La Jíbara de Salinas: Irma Rodríguez Rivera / por Iris Morales Pizarro

Ramito

A los 11 años Irma Rodríguez era fanática de Flor Morales, Ramito. Cuando lo escuchaba o veía cantar manifestaba emocionada que Ramito era su novio. Con tanta alegría canturreaba la música de su ídolo que su padre la sorprendió esas navidades con un disco LP de Ramito. Aunque era su regalo de navidad, la familia unida disfrutaba de esa grabación escuchándola en un tocadiscos que tenía una manigueta a la cual había que darle vueltas manualmente para que funcionara.

Así comenzó el amor por la música campesina de esta trovadora nacida en Salinas un 15 de enero de 1942 en plena fiestas de octavitas. Esa hermosa niña de pelo rubio y brillantes ojos azules se convirtió en el sexto retoño de don Alberto “Berto” Rodríguez y Doña Carmen Rivera, una reconocida familia del barrio La Plena de Salinas, Puerto Rico.

Fue una autodidacta en la música. Comenzó a cantar a los cinco años para sus familiares. Escribía versos que luego cantaba o los recitaba con ternura desde los ocho años; aunque eran cortos, el contenido revelaba un agudo sentido afectivo. Continuó con sus participaciones musicales en la escuela y en actividades privadas. Así educó su voz, aprendió a tocar guitarra y el difícil arte de improvisar.

Su preparación académica comenzó en las escuelas públicas de Salinas, Puerto Rico. Se graduó de Ciencias Secretariales en “Tersy Business College” de Ponce. Obtuvo el título en Ciencias Mortuorias en la Escuela Miguel Such de Río Piedras, Puerto Rico. Fue una estudiante con calificaciones sobresalientes.

Acompañada de tríos obtuvo reconocimientos como cantante de boleros, escritora, trovadora e improvisadora. Su fama se propagó y obtuvo contratos para cantar en las estaciones de radio de Salinas, Guayama, Ponce, Coamo, Hotel Meliá de Ponce, Restaurant El Roble de Salinas y en muchos otros espectáculos. Todas las personas que la conocían distinguían su belleza e inteligencia. Conquistó el título de Miss Salinas en el concurso de 1961.

Su trayectoria laboral incluyó el servicio público. Ejerció como funcionaria del gobierno el puesto de Secretaria en el Departamento del Trabajo de Guayama. En esa Oficina Regional de Guayama estuvo también a cargo de un grupo de técnicos en esa agencia. Asimismo, desempeñó el cargo de Supervisora de Actividades en el Centro de Envejecientes del Municipio de Salinas, llevando alegria y entretenimiento a la población de edad dorada de su pueblo.

Muy cerca de su hogar existía un lugar con el nombre de “La Gallera” en el cual presentaban espectáculos con artistas famosos. Irma insistió con el dueño para que contratase a Ramito para ella poder disfrutar del arte de su ídolo. Debido a que Ramito vivía en Estados Unidos era muy difícil localizarlo, pero en una gira artística de Ramito a Puerto Rico el dueño de “La Gallera” hizo las gestiones y lo contrató.

Irma recuerda que no pudo asistir a esa presentación en “La Gallera” porque tenía una auditoría federal en su trabajo. Como era una profesional responsable, antepuso sus deseos de ver a Ramito y cumplió con su responsabilidad laboral. El dueño de “La Gallera” la recriminó por esa acción, pero ella tenía la satisfacción de haber cumplido con su deber.

La segunda ocasión en la cual Ramito se presentó en “La Gallera” tenía su participación programada para la 1:00 PM. Irma acompañada por su familia, llegó a las 10:00 AM porque quería posicionarse en la primera fila. Ese día marcó un gran cambio en su vida. Mientras disfrutaba del espectáculo los fanáticos le gritaban a Ramito con mucha insistencia: “En el público hay una jíbara que canta”. Ramito desde la tarima le lanzó un reto en décima para que ella subiera a improvisar con él. Ella recuerda que todo su cuerpo temblaba de arriba abajo y sentía sus piernas como “gelatina”. El quedó impactado por la hermosura e intelecto de Irma y desde ese día la visitó en su hogar del Barrio La Plena diariamente.

