Primavera y democracia, parte dos / Rima Brusi

En “Ensayo sobre la Lucidez”, que no es un ensayo sino una novela, uno de mis autores favoritos describe un proceso electoral. Un proceso ficticio, pero a la vez real de una manera que lo “real” no llega a ser (como suele suceder con los buenos mitos).  En la historia-mito de Saramago, y bajo la lluvia incle­mente, los habitantes de una Ciudad (ninguna, todas, cualquiera) votan como nunca, votan más que nunca y votan todos…en blanco.  Así comienza la novela.

La vota­ción de hoy en el recinto tuvo también algo de novelesco.  Una premisa conflictiva: la pregunta y el proceso elegidos parecían inclinar la balanza en una dirección particular, una que favorecía al status quo.  Un periodo de suspenso: esperando por los votos, y su cuenta, mientras (como en la novela de Saramago) llovía.  Otras tramas y actores paralelos: estudiantes, emplea­dos, profesores, que hacían democracia de otros modos antes, durante y después de la vota­ción.  Y una “mayoría silente” que muchos actores vocales alega­ban conocer pero que al final del día, nos sorprendió a todos.

La frase “mayoría silente” ha estado en muchas bocas protagóni­cas última­mente.  Administra­dores universita­rios, profesores, estudiantes, políti­cos.  Asumir la existencia de una mayoría silente que no se manifiesta pero que piensa de manera alineada con el poder de turno ha sido una estrategia discursiva utilizada durante mucho tiempo.  Nixon decía que había una mayoría silente que que­ría la guerra de Vietnam, y contrastaba esa gran masa silenciosa con el (según él) menor, peludo y gritón grupo de opositores a la guerra.  Cuarenta años más tarde, Fortuño, Rodríguez Ema, Figueroa Sancha y otros nos indican que los estudiantes que hablan de huelga en la UPR son un “grupúsculo” diminuto, siempre los mismos,  peludos y gritones.  En el mensaje de presupuesto los llama­ban el “minúsculo grupo que protesta” y lo contrasta­ban con la “inmensísima mayoría que quiere que las cla­ses continúen”.

Tal vez todos creía­mos en la mayoría silente.  Cuando supe que habría un referéndum con una pregunta tan simplona como “quiere usted huelga, sí o no”, pensé que la “mayoría silente” reacciona­ría diciendo que no.  Después de todo, así, en términos absolutos, nadie quiere “huelga”.  Las personas optan por la huelga como recurso porque quieren otra cosa, no como un fin en sí misma.

Pero resulta que más de la mitad de los votos fueron de SI a la huelga. La cacareada “mayoría silente” resultó no existir. A pesar de que la democracia, en su sentido más amplio, no estaba demasiado presente en el diseño del proceso, los estudiantes individuales participantes re-definieron las reglas del juego, convirtieron este voto en parte de otra cosa más amplia, más compleja, más democrática, más universitaria.

En la novela de Saramago, las autoridades optan por la mano dura como respuesta al voto en blanco, que interpretan como terrible­mente subversivo.  Los resulta­dos de esa mano dura, por supuesto, son desastro­sos para la democracia  (para la vida) en la Ciudad.  Y eso es cierto en la novela-y en la historia. Que en la UPR impere el diálogo, el uso del espacio universita­rio como plataforma para una conversa­ción nacional, la creatividad y el raciocinio.

Rima Brusi (Tomado de Parpadeando)

La autora es catedrática del Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico.

Comentando fotografías, 53: Clase de bordados

De la colección de Yoly Correa nos llega esta enigmática fotos de un grupo de féminas tomando clases de bordado.  Se desconoce quiénes eran las chicas en la foto, cuál de ellas era la maestra y en cual patio escolar fue tomada.  Sorprende la diversidad de expresiones que recogió el fotógrafo en la imagen.  Eso apunta a que era un buen fotógrafo, a lo mejor fue tomada por Guerrero.

Apreciamos que personas como Yoly Correa compartan con nuestros lectores los tesoros que guardan sus álbumes familiares. En Encuentro …Al Sur intentamos reconstruir pedacito a pedacito nuestra historia con imágenes  de lugares, sucesos y personas.  Invitamos a otras personas a desempolvar sus colecciones de fotos, grabaciones, videos y relatos para levantar todos juntos el gran álbum de recuerdos de Salinas.