Entrevistas a estudiantes y profesores de Humacao sobre la situación de la UPR

La información sobre la situación de la Universidad de Puerto Rico difundida por los medios de comunicación suele ser incompleta y salpicada de sensacionalismos.  En ella se suele subestimar y esteriotipar al estudiantado.  La entrevista que le presentamos brinda los puntos de vista y argumentos planteados por el estudiantado y el profesorado de la Universidad de Puerto Rico en Humacao.  Juzguen nuestros lectores el caracter democrático que permea las acciones del estudiantado puertorriqueño.

Entrevista por Radio Web de UPRH

Radio Web

Blog Red Universitaria UPRH

La Fortuna del Rey / Marinín Torregrosa Sánchez

Había una vez un rey en una isla enclavada en el Mar Caribe. La Isla era la esmeralda de un collar “archipielagístico”** que casi unía a dos continentes. Este rey, delgado, por no decir enclenque, de ojos saltones y abundante cabellera, vivía en un castillo rodeado de todos los lujos. Su servidumbre toda usaba uniformes celestes confeccionados en el mejor atelier. Los jardines del palacio fueron diseñados por un paisajista y se consultó a un psicólogo clínico sobre los colores usados en la decoración de las habitaciones. En la cocina laboraban una nutricionista y un chef que supervisaban celosamente la selección y preparación de alimentos. Estos eran provistos por una poderosa cadena de supermercados, amigos del rey.

 

Al castillo lo rodeaba una gran muralla. Afuera los súbditos dormían. El virrey, ambicionando algún día tener el poder de su monarca, negoció con una compañía farmacéutica la distribución gratuita de una vacuna para la influenza. En realidad era un analgésico. Vacunados así, el pueblo no se sublevaría ante las barbaridades cometidas por su rey y para garantizar la continuidad de su reino impuso arbitrios por cada coño que se le zafara a los súbditos. Como el atropello cada día era mayor, los coños estaban choretos y las arcas del rey seguían creciendo.

 

Nadie podía levantarse ni despertar de aquel letargo.  Estudiantes sin futuro, y la guardia del rey a palos porque a un joven se le ocurrió corregir las matemáticas del rey. Hasta legislaron para que 2 más 2 ya no resulte en 4. Ahora el resultado sólo dependerá del capricho del rey y su corte.

 

Mi rey esta sordo y ciego. Todavía habla impulsado por un delirio, el de vivir en una isla de fantasías. Le habla a su corte de responsabilidad y sensibilidad con el dinero de sus súbditos cuando él mismo le puso el yugo al ahorcado.

 

Pero un día…

Quisiera escribir un final feliz, pero lamentablemente hasta la imaginación está en crisis.  

 

**archipielagístico- de archipiélago, esta palabra me la invente para este cuento. 

 

© Marinín Torregrosa Sánchez

La serigrafía / Félix Ortiz Vizcarrondo

A Josué Santiafestival de chiringasgo de la Cruz,
autor intelectual
y material de la serigrafía
y su ayudante el niño
Félix Manolo Ortíz

Por Félix M. Ortíz Vizcarrondo

La Fraternidad Eta Epsilon Sigma de Salinas se fundó el 6 de enero de 1958 con la misión de afirmar y patrocinar todo lo salinense en el campo  cultural, cívico, deportivo y recreativo.

Anualmente celebrábamos actividades como las siguientes: Torneo de Baloncesto Sergio M. Rivera, Torneo de Tenis de Mesa, Torneo Nacional de Ajedrez La Monserrate, Parrandas Navideñas, Reconocimientos a salinenses destacados, Participación con carroza y comparsa en el Carnaval Abey, Obras y campañas benéficas, Festival de Chiringas del País, entre otras.

Para la celebración del Cuarto Festival de Chiringas, en 1981, la Fraternidad le encargó una serigrafía alusiva a ese festival al maestro Josué Santiago de la Cruz. En ella el artista proyectó una vista panorámica del pueblo de Salinas entre dos colinas verdes. Se pueden apreciar iconos tales como la Casa Alcaldía, La antigua Plaza de Recreo con sus frondosos árboles, el desaparecido pipote que abastecía de agua potable al sector Talas Viejas, las dos chimeneas de la extinta Central Aguirre, La Carretera Núm. 1 de Salinas a Santa Isabel, el litoral costero de nuestro Mar Caribe, las chiringas en el aire con una alusiva al equipo de béisbol Doble A Peces Voladores y otra que representa el poema “Sueños y Volantines” de José de Diego y que a continuación cito partes del mismo.

