Nuestras raíces: familia Soto Brigantti / por Betsy Soto Brigantti

Serie Genealogía salinense
Hace algún tiempo una persona que conocía mi afición por la genealogía me sugirió que escribiera acerca de mi “Árbol Genealógico.”   Le contesté que estaba adelantada montando mi árbol familiar pero que no tenía anécdotas ni conocimiento sobre la vida de mis ancestros como para escribir un artículo. Toda la información que he recopilado es el producto de un trabajo arduo y de mis viajes por la Isla entrevistando familiares. Tanto es así, que ya tengo identificados sobre 3,056 parientes directos e indirectos.

Nací en el barrio Aguirre de Salinas. Mi esposo se llama Ismael Rodríguez Figueroa, retirado de la Administración de Corrección.  Nos casamos en Guayama para el año 1980. Tengo 3 hijos. Ismael Rodríguez Soto trabaja en Orlando en la compañía de Disney. Yasmelie Rodríguez Soto es estudiante de la Interamericana de Ponce y atleta en levantamiento de pesas de la Liga de Salinas en el Albergue Olímpico. Luis Rafael Peña Soto es manager de un hotel en Orlando. Está casado con Desiree L. Cruz Baerga y tengo dos hermoso nietos: Naseem y Eddie.

Mis padres fueron Julio Soto Colón de Coamo y Julia Brigantti Vilá del pueblo de Salinas. Desde que tengo uso de razón me interesó saber quiénes eran los miembros de mi familia. Conocía los más cercanos pero me entristecía pasar los momentos importantes, como la llegada del Año Nuevo, únicamente con mis padres, solamente nosotros tres.

Ya mayor ingresé al Ejército de los Estados Unidos y todo cambió.  Conocí a una persona de nombre César Ortiz. Nos relacionamos y compartimos al punto que nos enamoramos y quisimos casarnos. Como exigía la costumbre, quise hacer las cosas como Dios manda.  Lo primero, llegar con mi prometido al hogar de mis padres, para que lo conocieran y pedirle la bendición de nuestro matrimonio. ¡Dios mío! Nunca olvidaré el momento en que llegamos a la casa.  Mis padres se opusieron con vehemencia. No alcanzaba a entender su angustiosa oposición hasta que nos gritaron que no podíamos casarnos, porque él y yo éramos hermanos. ¡Como la sangre llama…!  ¡Qué horror! Jamás pensé que una cosa así me ocurriera. Desde ese día me prometí a mí misma que eso no les pasaría a mis hijos. Me prometí escudriñar la maraña familiar para nutrir de conocimiento mi existencia. Pero no sabía cómo hacerlo.

Comenté mi intención a familiares y amigos.  Por suerte, mi prima Carmín Brigantti Ortiz estaba realizando sus propios estudios genealógicos y tenía un camino andado en la materia, así que ella me enseñó como iniciar las investigaciones. Compramos los Censos 1910-20-30 de diferentes pueblos y con gran entusiasmo dejamos nuestras pestañas “pegás” a la computadora. Así fue como empecé. Continuamente llamaba a Carmín, o ella a mí, para intercambiar nuestros hallazgos. Muchas veces el fenecido esposo de Carmín, Carlos Villegas, la traía a casa para que continuáramos trabajando. Carmín estaba como la canción el “jibarito va”,  lo único que cargaba era su computadora. Confiscábamos el comedor mientras Carlos y mi esposo Ismael veían televisión.

Trabajando se nos pasaba el tiempo. Casi siempre nos daban la cinco de la mañana, bebíamos café, comíamos algo y arrancábamos, así trasnochadas, a visitar cementerios. Recorríamos todo el camposanto hasta dar con la tumba de algún familiar. Era una manera de saber las fechas de nacimiento y muerte, eso sí, sin contar con las “quemás” de sol que cogíamos y que las hormigas y mosquitos hacían fiesta con nosotras.

Mi árbol genealógico se titula “Soto Brigantti” y el de Carmín “Brigantti Ortiz” Durante las investigaciones, supe que mi abuelo paterno se llamaba Zoilo M. Colón Ortiz. Según he podido confirmar era descendiente de esclavos traídos a Puerto Rico.  Sus padres, es decir mis bisabuelos por vía paterna, eran José Margarito Colón y María Francisca Ortiz Valdez y mi tatarabuela era Telesfora Colón. Eran descendientes de los esclavos cuyos nombres y apellidos eran dados por sus amos y que casi siempre, cuando los vendían, cambiaban sus apellidos por otros. Ese primer hecho sobre mis ancestros por la vía paterna explica la enredadera infranqueable que cubre algunas ramas del árbol familiar que orgullosamente nos conducen a la indómita África.

