¡mayday-mayday-mayday! / Josué Santiago de la Cruz

Durante la Segunda Guerra Mundial, en aguas del Pacífico, un acorazado y una lancha torpedera PT, en la espesura de la noche, sostuvieron una encarnizada confrontación con lo que les pareció ser un barco de guerra enemigo.

Según registros oficiales de La Armada Imperial Japonesa, al momento de producirse el susodicho acontecimiento, ellos no tenían ninguna unidad marítima desplazada en aquella zona.

Décadas más tarde, los marinos que perdieron sus vidas esa noche y los que milagrosamente salvaron las suyas, Post Mortem y de cuerpo presente, recibieron de manos de uno de los suyos la más alta condecoración que confieren las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.

© Josué Santiago de la Cruz