“¡…Nunca he podido por desgracia mía

Encampanar el volantín de un sueño

Sin que el Demonio que me tiene rabia

Me corte el hilo en el azul cielo!

Sabemos más cuando niños

Que cuando somos hombres viejos”.

Estos versos han sido tan llamativos para algunos que mi compadre Abraham Santiago los recita de memoria, luego de varios y consecutivos sorbos en las bohemia que asiste. Y celebra la proeza de su retentiva haciendo choques de mano abierta.

Se observará en la foto de la serigrafía que acompaña este artículo que no se anuncia la hora en que se efectuaría el festival. Félix Manolo, el niño ayudante de Josué en la creación de la obra de arte, en una ocurrencia más allá de lo esperado para su poca edad de 10 años,  le sugirió que reflejara la hora en el mismo reloj de la Alcaldía, 1:30 pm. La serigrafía es mayor edad, hace ya 28 años que se publicó.

©Félix Ortiz Vizcarrondo

Oprima sobre las imágenes para agrandarla.

 

Transmutación / Marinín Torregrosa Sánchez

— No podía contener mi furia. Como cuando en mi pasión desenfrenada no me cansaba de acariciarla. Ese día, con la misma herramienta que ganaba el pan de cada día, le destrocé el rostro mientras dormía. Me cegué, no sé cuánto tiempo transcurrió. Sólo sé que en cada golpe grabé la imagen de ella con el otro, con el mismo juego que usó conmigo. La insaciable robó mi paz y en mi locura bajé hasta el lodo en la entrega. Con mis manos teñidas cubrí mi rostro. Mis hijos, testigos temblorosos y pálidos, incrédulos ante la escena fatal. Todo está perdido.—

— Compañero, a mí me paso peor. Me quedé sin trabajo, me atrasé en la pensión y aquí estoy. Cumpliendo, mientras afuera ella va de jolgorio en jolgorio y mi nene de mano en mano por las distintas casas de cuido. ¡Hay que ser fuerte, salir adelante mi hermano!—

Tomó en sus manos marcadas por el vicio un libro grande y grueso.

— ¡Agárrate de ésta! Aquí encontrarás tu salvación.—

En la mañana cantó el gallo. El reo y “La Rubia” de la celda ejecutiva, más de tres veces lo negaron.

©Marinín Torregrosa Sánchez

Poesía de Puerto Rico: cinco décadas (1950-2000)

Esta antología publicada por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura de Venezuela es una importante muestra de la poesía puertorriqueña de finales del siglo 20.

Poesía de Puerto Rico. Cinco décadas (1950-2000)

Poesía de Puerto Rico. Cinco décadas (1950-2000)Poesía del mundo
Serie: Antología
Descargue pdf    Selección de Reinaldo Marcos, Andrés Castro Ríos y otros.   

Cuando Cristóbal Colón desembarcó en 1493 en Guánica o en Aguadilla (ambos pueblos reclaman el honor), se encontró con la floreciente cultura Taína. Del sustrato indígena, negro y español, reunido en la historia colonial, surgió el carácter del puertorriqueño. A grandes rasgos, esa es una descripción acertada de esta mezcla étnica, pero la cultura y la historia nunca son fáciles de explicar. ¿Cómo es la cultura puertorriqueña? A través de su poesía quizá podemos acercarnos a una respuesta.

En la poesía puertorriqueña los temas y formas son los universales de todo país hispano, amén del tema forzado de su situación colonial que aparece como llama delatora en la poesía de compromiso político. Nuevas generaciones cultivan un nuevo tipo de poesía: vocinglerías unas veces, expresiones de pulcritud y ternura otras.