Ramito era muy versado y hábil en el arte de la improvisación. Exigía la perfección en todas sus décimas, improvisaciones y composiciones. Durante ese tiempo Irma consiguió incrementar sus conocimientos sobre la métrica decimal, la rima y la retórica en la décima espinela. Orientada por el gran maestro y el famoso hombre que desde su tierna edad era su ídolo, Irma perfeccionó su talento innato. Durante un año unieron su arte en innumerables espectáculos artísticos. Surgió y creció el amor. Muy enamorados contrajeron matrimonio el 14 de octubre de 1978 en Caguas, Puerto Rico.

Irma distinguió el arte de la mujer trovadora puertorriqueña a través de Latinoamérica y en muchos estados de los Estados Unidos. Cantó en el “Madison Square Garden” y en el “Carnegie Hall”. Sus presentaciones artísticas eran sumamente concurridas y apreciadas por público de todas las edades. Hizo giras artísticas a Ecuador; República Dominicana; Los Ángeles, California; Indiana; New Jersey; New York; Hartford, Connecticut; Chicago; Boston, Massachusetts; Hawaii, etc.

Fue Madrina de los desfiles puertorriqueños de Boston, Chicago, Hartford, Connecticut e Indiana. Recuerda que en el desfile de Holyoke, Boston el Gran Mariscal fue Ramito y la artista Velda González fue la Ayudante del Gran Mariscal. Allí conoció al Lic. Michael Dukakis, candidato a presidente de los Estados Unidos.

Compartió con muchas trovadoras exitosas de la música típica puertorriqueña. Algunas fueron: Priscila Flores “La Alondra de San Lorenzo”, Ernestina Reyes, “La Calandria”, Luz Celenia Tirado “La Dama de la Décima”, Matilde Narváez “La Jíbara de Toa Alta”, Nereida Maldonado “La Jibarita de Salón”, Rosita Febus “La Vaquerita”, María Isabel “La Chavelita”, Gloria Margarita “La Caperucita” y Magdalena Rivera “La Muñequita”.

Victoria Sanabria, Yezenia Cruz “La Niña Trovadora”, Olga Morales Serrano “La Pelirroja de la Trova” y Marilyn “El Ángel que Canta” son algunas trovadoras a las cuales reconoce como excelentes intérpretes de la cosecha moderna en el arte criollo.

Irma también coincidió en espectáculos artísticos con personas de la farándula muy queridos por el público. Algunos fueron: Luis Antonio Rivera “Yoyo Boing”, Elín Ortiz, Charityn Goyco, Velda González, y muchos otros. Colaboró junto a Ramito en la formación artística inicial de “Eligio “Prodigio” Claudio” y Mariano Jurado “Juradito”.

Compartió en tarima con distinguidos artistas amantes de la trova. Supo unirse en el arte y en buena amistad con todos. Ejemplo de algunas amistades de esa época que Irma distingue son: Joaquín Mouliert “El Pitirre de Fajardo”, Luis Miranda “El Pico de Oro”, Juan Acevedo Carrión, Manuel Quintero Maldonado “Nieves Quintero”, Jesús Sánchez “Chuito el de Bayamón”, “ Angel Luis García “El Profesor que Canta”, Luisito Vigoreaux, Odilio González “El Jibarito de Lares”, José Miguel Class “El Gallito de Manatí”, Hermes “Tony” Croatto y Ocatavio Ramos “Tavín Pumarejo” y José Ortiz, entre otros.

El 21 de noviembre de 1981 dictó una conferencia sobre la décima puertorriqueña en la Universidad de Honolulú de Hawaii. Ese reconocimiento lo exhibe en un lugar de privilegio en su residencia. Formó parte de un trío de féminas con las hermanas Colon Zayas. El grupo se disolvió debido a los múltiples compromisos en el exterior que Irma debía cumplir.

