La guerra y la música / Edelmiro J. Rodríguez Sosa

Los pueblos siempre han cantado las hazañas de sus guerras. Lo han hecho componiendo poemas épicos como la Iliada y el Cantar del Mío Cid o componiendo temas musicales, tanto clásicos como populares. Muchos de los himnos nacionales de los diferentes países tienen su origen en batallas o guerras peleadas por esos países.

Se dice que la música es el alma de los pueblos y que Puerto Rico es un país musical. Pijuan, el famoso director de orquestas, arreglista y presentador de programas de radio y televisión, dice que Puerto Rico es el país con más artistas por milla cuadrada en el mundo, porque todos aquí nacemos con la música por dentro.

Esa aseveración de Pijuan parece ser cierta porque donde quiera que se reúnen los puertorriqueños, invariablemente aparece la música para celebrar las tristezas o las alegrías de la ocasión. Siempre hay alguien que sabe tocar un instrumento y alguien que sabe cantar y está dispuesto a hacerlo. Músicos, cantantes y compositores famosos y de envergadura mundial los tenemos en todos los géneros, desde lo clásico hasta lo popular.

En Puerto Rico, aunque no peleamos nuestras propias guerras, excepto por los pocos, pero importantes levantamientos revolucionarios que hemos tenido, también hay una tradición de composiciones musicales con el tema bélico. En los tiempos de España recordamos la copla de Pepe Díaz:

En el Puente de Martín Peña
mataron a Pepe Díaz
que era el hombre más valiente
que el Rey de España tenía.

Luego del cambio de soberanía, en donde por el Tratado de París pasamos a ser parte de los Estados Unidos, los puertorriqueños hemos peleado las guerras de esa nación. Primero, de forma pasiva y limitada en la Primera y Segunda Guerra Mundial y luego de forma activa en el conflicto de Corea, en Vietnam y últimamente en las guerras contra Irak y Afganistán.

El interés de estas notas no es hacer juicios valorativos sobre nuestra participación en esas guerras, sino destacar la vena artística de nuestros compositores musicales.

La Segunda Guerra Mundial y las guerras de Correa y Vietnam dejaron cuatro importantes composiciones musicales que calaron hondo en el sentir del pueblo puertorriqueño. Cuatro famosos compositores puertorriqueños, desde diferentes perspectivas incursionaron en el género musical bélico. Se trata de Pedro Flores, Alexis Brau, Bobby Capó y Pedro Ortiz Dávila (Davilita).  El primero compuso para la Segunda Guerra Mundial, Alexis Brau y Bobby Capó para la Guerra de Corea y Davilita para la Guerra de Vietnam.

La Despedida fue la composición más importante y la contribución de Pedro Flores al pentagrama bélico de la Segunda Guerra Mundial.  Daniel Santos se encargó de ponerle el sentimiento profundo que el autor quiso impartirle a esta joya musical.  Fue tan magistralmente interpretada por este cantante que cuando los soldados partían a la guerra y oían esta letra, rápidamente afloraban las lágrimas a sus ojos.  Más aún cuando la escuchaban en los campos de entrenamiento o en los campos de batalla lejos de la patria.

LA DESPEDIDA

Vengo a decirles adiós a los muchachos
porque pronto me voy para la guerra
y aunque voy a pelear en otras tierras
voy a salvar mi derecho, mi patria y mi fe.

Yo ya me despedí de mi adorada
y le pedí por Dios que nunca llore,
que recuerde por siempre mis amores
que yo de ella nunca me olvidaré.

Sólo me parte el alma y me condena
que dejo tan solita a mi mamá,
mi pobre madrecita que es tan buena,
quién en mi ausencia la consolará.

Quién me le hará un favor si necesita,
quién la socorrerá si se enfermara,
quién le hablará de mí si preguntara
por ese hijo que nunca quizás volverá.

Quién me le rezará si ella se muere,
quién le pondrá una flor en su sepultura,
quién se condolerá de mi amargura
si yo vuelvo y no encuentro a mi mamá.


La participación de los soldados puertorriqueños en la guerra de Corea no fue limitada como en las guerras anteriores, sino que entraron en combate activo y tuvieron una participación decisiva en por lo menos nueve grandes batallas.

Los boricuas entraron en combate como parte del 65 de Infantería.  El ejército de boricuas había sido organizado en 1899, apenas un año después de la invasión estadounidense. Al principio se le conoció como el Ejército de Voluntarios.  Más adelante, como el Ejército Colonial y finalmente en 1920 se le conoció como el Regimiento 65 de Infantería.  Con ese nombre fue asignado a la Primera y Segunda Guerra Mundial, así como a la Guerra de Correa.  Se les conocían como los Borincaneers, en referencia al nombre taíno de la isla de Puerto Rico.

