Rinden homenaje póstumo a Julio Lleras

El Albergue Olímpico de Puerto Rico fue la sede  de un emotivo homenajeLogo Comité Olimpico póstumo que le rindiera el Comité Olímpico de Puerto Rico al recientemente fallecido atleta salinense Julio Lleras.

La ceremonia celebrada el pasado 29 de agosto de 2009 en el Salón Rafael Pont Flores del Albergue Olímpico en Salinas fue transmitida a través de Radio Hoy en el programa Hoy en los Deportes de Raúl Cintrón Velázquez.

Participaron en el acto como oradores, entre otros, el Presidente del Comité Olímpico de Puerto Rico  doctor David Bernier, el señor Eugenio (Gino) Guerra y el licenciado Edelmiro J. Rodríguez Sosa.

Recibiendo el homenaje póstumo estuvieron presentes la viuda de Julio Lleras, doña Santos Padilla, hijos, nietos y otros familiares.

El maestro de ceremonias fue Raúl Cintrón Velázquez.  Gino Guerra dio la bienvenida al Albergue Olímpico y destacó la calidad del atleta homenajeado.  El licenciado Edelmiro J. Rodríguez Sosa habló sobre las hazañas deportivas de Julio ,destacando las cualidades humanas que adornaban la personalidad del desaparecido atleta.  Finalmente el  doctor Bernier reconoció las aportaciones de Julio al atletismo puertorriqueño.

David BernierEn una ceremonia de alto significado y valor histórico el doctor Bernier entregó la bandera Olímpica a la viuda de Julio Lleras.  Bernier destacó que esa era la primera vez en la historia del atletismo puertorriqueño que se entregaba la bandera olímpica a los familiares de un atleta fallecido. Indicó que dicho acto marcaba el inicio de una tradición en los homenajes póstumos que en adelante realizará el Comité Olímpico de Puerto Rico.  Para orgullo de sus familiares y de Salinas, esta primicia recayó en el gran atleta salinense Julio Lleras.

También el doctor Bernier entregó la Medalla Olímpica a la viuda de Julio Lleras. En la ceremonia salió a relucir que Julio Lleras ostentó el récord mundial  de salto en el 1959.  Debido a un pobre manejo de información, el récord establecido vino a conocimiento público precisamente cuando fue superado ese mismo año por un atleta estadounidense. Lleras superó el récord de 1,79 metros establecido  en 1956 por L. M. McDaniel, de los Estados Unidos, brincado 1,91 metros durante los Juegos Centroamericanos del Caribe celebrados en Caracas en 1959.

La ceremonia concluyó con unas emotivas palabras de agradecimiento de parte de Julio Lleras hijo.  En un aparte, el señor Gino Guerra, ante una petición de Félix Ortiz y del licenciado Edelmiro Rodríguez, se comprometió a designar alguna estructura del Albergue con el nombre de Julio Lleras.

La profecía / Josué Santiago de la Cruz

En medio de la predicación, la hermana Celeste se puso de pie y el ministro pidió a los feligreses comunión.

-El Señor tiene algo que comunicarnos -susurró en el micrófono.

-¡Alabado!

-¡Aleluya!

-¡Amén! -exclamó la Iglesia.

A pesar de las filípicas miradas del pastor, los menos reverentes, siguieron a la hermana que caminó, como poseída, hasta donde se encontraba el hermano Ezequiel, junto a los jerarcas del ministerio.

-Jehová tiene una gran bendición para usted, que habrá de desbordar sus arcas.culto1

El hombre abrió los ojos y levantó la cabeza. Su rostro irradiaba gozo y satisfacción.

-¿Qué debo yo hacer? -preguntó solícito.

La mujer le susurró algo al oído.

-Dios, en voz de su profeta Celeste, habló y la Iglesia fue testigo… -dijo el ministro, en los momentos en que la mujer regresaba a su asiento.

Al cabo de ocho meses el hermano Ezequiel dejó de asistir al Templo, más no así cesaron el pastor y su cuñada en su misión enriquecedora.

© Josué Santiago de la Cruz

Juana Colón: su militancia obrera y otras dimensiones de su vida / Wilson Torres Rosario

Preámbulo

Durante la primera mitad del siglo 20, Comerío fue centro de la industriatabaqueros1 tabacalera de Puerto Rico. Allí, en el centro de la Isla se vivió un drama de explotación obrera despiadada, fundamentada en el cultivo de una de las plantas originarias de América. Primero los europeos y luego los estadounidenses, convirtieron al tabaco en mercancía de tráfico comercial mundial y con ello generaron una operación agroindustrial que esquilmó el organismo de millones de obreros.