Escribió temas exitosos para Danny Rivera, Ismael Miranda y Sophy. Además escribía temas para Ramito, Moralito y Luisito. Un éxito muy reconocido es la canción “Honra y Cultura”.

Acompañó a Ramito junto con sus hermanos Moralito y Luisito en exitosas presentaciones personales. Durante su triunfante carrera artística grabó dos producciones musicales.

Debido al estrago sentimental causado por la trágica muerte de su amado esposo Ramito, se retiró de la música, pero escribía sus sentimientos en canciones. Esos temas contenían mensajes melancólicos y desoladores por el dolor que sentía ante la pérdida de su amado. Asistió a retiros espirituales e hizo acopio de su fe cristiana para superar de forma sutil esa etapa lamentable en su vida.

Comenzó a dar clases de guitarra gratuitamente en la marquesina de su residencia del Barrio La Plena en Salinas. Como en todas sus ejecutorias, se entregó de lleno a ese proyecto. Logró desarrollar las destrezas y técnicas para tocar guitarra en muchos niños y jóvenes; aunque los recuerdos del episodio traumatizante no le permitían cantar décimas o música típica. También cuidaba con esmero a su padre y hermanos que padecían algunas condiciones de salud. Además, ofreció su residencia a tres niñas en calidad de Hogar Sustituto del Departamento de la Familia.

Participa en Rosarios Cantados de vecinos y personas muy queridas. Los Rosarios Cantados son una tradición religiosa de la cultura puertorriqueña que está un poco relegada en los tiempos modernos. Irma los conduce de forma estupenda y majestuosa. Hizo acopio de sus convicciones cristianas para ayudarse en su evolución como artista. Eliminó todas las canciones escritas con mensajes tristes o quejumbrosos y comenzó a redactar temas dedicados a Dios, a la naturaleza, a la patria y al amor.

El 21 de agosto de 2010 el Sr. Luis Vigoreaux, hijo le brindó la oportunidad de presentarse en el programa Así Canta Puerto Rico para el Canal 6. Interpretó en esa ocasión dos temas de su autoría. Se sintió muy satisfecha de poder acompañar a la trovadora, sobrina de Ramito e hija de Luis Morales Ramos, Olguita Morales “La Pelirroja de la Trova”. El programa fue transmitido el lunes 23 de agosto. Recibió muchos mensajes halagadores de amigos y familiares. Muchos seguidores de la música típica que no la conocían personalmente llegaron hasta su residencia desde Ponce, San Lorenzo y Guaynabo para felicitarla por su
excelente participación.

Este evento la hizo sentir muy feliz y renovada. La fortaleció emocionalmente y despertó en ella deseos de regresar a la tarima para hacer lo que más le gusta; “cantar para su público”. Irma considera que conservar su voz es un privilegio y poder compartir su arte musical es un don divino. Esas son las razones principales por las cuales aceptará contratos de forma limitada. También espera poder grabar otra producción musical con sus temas inéditos.

El prestigioso Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico le rindió un elegante homenaje durante el 11no. Certamen de Décimas. Los ingenieros Israel Otero y Javier Ramos la sorprendieron y la hicieron sentir muy halagada por el distintivo concedido. Doña Irma recibió el mismo con la humildad que la caracteriza. Nos dijo que: “He recibido muchas distinciones durante mi trayectoria artística, pero el ofrecido por este selecto grupo de profesionales, conocedores de la décima ha dejado en mi memoria huellas indelebles. Me hicieron sentir muy feliz y realizada en todos los aspectos de mi vida. Aún sonrío con esta vivencia. Estoy sumamente agradecida a Dios y a los directivos del Colegio Ingenieros y Agrimensores por conferirme ese extraordinario homenaje”.

Una gran cantidad de público le solicitó que volviera a organizar el “Parrandón Navideño Recordando a Ramito”. El 24 de diciembre se realizó en grande el Parrandón donde participaron distinguidos trovadores desde las 3 AM. El evento estuvo sumamente concurrido. Irma está muy agradecida por la valiosa colaboración de familiares, amigos y vecinos que unidos lograron el éxito de la actividad.