De Zoilo M. Colón Ortiz con mi abuela Petronila nacen 8 hijos y uno de ellos es mi padre, que como muchos de nuestros padres y abuelos, trabajaban en la Central Aguirre.  Mi abuela, la esposa de Zoilo, se llamaba María Petronila Soto Vélez. Un dato curioso es que cortaron su apellido a Soto cuando era en realidad era Sotomayor.  La explicación de ese cambio es que resultaba más fácil manejar el Soto, pues eran personas analfabetas. La familia paterna de Petronila era Sotomayor Zambrana y procedían de España, hasta ahora me falta mucho tramo para llegar hasta allá.

Por parte de mi madre, Julia Brigantti Vilá, el bisabuelo era de Francia. Durante la época de Napoleón Bonaparte y sus guerras ocurrió que mucha gente emigró de Francia y sus tierras conquistadas. Muchos inicialmente emigraron a lugares como Córcega, e Italia, y de ahí a América, entre ellos mi bisabuelo materno. Su nombre fue Cruciano Bregante (o Briganti) Antonini y junto a él llegaron otros dos hermanos.  Estos se ubicaron en Yauco y Aguadilla. Cruciano se estableció en Salinas para el año 1874. Contrae matrimonio con Felicita Alvarado del  barrio Las Palmas. En ese barrio se ubican y procrean dos hijos: Joaquín y Hermenegildo, con ellos se inician los Briganti de las Palmas. Cuando fallece Felicita, Cruciano contrae de nuevo matrimonio con Cresencia Santo y tuvo seis hijos, uno de los cuales fue mi abuelo Pepe Briganti, bien conocido en el pueblo de Salinas. Dicen que el se vestía de blanco y se paseaba por la antigua plaza de Salinas, que le gustaba decir poemas y que vivía en la calle Baldorioty de Castro, además que para el año 1955 fue administrador en el hospital de este pueblo.

Luego tuve la oportunidad de poseer un permiso del Registro Demográfico Central para investigación genealógica.  Con ese permiso pude entrar a los registros de diferentes parte de la isla. Miraba libros de nacimientos, defunciones y matrimonios. Busqué datos desde el año 1885 hasta el presente.  Examiné aproximadamente sobre 500 páginas de cada uno de los libros. Eso me provocó varios episodios de alergias debido a lo viejo que son dichos libros. No era fácil por la forma que escribían en ese tiempo y por los cambios o errores al escribir, como por ejemplo, Valdez  que ellos escribían Baldes. Todo iba bien, hasta los sucesos del 9/11 cuando nos suspendieron los permisos.

Mi investigación ha llegado hasta mi quinta generación. Carmín está más adelantada en su investigación, eso porque pertenece a la Asociación Genealógica de Puerto Rico y como miembro tiene acceso a las microfichas y al asesoramiento institucional. Aunque yo no pertenezco directamente a la Asociación sigo sus reglas al pie de la letra.  La Asociación sabe que yo estoy realizando este trabajo y a su manera fiscalizan todo lo que hago. Esto es un trabajo serio guiado por un código de ética.

Aunque la gente no aprecie 20 años de trabajo, les aseguro que por lo menos mis hijos sabrán quienes son sus familiares. Espero que como un legado de mi parte pueda producir un libro para ellos. Hasta este día seguimos trabajando con los jóvenes de la familia y ya tenemos miles de parientes identificados.  Para que tengan una idea, entre los apellidos entrelazados en este rico devenir existencial humano puertorriqueño están:

Antonmarchi, Antonetty, Antonmattei, Antuna, Atilano, Ayes, Agostini, Almedina, Almodóvar, Alomar, Alvarado, Álvarez, Alsina Belpre, Benvenutti, Bengochea, Bermúdez, Blasini, Blondet, Carrión, Charles, Colón, Cusick, Cardona, Datime, Dávila, De Jesús, Escalante, Ferrer, Fortier, Garay, Jaiman, Laboy, Lanausse, Lluvera, Lucca, Lluch, Malave, Masso, Mattei, Mayoral, Negroni, Oliveri, Ortiz, Oxholm, Paduani, Peña, Picart, Pierlussi, Pinti, Pizarro, Rampolla, Rodríguez, Rosa, Rosaly, Semidey, Simonetty, Soto, Sotomayor, Turpo, Valdez, Vilá, Vivaldi, Zambrana, Zayas y otros más…

© Por Betsy Soto Brigantti

Nota: El apelllido Brigantti aparece escrito de diversas formas en los documentos: Bregante, Breganti, Briganti, Brigantti, Briganty y Brigantty.

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Ismael Rodríguez Figueroa, mi esposo

Mi hija Yasmelie Rodríguez Soto

Mi hijo Ismael Rodríguez Soto

Mi hijo mayor Luis Rafael Peña Soto

Rafa y mi nuera Desiree L. Cruz

Mi nieto Eddie

Mi nieto Nassem

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