En aquel centro tabacalero de Comerío, la cruenta explotación del trabajador hizo inevitable la protesta y la huelga. Del corazón mismo del pueblo surgió la figura de una heroína dispuesta a enfrentar los abusos patronales y a luchar contra la miserable vida que imponían las empresas tabacaleras estadounidenses.

FOTO-JUANA-COLON1El historiador puertorriqueño Wilson Torres Rosario, miembro de la facultad de la Escuela Superior de Comerío, repasa la militancia obrera de la heroína comerieña Juana Colón.   El autor escudriña el significado de esta mujer en la historia de las luchas reivindicadoras del movimiento obrero nacional y de las trabajadoras puertorriqueñas en el texto que ofrecemos en el siguiente enlace:

Leer JUANA COLÓN

srs

El autor  es un historiador y educador puertorriqueño nacido en Comerío. Posee un bachillerato en humanidades especializado en historia.  Durante más de una década ha realizadoWilsontorres investigaciones en torno a la figura de Juana Colón y del mundo del tabaco en Comerío.  Realizó estudios posgraduados en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe en San Juan.  Su tesis de maestría se titula “Juana Colón y el Mundo del tabaco en Comerío (1886-1967)” la que será publicada en un futuro cercano.  Sus escritos se han publicado en revistas y periódicos tocando diversos temas entre los que se encuentra la esclavitud en la región central montañosa de Puerto Rico.  Actualmente es miembro de la facultad de la Escuela Superior Juana Colón de su pueblo natal.

Un hombre sabe como partirte en dos / Rosa Silverio


Un-hombre-sabe


RosasilverioLa autora es una escritora y periodista nacida el 30 de agosto de 1978 en Santiago de los Caballeros, en República Dominicana. Durante varios años coordinó el Taller Literario Tinta Fresca. Entre sus poemarios se cuentan De vuelta a casa (2002), Desnuda (2005) y Rosa íntima (2008). Sus cuentos han sido premiados en  diversas ocasiones. En 2005 fue reconocida como la Vencedora Absoluta del Vigésimo Primer Premio Internacional de Poesía Nosside que organiza el Centro de Estudios Bosio en Reggio Calabria de Italia  y auspicia la UNESCO. Sus cuentos y poemas figuran en varias antologías y han sido publicados por revistas y suplementos culturales de diversos países. Su obra ha sido traducida a varios idiomas. Encuentro… Al Sur se enorgullece de presentar este texto poético representativo de las letras antillanas contemporáneas.

El mayordomo / Edwin Ferrer

Perro en cementerioLos ladridos  de su  perro sato sonaban como relámpagos secos cerca de su  tumba,  su famélico cuerpo semejaba a la antigua locomotora de la Central Aguirre; esquelética y envejecida debajo de sus ruedas de óxido olvidado. Del viejo  cementerio del Campito,  salía un olor a caña añejada y sobre la lápida  del terrateniente, había una anotación sin nombre ni color.

Cuando abrió el ataúd estalló la barriga putrefacta del capataz y una nube de profecías se deshizo en su cuerpo, dejando un intenso olor que distorsionó el rostro de sus  peones.

–Que innecesarios somos– dijo la Bobona, sin abandonar la tarea de exhumar el cadáver.

Su muerte empezó a acercarse al mismo ritmo que su trapiche envejecía y era remplazado por la maquinaria moderna de los franceses que huyeron de Haití y las innovaciones de la tecnología  americana, que años después marcharían para siempre…

Resultaba difícil, casi  imposible, creer que los augurios de estos restos se basaban sólo en una llamarada de caña de azúcar.

— ¿Por qué no sembró otras ilusiones? —susurró Pello Judío, quien exhumaba los restos del cadáver, que luego colocaba en una caja negra para trasladarlos a su nueva morada.

—- Lo veo fatigao; tratando de lanzar machetazos al aire como si quisiera matar al invasor, tal como lo describieron sus sueños años atrás,– dijo  la Bobona, cubriéndose la nariz.