La Guerra de Corea comenzó en 1950, más bien como una guerra civil entre los coreanos del norte, que respondían a la ideología comunista y los coreanos del sur, que respondían a la ideología capitalista.  Era más bien una batalla entre el bloque socialista, capitaneados por la Unión Soviética y el bloque capitalista, capitaneados por Estados Unidos.  Este país entró a la guerra como parte de una fuerza multinacional de las Naciones Unidas.

El 65 de Infantería llegó al frente de batalla el 20 de septiembre de 1950, desembarcando en Pusan e inmediatamente entró en combate.

Para ese tiempo, el compositor puertorriqueño Alexis Brau escribió la inmortal marcha guerrera Nuestro Regimiento.  Al oírla los boricuas se llenaban de orgullo patrio y también afloraban lágrimas en los soldados que partían a la guerra y de los padres, novias, esposas, hijos y demás familiares que quedaban en la isla.  La letra es de corte heroico.

NUESTRO REGIMIENTO

Arriba muchachos vamos a zarpar,
a lejanas tierras vamos a pelear
por los caminos de la ley y el bien
marcha el regimiento de mi borinquen.

Todo por la patria lo habremos de dar,
por padres y hermanos que quedan acá,
por la noviecita, el hijo y mi Dios
a la isla querida decimos adiós.

Adiós terruño adorado de mis anhelos,
no olvides a este hijo ausente en tus oraciones
que yo en mis noches tristes y en mis canciones,
podré aliviar la angustia de mis dolores.

Gane o pierda siempre lucha con valor,
nuestro regimiento se cubrió de honor,
en mil combates y en batallas cien,
siempre cara al viento marcha el regimiento
de mi Borinquen.

Adiós terruño adorado de mis anhelos,
no olvides a este hijo ausente en tus oraciones
que yo en mis noches tristes y en mis canciones,
podré aliviar la angustia de mis dolores.

Gane o pierda siempre lucha con valor,
nuestro regimiento se cubrió de honor,
en mil combates y en batallas cien,
siempre cara al viento marcha el regimiento
de mi Borinquen.
De mi Borinquen.


El 30 de octubre de 1952 vino la debacle del 65 de Infantería.  Para esa fecha ya habían sustituido al Teniente Coronel Harris de la comandancia de 65 de Infantería.  El comandante Harris conocía de la valentía de los soldados boricuas y estaba orgulloso de ellos.

Ahora el 65 era dirigido por un comandante prejuiciado que no creía en la valentía o que estaba celoso del arrojo y los triunfos en combate de los soldados puertorriqueños.  Decenas de miembros del regimiento se negaron a retomar la montaña conocida por el ejército de Estados Unidos como Jackson Heights.  La prejuiciada comandancia del Regimiento, dos semanas antes, había ordenado a los boricuas que se afeitaran sus bigotes y a no dejárselos crecer hasta que probaran su hombría.  Para el puertorriqueño de aquellos tiempos, igual que para el latinoamericano en general, el bigote era signo de masculinidad.  Esa orden fue una gran ofensa para el glorioso 65 de Infantería.

Jackson Heights estaba siendo defendida por los chinos y los coreanos del norte.  Los puertorriqueños sabían que era un suicidio tratar de retomar la montaña.  La verdad era que los habían enviado a una misión suicida, como habían enviado al regimiento de negros en la guerra civil, que tan bien describiera la película de Hollywood, Glory.  La diferencia fue que los boricuas se dieron cuenta y no se sometieron a la masacre segura.  Por esta razón, fueron sometidos a una corte marcial unos 90 soldados boricuas.  De hecho, después de esa negación, los prejuciados comandantes quisieron demostrar que los americanos eran mejores soldados que los borincaneers y con soldados americanos quisieron tomar la montaña Jackson Heights.  El resultado fue una masacre en donde murió una gran cantidad de ellos y nunca tomaron la montaña.  La corte marcial a la que fueron sometidos los soldados consternó al pueblo puertorriqueño.  Hubo protestas por doquier y también intentos de minimizar y ocultar la situación.  Bobby Capó, el insigne compositor y cantante coameño, se hizo eco del sentir del pueblo común ante la injusticia de la corte marcial a la que fueron sometidos los valientes boricuas.  Se inspiró y compuso la bella canción de protesta No Son Cobardes, que fue aceptada y cantada por todos los puertorriqueños de conciencia.

NO SON COBARDES

No, no son cobardes,
nuestros muchachos
que en tierra extraña
peleando están.

No, no son cobardes,
nuestros muchachos
son muy valientes
probado está.

Las madres hoy
se mueren de tristeza
por la ingrata recompensa
que a sus hijos quieren dar.