En medio de esta selva diversa e intrincada se encuentran hermosas joyas dignas de cualquier antología universal.La selección que ofrecemos es una muestra representativa de la poesía de Puerto Rico escrita en la segunda mitad del siglo XX. Cinco décadas y más de cincuenta poetas seleccionados y presentados por célebres estudiosos de la literatura boricua: Reynaldo Marcos Padua, Andrés Castro Ríos, Marcos Reyes Dávila, Alberto Martínez-Márquez y Julio César Pol, entre otros. Ellos, por un lado, nos muestran una ruta que conduce a enfatizar las discontinuidades, las rupturas, las agonías, pero, por el otro, nos invitan a advertir en este viaje los puntos de encuentro y las cadencias.

Ministerio del Poder Popular para la Cultura

Tiempo fatuo / Josué Santiago de la Cruz

 
La vida en el poblado transcurría sin premura, entre cafetines, jugadas de azar clandestinas, peleítas mongas entre aficionados al politiquismo partidista y una que otra escapada a Borinquen en busca de un santiguo.

Su incandescente sol doraba las espigas de la caña y el pitirre, sobrevolando la grácil topografía lugareña, miraba desde la altura sus calles pobladas de buitres.

En la playa, donde “los cocoteros esbeltos y las palmas orgullosas se mecen al soplo enamorado del céfiro cantador” el pescador lanza el chinchorro que regresa de las aguas vacío.

No lejos de allí, en el centro poblacional, un hombre camina con las manos entrelazadas a sus espaldas. Llega a la plaza. Levanta la cabeza y dirige su mirada a la Iglesia. Hace la señal de la Cruz y luego reanudar la marcha.

“¡Pan!”, la voz del jíbaro quebró el silencio mañanero y él lo mira.

“¡Tierra!”, gritó la muchedumbre, sacudiéndose el marasmo de siglos, y la observa.

¡Libertad!”, llegó por los altavoces la voz de un hombre montado en tribuna y fue, entonces, cuando comprendió que ya era tiempo de dormir la siesta.
 
 
© Josué Santiago de la Cruz

El rostro del silencio / Edwin Ferrer

Cerca de las seis y media de la tarde, un viejito vestidito de blanco se preparaba a dar su paseo rutinario alrededor de la plaza Las Delicias. Al momento de subir el primer escalón de la acera, notó que un hombre tenía las manos extendidas y la boca  abierta apuntando al cielo. Entonces alargó su bastón y lo hundió en sus costillas. Dándose  cuenta que no respondía,  alertó  a otros viejitos que estaban sentados en la rotonda y  pidió auxilio.

— ¡No responde. Un doctor por el  favor de Dios!

Uno de ellos se levantó ante el llamado de auxilio:

— ¿Para dónde vas?  Si nunca pasaste la reválida y de nada valió que tus padres te enviaran a estudiar medicina en España y acabaste en Santo Domingo.

—Por lo menos aprendí resucitación cardiopulmonar. De qué  presumes si cuando eras alcalde te la pasabas jugando gallos en Sabana Llana, contestó alzando su voz.

—Shhhh cállate,  me gustaban los caballos de paso fino, ese fue otro ex.

—Ya…  ¿a quién le gustaba asar lechones y hacer fiestas?, ripostó el viejito.

— ¡Bueno ya, doctor atiende al paciente!,  dijo  el ex alcalde.

— ¡Dios mío! ¿No es este hombre el fiscal?,  exclamó el doctor.

—Ayer precisamente me contó que fue al barrio Borinquen y frente a él, mataron  a una mujer en un bar  y para colmo la sangre salpicó sus zapatos.

—¿Fiscalizó?, preguntó el juez.

— No hombre, el presunto asesino era su compadre y se embriagó con él. Luego se fue a la plumita pública del río y lavó bien sus zapatos, balbuceó un ex policía.

— ¿Nadie dijo nada?

—No. Era buena gente…, replicó.

En esos momentos, al no poder hacer nada por el difunto, dos de ellos lo agarraron por las piernas y dos por los brazos y se dirigieron a la alcaldía. Terminando la reunión de la legislatura municipal se dirigieron hacia el alcalde y uno le dice al otro:

—Díselo.