—- Helo aquí tendío, olvidó todos los  caminos que lo conducían a una revuelta con sus competidores y coronao en su espejismo quedó dormío pa  siempre. Tejió sus días con la noche al zis zas de su  machete veraz  para sustentar a su familia. Nunca pensó  que un día vendrían dos de los cuatro jinetes del apocalipsis a tragarse la quinta que hubo heredao de sus padres. Era igual a los otros, a quienes había devorao la chispa del cañaveral, por no haber invertío su tiempo en otros productos. Su sato siempre fue fiel, perro sato en tumba decora su victoria con su hocico gimiente, guardando su nueva tumba y donde descansa cautivo; “el mayordomo de Aguirre.”—recitó Pello luego de apagar su cigarro.—

© Edwin Ferrer 3/28/2009

De perros y gatos / María del C. Guzmán

Como sacados de una visión surrealista, comenzaron a llegar. Primero venían de visita, siempre a la misma hora, en busca de alimento. Unos eran perros y gatos3blancos, otros negros y los demás variopintos.

Aunque no le agradaban los felinos, los creía necesarios en todo patio de vecindad. Siempre y cuando llegaran para irse. Pero un día se percató de que no eran esas sus intenciones y se multiplicaron.

Cuando se asomaba a la puerta, comenzaba la sinfonía que no cesaba hasta que la veían partir.

Se le hizo difícil moverse de un lugar a otro y la “gota que colmó la copa” fue cuando la despertaron de madrugada en su afán por invadir la casa.

Con el malestar llegó también la decisión de deshacerse de ellos.

Trató tirándoles agua con la manguera; los persiguió con la escoba y por último, se buscó un perro…

-¡Pamplinas, puras pamplinas! – gritó a los cuatro vientos al ver la manera como compartían.

© María del C. Guzmán

Laura Sierra: un talento juvenil

Laura Sierra es una salinense que nació en una sala de maternidad de un hospital de Guayama, el 5 de noviembre de 1997.  Comenzó a criarse en Salinas al regazo de su familia materna encabezada por sus abuelos, el ex teniente de la policía Raúl Santiago y Milagros Rosario. Actualmente reside en la zona de Caguas donde cursa estudios secundarios en el Colegio Católico Notre Dame.Laura Sierra completa copy

Desde pequeña demostró talento para el modelaje, la actuación y el baile. También cantaba pero su habilidad para el canto afloró a los siete años bajo la tutela de las maestras Aidita Encarnación y Ana Avilés. Posteriormente continuó estudios de canto en Fronava Music, con Michelle Sotomayor y en Eileen Laracuente Voice Studio.

Luego de participar en diversas actividades escolares y show de nuevos talentos se inscribe en una competencia de canto, modelaje y baile celebrada en la ciudad de Los Ángeles, California. Aunque recibió un reconocimiento en la categoría de baile fue la única de los veinte participantes de Puerto Rico que no fue admitida a la competencia de canto, sin una explicación ni eliminatorias. Fue precisamente la frustración causada por esa mala experiencia el reto para seguir perfeccionando su talento con la idea grabar un disco compacto.

La idea la generó y facilitó el reconocido artista puertorriqueño José Vega (Remi) quien tras una audición se entusiasmó con el talento de la joven cantante, al punto de comprometerse a escribir las canciones para el proyectado disco de Laura Sierra.

Luego de un entusiasta trabajo, salió a la luz pública el disco titulado Un Mundo Mejor, en el que Laura Sierra, una joven de apenas 11 años, expone su talento a la consideración del público puertorriqueño. El compacto contiene ocho temas de la autoría de José Vega (Remi) y una canción compuesta por el profesor del Colegio Notre Dame, Alexis Colón.

El disco incluye tres baladas, canciones cristianas, una ranchera y varias canciones juveniles divertidas. Me llegó el sonido de sus canciones por primera vez en ocasión de la actividad de inauguración del templo remodelado de la Parroquia de Nuestra Señora de la Monserrate.  Su madre y primera fan, Dalma Santiago,  me proporcionó los datos en que se basa este escrito, y con su permiso, les ofrezco una muestra del talento de esta joven puertorriqueña.

srs

Laura sierraPara información adicional escriba a lauraypaola2001@yahoo.com

Inauguración Iglesia Católica remodelada de Salinas

 

Cercano a cumplirse el centenario del templo parroquial de Nuestra Señora de la Monserrate de Salinas, se llevó a cabo el pasado 16 de agosto, la inauguración de la millonaria remodelación realizada a dicho templo.