La patria se quebranta
ante la pena y la injusticia
que comete
un prejuiciado tribunal.

Hoy dicen que prefieren
verlos muertos
que manchados en su honra
en una corte militar.

Oh, Dios omnipotente
que triunfe la razón
que Puerto Rico
está inclinado en oración.

Las madres hoy
se mueren de tristeza
por la ingrata recompensa
que a sus hijos quieren dar.

La patria se quebranta
ante la pena y la injusticia
que comete
un prejuiciado tribunal.

Hoy dicen que prefieren
verlos muertos
que manchados en su honra
en una corte militar.

Oh, Dios omnipotente
que triunfe la razón
que Puerto Rico
está inclinado en oración.

La tierra de Borinquen donde he nacido yo…


El Regimiento 65 de Infantería fue inactivado en 1956 como parte del ejército regular de Estados Unidos.  Posteriormente, fue activado como parte de la Brigada 92 de Infantería de la Guardia Nacional.  Cincuenta años después, fue exonerado de toda culpa por el presidente de los Estados Unidos.

La guerra de Vietnam fue otro campo de batalla en donde participaron los soldados puertorriqueños.  Esta vez integrados a los diferentes Regimientos del ejército americano. Ya no existía un regimiento de boricuas exclusivamente.

El conflicto de Vietnam comenzó en 1958.  Al principio, la participación de Estados Unidos se limitó a proveer asesores militares.  En 1964, se HPIM2332alegó que dos destructores americanos fueron atacados por lanchas vietnamitas en el Golfo de Tonkin. Tomando como excusa ese alegado hecho, el presidente Lyndon B. Jonhson decidió atacar con todo su poderío al territorio de Vietnam.  Para ese entonces, había en Vietnam unos 22,500 “asesores”, que inmediatamente se convirtieron en ejército atacante. De ahí en adelante, la presencia militar de Estados Unidos aumentó constantemente.

Al principio esta guerra, que nunca fue declarada ni reconocida como tal por los Estados Unidos, fue apoyada por el pueblo americano, pero a medida que se fueron conociendo las atrocidades cometidas por ambos bandos, el pueblo le retiró casi totalmente su apoyo y se convirtió en la guerra más impopular emprendida por los Estados Unidos.

Esta ha sido la guerra más larga en la que ha participado Estados Unidos.  Los americanos se retiraron derrotados en 1973.  Dos años más tarde, los vietnamitas del norte y el Vietcong entraron victoriosos a Saigón, concluyendo así la guerra.

Cuatro soldados puertorriqueños recibieron la medalla de Honor del Congreso por heroicidad en esta guerra.  Esa es la máxima condecoración que otorga los Estados Unidos a sus soldados. Los recipientes de esta medalla fueron el ESP4 Héctor Santiago, PFC Carlos James Lozada, el Capitán Eurípides Rubio y el Capitán Humbert Roque Versace.

El Especialista de Cuarta Clase Héctor Santiago Colón nació y se crió en Salinas e ingresó al ejército estando en Nueva York.  Fue el segundo puertorriqueño en recibir la medalla de Honor.  El Campamento de la Guardia Nacional en Salinas lleva su nombre.

Al igual que muchos estadounidenses repudiaban la guerra de Vietnam, también muchos puertorriqueños se hicieron eco de ese sentir. Pedro Ortiz Dávila, conocido por Davilita, compuso una canción de protesta en donde repudiaba la participación de los puertorriqueños en esa acción bélica.  La tituló Vietnam.

VIETNAM

Van para Vietnam,
se los llevan todos
a Vietnam.

Son de Puerto Rico,
oh Dios de lo infinito
ya se van.

Van allí a pelear
sin saber por qué
van a pelear.

Tienen que marcharse,
no pueden negarse
a derramar su sangre,
en Vietnam.

Son de este país,
qué muchos muchachos van de aquí
y después que mueren
dicen que son héroes
de la libertad.

Pero si el luchar
fuera por Borinquen libertar,
todo cambiaría y subversivos llamarían
a los héroes de Vietnam.


La guerra de Vietnam concluyó con una derrota del ejército estadounidense y con miles de soldados discapacitados no solo física, sino mentalmente. La nación quedó sumida en un pesimismo notable que solo sería curado con un triunfo en otra acción bélica.  Esa recuperación ocurrió en la llamada Guerra de Kuwait.

Posteriormente, ocurrieron los ataques a las Torres Gemelas y la acción bélica en Afganistán y más tarde en Irak.  Ninguna de estas guerras ha producido composiciones musicales de importancia por parte de los autores puertorriqueños.

© 2009 Edelmiro Rodríguez Sosa

Foto: Monumento al soldado en Salinas, PR  por Lilia E. Méndez Vázquez