—No. Díselo tú.

—¿Que diga qué?

—Tú sabes, aquello…

El honorable, saludó picaresco desde lejos y apresuradamente se montó en su carro. Entonces sigilosos  llevaron el cadáver al cementerio, lo dejaron encima de una tumba y todos se fueron en  silencio a dormir .

©Edwin Ferrer

La UPR en estado de sitio: el estudiantado da la cátedra / Marcos Reyes Dávila

Mientras el gobierno intenta resolver el conflicto en la universidad con un cierre indefinido y, a la vez, con un interdicto para abrirla, y mientras se atrinchera la policía, y se arman como gladiadores medievales, y dan boletos a los que pasan apoyando a los estudiantes y boletos por estacionamiento; mientras el gobierno, en suma, coloca la universidad del libre pensamiento y la discusión de ideas en estado de sitio, los estudiantes dan cátedra diaria de organización, de voluntad de lucha, de sacrificio, de cooperación, solidaridad y consenso. La libertad discurre en ellos y entre ellos como el viento.

Los estudiantes no son enemigos del estado ni de la universidad. Pero la administración de Río Piedras la mira desde lo alto de la torre con la distancia, el extrañamiento, la misma falta de empatía, y el mismo miedo, con que Nerón miraba la “chusma” de la Roma ardiente. Los estudiantes son los hijos del pueblo de Puerto Rico y la fundamental razón de ser de la universidad.

La Facultad universitaria tiene mucho que aprender de los estudiantes.   Vamos a empezar a aprender con ellos hoy.

Marcos Reyes Dávila (Tomado de Las letras de fuego)

El autor es miembro de la facultad de la Universidad de Puerto Rico en Humacao. Es editor de la Revista Exégesis y mantiene el blog Las letras de fuego.

Bailes y orquestas en Salinas: antes y después de 1950 / Félix Ortiz Vizcarrondo

“El olvido está lleno de recuerdos”
                          Salvador Tió Montes de Oca
“Sus bailes son de lo mejor
Orquestas buenas allí van
Desde la plena hasta el danzón
Todo se baila a perfección”
                       Héctor Hernández

Salinas vivió una época dorada cuando fue la meca de los bailes en Puerto Rico que amenizaban las más famosas agrupaciones musicales de aquellos tiempos.

Los bailes era la actividad social preferida y además de practicarse en las fiestas hogareñas era común ver a la gente bailar al sonido de las velloneras en terrazas de cafetines y bares a lo largo y ancho de toda la comarca. Sin embargo, existían unos negocios preparados específicamente como centros de baile que cobraron fama durante el  siglo 20.  Entre los centros de baile más reconocidos estaban:

  • Club Panamericano
  • El S.U.A. (Socios Unidos Alegremente)
  • La Guagüita (Villa Paraíso)
  • El Patio
  • The Under the Trees
  • La Concha
  • Palm Beach, luego El Bocamar
  • Club Salinas
  • El San Juan
  • Villa Colorado
  • La Antigua Plaza de Recreo, en cuyo redondel se bailaba a dos orquestas durante las renombradas Fiestas Patronales de la Virgen de la Monserrate.

Ciertamente las más famosas orquestas amenizaban los bailes, entre las que se recuerdan:

  • César Concepción
  • Moncho Usera
  • La Panamericana
  • Rafael Muñoz
  • Pablo Elvira
  • Happy Hills
  • Mingo y su Whoope Kids
  • William Manzano
  • Carlos López
  • Luisito Benjamín
  • Pepito Torres
  • Roberto Ortiz
  • Pérez Prado
  • Caribbean Kids
  • Copacabana
  • Sonora Ponceña
  • Luis M. Rodríguez luego
  • Orquesta Fiesta
  • Gay Gays
  • Típica Ases Antillanos
  • Mario Ortiz

Entre los combos que amenizaron decenas de bailes en los salones de Salinas están:

