¿Qué nos hace mejores padres?

Muchas reflexiones se han escrito en torno al tema de los padres. En ocasión de su día, compartimos con nuestros lectores ésta que encontró una compañera de trabajo. Me parece que lo especial de esta reflexión es, que propone una serie de estrategias para poder realizar lo mejor posible en la práctica  la difícil tarea de la paternidad.

¿Qué nos hace mejores padres?

Los buenos padres no le dan a su hijo todo lo que necesita; le enseñan que él es capaz de conseguir lo que quiere.

Los buenos padres no buscan hacer feliz a su hijo; le enseñan que la felicidad depende de cada uno.

Los buenos padres no le dan oportunidades a su hijo; le enseñan a buscarlas, a crearlas y a aprovecharlas.

Los buenos padres no le dan a su hijo lo mejor para que sea feliz; le enseñan a disfrutar y a encontrar lo mejor, aún en lo más sencillo.

Los buenos padres no le enseñan a su hijo a superar siempre a los demás; le enseñan a superarse a sí mismo.

Los buenos padres no le enseñan a su hijo a decir todo lo que piensa; le enseñan que lo que pensamos no es la verdad absoluta y que debemos ser cautelosos al expresar nuestras opiniones, teniendo en cuenta los sentimientos de los demás.

Los buenos padres no le resuelven los problemas a su hijo; le enseñan a asumir responsabilidad y a aprender de sus errores.

Los buenos padres no le enseñan a sus hijos a evitar los fracasos; le muestran que el fracaso es parte del camino hacia el éxito.

Los buenos padres no convencen a su hijo de su importancia en la sociedad;le enseñan que sirviendo se volverá importante para ella.

Los buenos padres no le enseñan a su hijo a ser crítico y resentido ante las injusticias; le enseñan a contribuir en paz y a construir la justicia.

Los buenos padres no sólo les dicen a sus hijos que amen a su semejantes; ellos mismos les demuestran que los aman cuando los abrazan, los besan y le dan el cariño que necesitan.

Tomado de Reflexiones

Un pensamiento en “¿Qué nos hace mejores padres?

  1. Muy bueno! En realidad se trata de tener la habilidad de formar a un ser humano, honesto, íntegro, apto para disfrutar de la vida y para el trabajo y sobre todo para ser solidario, y para que comprenda que la vida es un rato, donde nunca se debe caer en la tentación de sentirse inmortal.
    Bravo! por este artículo tan didáctico. Un abrazo, Marinín.

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