titulada, malditos traductores, de entonces, que nos vendían gato por liebre, “Sangre en el río”, con Kirk Douglas y Dewey Martin.
    Digo malditos por no decir mediocres porque me la pasé décadas buscando el largometraje para volverlo a ver hasta que, por curiosidad, me topé con un título, de los muchos que hay en la carrera cinematográfica de Kirk Douglas, “The Big Sky”, y ¡AJA!, lo encontré.
    La serie de Flash Gordon en las tardes de Matinée y las películas mexicanas, las rancheras y las de vampiros eran las que mejor entradas les devengaban a Chuíto y a su doña.
    De esas películas de charros mexicanos y El Zorro que proyectaba don Jesús en su Teatro Monserrate salió la primera ganga de facinerosos que sembró el terror en los callejones y las piezas de caña en Salinas.
    Estos eran jóvenes salinenses, todos los de la época saben quiénes eran, que montados a caballo azotaban a todo aquel que a su paso encontraban.
    El cine, como le decíamos, era el mayor entretenimiento en Salinas, ya que para ir a La Guaguita o a El Patio, al Under The Trees, al El Bocamar y La Concha había que tener chavos y un cierto grado de refinamiento propio de unos pocos.
    En mi caso, al principio, me costó una que otra pelita mis visitas clandestinas al cine porque mis padres eran protestantes de viejo cuño, para quienes el Teatro era, sencilla y llanamente, un antro de perversión.
    “¡Chuíto, pillo!”

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  2. Felix: Esos proyectores recojen en si la romantica y sublime historia de un pueblo en formacion. Desde las ordicas luchas por sacar una taquilla de entrada, los dulces de Don Teo, el papa de Santin y de Vitin; los hirvientes besuqueos de los enamorados a la hora de apagarse las luces, las estruendosas exclamaciones del publico segun el caracter de las escenas que estaban viendo: humor, terror, suspenso, miedo, belicosidad y hasta por el aburrimiernto como fue el notorio caso de la noche que se exhibio la pelicula que que [relataba la historia de Julio Cesar. La promocion logro que el Cine se llenara a capacidad. La pelicula comenzo con una irreverente y empalagosa lentitud, tal como si los actores tuvieran una fa#oseria de doble pespunte. El asunto se complica porque el proyectista confundio el orden de las cintas y no se entendia un carajo de la trama. Los gritos de desesperacion no se hicieron de esperar: “Chuito no se entiende” ; !Quiero mi dinero! Hubo quienes a viva voz decretaron !Me voy pal Carajo! A fin de cuentas la cinta que estaba programada para durar dos horas y media vencio al publico que dejo vacio el Teatro. Yo fui de los ultimos y les digo que mi frustracion aun me dura. El mero recuerdo del color de la pelicula un morao tirando a violeta me produce naunseas. Aparte de todo esto queda por cotar la historia de los colaos y en eso Felix tiene que recordar la noche que inauguraron el Cinmascope con “The Robe” con Victore Mature.
    Por lo demas felicito a Felix por traer este importante asunto a la atencion de nuetra gente de Salinas.

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  3. Nada, que me uno al comentario de Roberto, en forma de eco para que parezca muchedumbre y no una sola golondrina anunciando primavera.
    Tremendo trabajo el tuyo Félix y el de los demas, gigantesco.
    Enhorabuena.

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  4. Fantastico!! Tengo que felicitarte porque verdaderamente eres un fiel creyente de lo que es conservar la cultura y la historia de un pueblo. Tengo que darle mucho credito tambien a la Sra. Angeli Rodriguez, por su sensibilidad al notar que en aquellos hierros viejos habia una larga historia de gratos recuerdos para nuestro pueblo, y cumplio con el deseo del Sr. Joya de donarselos al pueblo de Salinas. De Alberto Vera solo tengo un comentario… es un genio en lo referente a restaurar cosas que de momento parecerian inservibles y que en otras manos serian articulos para ser vendidos como chatarra. Al personal de la ofina de Turismo les exhortamos a que sean verdaderos custodios de estas dos maquinas que tantos momentos de placer nos dieron en lo que considero la epoca de oro de nuestro pueblo.

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