La remodelación del templo, no exenta de oposición, se realizó durante los pasados cinco años. Incluyó la ampliación del  templo, su decoración con vitrales y la adquisición de mobiliario de fabricación artesanal. Los vitrales, el sagrario y el altar exhiben el trabajo de artistas reconocidos.

La cabida del templo se triplicó, al construirse dos naves adicionales e incorporarse al templo el antiguo pabellón parroquial. Las obras realizadas incluyen además, varias edificaciones contiguas y mejoras a la casa parroquial.

La ceremonia religiosa estuvo presidida por el Obispo de Ponce, Monseñor Félix Lázaro, acompañado del párroco Alberto Muñiz y el vicario Mario Isla. En la parte musical actuaron el Mariachi Nuevo México, el Coro de Voces para Cristo, Manny López, Laura Sierra, Trío Sabaney y el grupo de Edgar Zayas Colón.

La historia del cristianismo en Puerto Rico comenzó con la llegada de los españoles en 1508. En la región de Salinas, se da cuenta de la existencia en 1690, de una ermita, que era atendida por la parroquia de Coamo.  Entre 1846 y 1853 se construyó el primer templo católico de Salinas. En 1854, dicho templo de madera se convirtió en la sede de una parroquia independiente de Coamo y un año después, fue consagrada como Parroquia de Nuestra Señora de la Monserrate. El actual templo se construyó entre 1911 y 1913. Fue reconstruido en varias ocasiones. Durante los pasados cinco años, por iniciativa del actual párroco Alberto Muñiz, se realizó la remodelación y ampliación del templo parroquial que conserva la fachada centenaria y adquiere una señorial apariencia.

La siguiente presentación fotográfica recoge pinceladas de la actividad inaugural. Incluye fotografías proporcionadas por Roberto Quiñones, Edelmiro Rodríguez, Abraham Santiago y Alex Santiago.

srs

Niní: pescador de orilla (Pinceladas de mis memorias) / Edelmiro J. Rodríguez Sosa

Salía con su tarraya* y funda de tela al hombro a pescar en La Boquita y por la orilla del mar hasta llegar a La Playa. En su pensamiento aleteaban las jareas, róbalos, jureles y pargos y en el aire percibía los olores deliciosos del manjar que habría de preparar.atarraya2

Tejida por él mismo, era su arte de pesca. Se le veía caminando concentrado en su tarea por la desembocadura del río Abey moviendo su cuerpo, agachado y listo para lanzarla sobre sus presas.

Era todo un espectáculo verlo ejecutar aquello. El tejido se abría completamente y como una sombrilla caía sobre el agua. Al chocar los plomos contra la superficie acuosa el cristalino líquido se rompía en gotas plateadas o con los colores del arco iris.

Las jareas nadaban a flor de agua. Huyendo de la sombra de Niní, dibujaban con sus vaivenes, rastros cristalinos. Los róbalos, jureles y pargos se hundían en lo profundo de río salobre, ya casi mar, para escaparse del implacable pescador.

Yo, en la otra orilla, que era más profunda y cubierta de mangles, tiraba mi anzuelo de mosca con la esperanza de pescar algo. Admiraba la figura de Niní, flaca y curtida por el sol, que se me antojaba como una aparición.

La Boquita, de verdor exuberante, era el paraíso. Sólo el sonar del viento al acariciar las hojas de los mangles, el cantar de una gallareta o el saltar de algún pez con deseos de ver lo que acontecía fuera de sus dominios, alteraban el silencio allí reinante.

Quizás la gallareta advertía a sus iguales de la presencia del hombre y su tarraya.

Niní se esforzaba por disminuir la población de peces de la Boquita. En cambio, en aquellos tiempos de aguas incontaminadas, los peces siempre le ganaban la apuesta.

En ocasiones su red se atascaba en las raíces de los mangles o en las piedras del fondo llenas de ostiones y al tirar de ella se desgarraba. Entonces Niní la reparaba.

Muchas veces lo observé en esta artesanal tarea en el malecón, detrás de la casa de Leo, con el río Abey y el pintoresco barrio Borinquen a sus espaldas. Amarraba la tarraya de un árbol por su extremo más angosto y pacientemente con una aguja de madera hecha por él, la remendaba. Era tal su maestría que no se podía adivinar en donde estaba el remiendo.

Así, de esta forma bucólica, pescando sueños y tejiendo ilusiones vivió Niní hasta su muerte.

©Edelmiro J. Rodríguez Sosa, 2009

Glosario

Tarraya: Un tipo de red de pescar; también atarraya.