Estampa 85: La bella y el feo / María del C. Guzmán

Se deleitaba observando su belleza antillana. Todos los días a la misma hora la veía cruzar la calle que separaba el edificio donde vivía del “Candy Store” de la Avenida Tinton en el Bronx de Nueva York. Una niña de algunos catorce años, ingenua, dulce y despojada del orgullo que ostentan las mujeres cuando se saben hermosas. Su único interés era comprar los dulces que le recordaban a su patria. Ni siquiera se dignaba mirarle al pasar por su lado, como si estuviera lejos, como si sus ojos aún miraran las calles de su pueblo y pretendiera ir al colmado de Braña.

Él era todo lo opuesto. Un lado de su boca más chico que el otro. Su cabello rizado aplastado sobre su cabeza con brillantina alka, partido en el lado izquierdo y echado hacia el derecho. Usaba unos lentes de montura plástica demasiado grandes para su cara y un bigote “tapa faltas” que ocultaba alguna de sus deformidades. Era de esos feos a quienes sólo el amor embellecen.

Dicen que el amor es ciego y no conoce barreras. Ese estado de enamoramiento no le permitía aceptar lo que otros conocían: que detrás de las paredes de aquel apartamento del Sur del Bronx había un hombre ignorante que solo veía perversidad en aquella niña y por cualquier razón el maltrato imperaba.

—Tú vas a ser mía, le dijo una tarde ya decidido a enamorarla.

— ¿Usted se ha vuelto loco?— Respondió la niña con cara de ángel. No percibió el temor escondido detrás de aquellas palabras.

El deseo de hacerla suya le dio el coraje necesario para ir a tocar la puerta de aquel apartamento,  en contra de los ruegos y consejos de sus familiares y amigos.

— ¡Nena, ven acá!—  Llamó el padre enfurecido.

—Este hombre vino a pedir tu mano, ¿acaso es tu novio?

—No le conozco, dijo y bajó su mirada entristecida al suelo.cupido muerto

Se alejó derrotado.

©María del C. Guzmán

Un pensamiento en “Estampa 85: La bella y el feo / María del C. Guzmán

  1. María del Carmen, muy buena estampa has esrito.
    Hay una denuncia latente, hay belleza de un amor ingenuo y osado y hay una realidad que duele.
    Suceden hechos en el mundo que no comprendemos, la violencia no se comprende, se padece, y se nos viene encima como un alud!
    Aplausos amiga!
    Buen relato.
    Cariños.
    Gloria

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