La búsqueda de Dios se antoja como un largo vuelo por el universo, rebasando estrellas y galaxias . Una travesía hacia la suprema belleza, a donde se llega si se tienen ganas de llegar, las ganas de cruzar flotando contra viento y marea el abismo que separa nuestra humanidad de la divinidad.  Por tí volaré musita al yo el apasionado deseo que conduce al encuentro que nos luce inalcanzable.