  • Cortijo y su Combo
  • Gran Combo
  • Combo latino
  • Manuel Burgos
  • El Rey Carlos
  • La Parte II
  • Antolín
  • Roque Cora
  • Peyo Mercado
  • Vicentico Morales y sus Satélites
  • Hijos de Caribe
  • Los Pájaros Locos
  • Los Universitarios
  • Willie Colón
  • Pedro Eddie Cora
  • Lucas Texidor y la Sonora Guayamesa
  • Andrés “Tito” Casanova
  • Raciel Reyes

Actualmente se continúan celebrando bailes domingueros en algunos bares y lechoneras, generalmente amenizados por grupos musicales que utilizan las conocidas pistas musicales acumuladas en computadoras. Los sitios de baile que existen actualmente son:

  • El Sua
  • Club Salinas
  • El Abey
  • Placita de Montesoria

El hermoso diseño de la antigua Plaza Delicias incluía una pista de baile central. En la actual Plaza de Recreo casi no se baila, los bailadores se han convertido en meros espectadores de las orquestas. En las comunidades San Felipe, Coquí y Aguirre todavía se baila en sus pequeñas plazas durante las fiestas y festivales populares.

A continuación ofrecemos datos sobre la ubicación de algunos de los sitios de baile ya desaparecidos.

La Guagüita (Villa Paraíso)

Estaba ubicado al final este de la Calle Santos P. Amadeo (Antigua Calle Unión) entre el actual negocio Salinas Hospital Supply y la residencia de Doña Ernestina Santos. Existe aún el edificio  que ocupaba. Originalmente era un patio destechado en el que su dueño Julín Jiménez colocó el armazón de un destartalado autobús que convirtió en la barra desde la cual se expendían las bebidas, por eso el nombre de La Guagüita. Cuando se remodeló y se eliminó la barra con la guagua, Julín le cambió el nombre a Villa Paraíso, pero nadie le hizo caso y continuó llamándose La Guagüita.

El San Juan

Estaba en la calle Luis Muñoz Rivera en los altos donde ubican actualmente la Iglesia Torre Fuerte y la tienda Génesis.

El Patio

Ubicaba donde lo que es hoy el estacionamiento municipal de carros públicos, en la calle Santos P. Amadeo (Antigua Calle Unión). Era precisamente un patio al que se le construyó una pista de cemento y una tarima techada.  Cuando llovía, cosa que ocurría muy pocas veces, los bailarines se arremolinaban bajo un pequeño espacio techado que había al centro, o simplemente se empapaban.

The Under the Trees

Estaba ubicado en Los Poleos, frente a la entrada del Cementerio Municipal Pablo “Wico” López Gómez.  Era también un sitio mayormente al aire libre, cuya parte techada eran los bajo de una antigua casona de madera construida en el lugar muchos años antes de convertirse en un negocio de bailes.

La Concha

Estaba localizada donde hay actualmente un el Área Recreativa Municipal en la carretera nacional número uno entre Salinas y Santa Isabel. Aún existen restos de sus ruinas frente a unos pinos que hace más de cincuenta años existen en el lugar.

El Bocamar

Estaba localizado también en la carretera nacional número uno a cuatrocientos metros de distancia de La Concha, frente a la entrada de la Hacienda Las Carolinas. También se puede aprecias en el lugar los restos de la pista de baile.

Villa Colorado

Fue un centro vacacional ubicado al cruzar el Río Niguas desde el sector Caño Verde, detrás de la comunidad Las Marías. Aún existen las ruinas.

Hoyos Moonlight

Night Club que existió en Las Marías en lo que hoy es Salinas Rental. Su dueño fue Don Genaro Hoyos Gómez, paramédico denominado cirujano menor.

El SUA

Un club social formado por personas residente en las comunidades del barrio Aguirre de Salinas.  Localizado en la antigua aldea corporativa de Aguirre, su nombre surge de las iniciales de Socios Unidos Alegremente. Este salón se engalanaba con la presencia de afamadas agrupaciones musicales especialmente durante las fiestas patronales de Aguirre y del Coquí.

 

De tanta fama gozaban los centros de baile de Salinas que no era extraño que se celebrara más  de un gran baile simultáneamente. En Salinas hubo ocasiones en que se celebraron cinco bailes en una misma fecha, especialmente durante las Fiestas Patronales. No era raro que en las noches de fines de semana de fiestas patronales, afamadas orquestas se presentaran exitosamente en La Guagüita, El Patio, The Under the Trees, El Bocamar y en la Antigua Plaza Pública. La Concha regularmente celebraba un grandioso baile de aniversario anualmente.