Homenaje en el Colegio de Ingenieros y Agrimensores

Actualmente participa en obras benéficas y en eventos musicales por contrato. Se distingue por su profesionalismo y ofrece lo mejor de sí misma con el gran caudal acumulado a través de su trayectoria artística. Esta digna mujer llevó la trova boricua a muchos lugares a través del mundo; exhibió con honor su arte de mujer trovadora puertorriqueña; honra el nombre de su amado pueblo, Salinas; tiene vastos conocimientos sobre la décima espinela; ejecuta de forma excelente la improvisación decimal; es una gran autora, guitarrista, cantante y mantiene un alto nivel filantrópico. Se destaca por poseer un gran cúmulo de atributos personales como son: la humildad, afectividad, caridad, sinceridad, desprendida, generosa, tenaz, honesta, bondadosa y benevolente. La belleza interna y externa está reflejada en sus hermosos ojos azules.

Irma Rodríguez Rivera es otro de los fuertes cimientos que enriquecen la cultura puertorriqueña.

©Iris Morales Pizarro (moralesi@prtc.net)

12 de abril de 2011

6 pensamientos en “La Jíbara de Salinas: Irma Rodríguez Rivera / por Iris Morales Pizarro

  1. Usted tiene un sitial en la historia de la música tradicional puertorriqueña, marcada de la mano del insigne interprete que fue Ramito. Por eso, a cada generación venidera hay que recordarle de donde proceden las raíces para la continua creatividad musical puertorriqueña. gracias a usted por su dedicación y fe en los valores nacionales.

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  2. Gracias a toda la gran familia de ENCUENTRO AL SUR y especialmente a Don Sergio por publicar mis datos biográficos. Estoy muy emocionada con este escrito. Tienen mi gratitud eterna. Con humilad, Irma Rodríguez Rivera, La Jíbara de Salinas, Irma Vda. Ramito

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  3. Loas a Iris por descubrir ante los salinenses la trayectoria artística de nuestra Irma. A Irma la conozco desde nuestros años en la Escuela Superior Luis Muñoz Rivera de Salinas y me honro con su amistad.

    A ti, Irma, sigue adelante exponiendo tu arte y haciendo el bien que haces.

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  4. Lo he disfrutado. Otra mujer que tiene su nido en nuestra historia musical y en el servicio a su comunidad.”

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  5. El sábado pasado comentaba con Roberto y a Félix que Puerto Rico en general, y Salinas en particular gozan de una cantera de talentos impresionante, mucho de los cuales son desconocidos. La fama nacional e internacional es ciertamente algo que muy pocas personas logran. Las circunstancias más que los méritos a veces la determinan. En el anonimato hay decenas de personas creando y aportando con sus talentos a la comunidad, a las artes y a las ciencias.

    Doña Irma nos enorgullece porque ha sabido cuidar con esmero su talento musical, el cual manifiesta en el canto y en la creación de décimas. Esta salinense es un pilar en la música tradicional puertorriqueña. Tradición que ha tenido más de un exponente surgido de las entrañas de nuestra gente. Los nombres de casi todos esos exponentes se han perdido en la historia esperando ser rescatados del olvido. Por eso en Encuentro Al Sur nos hemos propuesto que las aportaciones a la cultura musical nacional de Doña Irma Rodríguez no queden en el olvido.

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  6. Gozo del privilegio de ser considerado uno de los amigos de Irma. Al morir mi madre no dude ni un instante en traer a Irma a cantarle un rosario lo cual hizo junto a un grupo de jovenes a los cuales ella ayudaba. Preciosa noche que recordare por siempre. La ultima vez que coincidimos fue en casa de Gloria Solivan, en el Coco, donde nos deleito con varias piezas musicales en el cumpleaño de Julito. Un sonoro aplauso y fuerte abrazo Irma que sabes que te queremos mucho…

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