El Buey Candela: estampa del ayer / Sergio A. Rodríguez Sosa

El escrito que acompaño lo redacté para el anuario de Fiestas Patronales de Salinas de 1980. Relata una historia aleccionadora que denuncia las malas costumbres practicadas por los políticos para mantenerse en el poder a como dé lugar dentro de los regímenes electorales.

Aunque es una práctica recurrente, la historia de este relato se remonta a la primera mitad del Siglo 20, cuando reinaba la caña de azúcar en todo el valle costanero sureño.  Los caciques políticos de entonces, generalmente vinculados a las centrales y a las haciendas cañeras, hacían lo indecible para que los trabajadores votaran a su favor o perdieran su voto cuando sospechaban que nos les favorecía.

El miedo a perder el empleo, a no ser seleccionado para trabajar en la próxima zafra, a perder el derecho a coger fiao en la tienda de raya del hacendado, en fin, el miedo a no poder mitigar los males de la pobreza hacía que flaqueara la voluntad de muchos.

Esos mismo temores tienen otros nombres ahora pero van a la misma raíz: la voluntad secuestrada por el miedo al total desamparo.  Por eso, el peso moral de esta dura realidad no debe caer mayormente sobre los votante, sino sobre los politiqueros inescrupulosos que, igual que ayer, secuestran los votos de la gente, ya sean estos trabajadores, asesores, propuesteros, despedidos, chiriperos, deambulantes y fiesteros.