Los bailes se celebraban de 10:00 a.m. a 3:00 p.m. El costo de la entrada oscilaba entre cincuenta centavos y seis dólares, dependiendo de los grupos musicales. Los contratos fluctuaban entre ciento cincuenta dólares ($150) y seiscientos dólares ($600).

Entre los mozos y “Bartenders”  de aquellos tiempos estaban: Miguel A. Colón Rivera “Cháfiro”, Nemesio Green, Héctor R. Ortiz “Chafa”, Efraín Ramos, Francisco Mariani, Ernesto Pagán y Rafael Díaz Colón.

Cabe recordar a los propietarios de los más famosos lugares de baile que funcionaron en Salinas en el siglo pasado:

La Guagüita (Villa Paraíso) – Julio “Julin” Jiménez

El San Juan – Juan Pablo Colón

El Patio – Doña Cruz Álvarez

The Under the Trees – Enrique Voss

La Concha – Frank Rexach

El Bocamar – Ramón Fernández

Villa Colorado – Lucita Colorado y Rubén Fratichelli

Entre los rones que se consumían durante aquella época había marcas que aún existen y otras ya desaparecidas. Los preferidos eran: Don Q, Superior, Palo Viejo, Bacardí, Llave, Venerable, Cofresí, Barrilito y Bocoy.

Como dato curioso le ofrecemos una lista de precios de las bebidas que se servían en El Bocamar.

El servicio consistía de hielo, tres refrescos y la bebida alcohólica principal.

Regularmente los bailes eran bien concurridos y festivos, aunque no faltaron ocasiones en que se desataban peleas.

Era costumbre entre la muchachada reservar un dólar, el que podía, para la merienda que de madrugada solía hacerse, una vez terminado el baile. Era tradición visitar después del  baile el restaurante El Almendro, para saborear el sabroso “bistec” con papas fritas o un pastel con papas fritas.

El plan alterno, en caso de que el presupuesto estuviera débil, era hacer un serrucho para comprar pan con mantequilla y mortadella. Agraciadamente la panadería del pueblo laboraba 24 horas, los siete días de la semana.

Luego de la merienda en plena madrugada se procedía a llevar serenatas hasta que calentara el sol.  Al amanecer, se escogía una víctima donde ir a desayunar pan, huevos rancheros, huevos estrellaos, o lo que fuera.

Tal vez este escrito le cause nostalgia y le traiga recuerdos de los romances surgidos en los bailes, especialmente bajo los tres árboles frondosos de tronco ancho del The Under the Tree, curiosamente árboles de la especie dormilones. A otros, quizás le recuerde las veces que bailando en El Patio, le cayó encima un mango a usted y a su pareja mientras acurrucaditos escuchaban los boleros cantados por José Luis Moneró.

Durante aquellos años del siglo pasado también existieron otros sitios donde se bailaba sensualmente con movimientos pélvicos acelerados y placeres sexuales, como fueron La Cangrejita, El Bohío Solitario, El Bungalow, El Impala, El Mocambo y otros más, que es justo hacer constar como parte de la historia de la vida social de nuestro pueblo.

Con este escrito hemos querido recrear unas vivencias para que nuestra gente descubra en los tiempos de ayer algunas de las explicaciones que dan sentido al presente. Mi agradecimiento a todos los que colaboraron con este escrito, ya que son cómplices del mismo. No publico sus nombres porque los analfabestias los pueden fichar.

©Félix Ortiz Vizcarrondo

Editado por SRS

A Dios le pido / Pópera

Marggie Torres nos advierte de esta versión de A Dios le Pido.  Entre el amor y la realidad afloran múltiples percepciones cuando conjugamos el mensaje del compositor, Juanes, con la interpretación de los realizadores encabezados por el Grupo Lírico Pópera. Quizás recuerda cómo el desatino de los poderosos daña a la gente, que en el intento de no olvidar buscan refugio y fortaleza en el amor.