Manifiesto / Alfredo Villanueva Collado

 

Este poeta

va a hacer un esfuerzo supremo por no hablar de sí mismo.

No se va ocupar de las hemorroides metafísicas

ni de los infartos revolucionarios.

No le importarán las barbas del espacio.

No va a llorar porque el amor no existe

ni la justicia, que siempre ha sido injusta.

No va a cantar ni vaginas ni pajas

ni  encuentros que terminan vomitando ausencias.

Se pasará por las verijas los golpes

de estado, las bombas y los infortunados de este mundo.

Evitará los besos, las estrellas,  los domingos tristes.

No andará buscando ni causas ni congresos.

No se le ocurrirá  ser solidario.

 

Va a intentar despegarse de la roca

del ego, donde ha subsistido

por siglos, vampiro alimentado

de ese semen, o sangre, que provee el espejo

que le miente cuando le llama hermoso,

y le miente cuando informa meloso

que lo que escribe es tan maravilloso

que merece una lectura universal, canónica.

Va intentar abandonar las poses

que le han dado identidad hasta ahora:

las santerías y los maquillajes,

las pelambres  y los certámenes;

lanzarse al mundo, desnudo, vacío,

pero nuevo y limpio.  Diferente.

 

© Alfredo Villanueva Collado. junio 29.2009

Alfredo VillanuevaEl autor es un laureado poeta y narrador puertorriqueño de una vasta experiencia en el mundo editorial. Su obra está recogida en poemarios y antologías y en revistas impresas y cibernéticas nacionales e internacionales.  Es profesor emérito, Eugenio María de Hostos Community College, City University of New York. Miembro de la junta ejecutiva de Latino Artists Round Table, NY.

La Diana / Edwin Ferrer

— ¡Pum, Pum, Pum!— Sonaron los cohetes a las tres de la mañana.  Era comienzo de  las fiestas patronales de la Monserrate.

— ¡Maldita sea, me robaron los litros de leche!— Gritó doña Juana.

Papiro ya  tenía un cordón amarrado en el dedo gordo del pie, para que cuando Berto pasara por las persianas de su casa, lo halara para despertarlo e irse de rumbón hasta la plaza.

—Pzzz, Pzzz, Papiro despierta— Le dijo en voz baja y con su bigote blanco pasteurizado.

Seguían la banda municipal dirigida por el maestro Demetrio, de esquina a esquina y donde encontraran  un litro de leche  lo  movían de una casa a la otra. Maldades pueblerinas, donde todo era tratado como una  anécdota. Esa  madrugada, sin Papiro percatarse, su sobrino  lo siguió sigilosamente.

— ¡Que tú haces siguiéndome, regrésate a la casa!— Graznó Papiro.

—Se lo digo a güelo—-Lo amenazó ávidamente el niño.

— ¡Te voy a sellar los labios con brea para que te calles la boca!—Refunfuñó el tío.

En esos momentos Berto sacó una caneca de ron Don Q y Papiro trató de taparle los ojos al sobrino para que no se diera cuenta, pero fue  muy tarde.

—Si no me das de beber se lo digo a güelo.—Dijo relamiéndose el niño.

—Tú eres menor—le advirtió Papiro.

—Y tú también bah, se lo voy a decir a güelo.—Esta vez lo señaló con el dedo índice.

El Berto  destapó la botella y vertió un poco de aguardiente en la acera.

—Este es pa’ los muertos.—Dijo.

Cuando el menor de los tres engulló el primer trago, hizo una mueca de chino con la boquita acochinada y aulló como un coyote en el medio del desierto, aunque  estaba en la tarima de  la plaza con su jauría de amigos.

Siguieron dándose tragos y sucedió lo inesperado: los tres parecían tres perros cojos caminado de lado a lado. Cayó el crepúsculo y Papiro se parecía  a Drácula, no porque se iba a quemar o esfumarse al salir el sol, sino porque el abuelo lo iba a quemar con la correa.

Enseguida corrieron al cafetín de Manolo y pidieron un tres y dos y cinco de luncheon  meat. Se comieron aquel sándwich embarrado de mantequilla de la PRERA dentro del pan de agua y salieron empancinados. Berto arrancó para la casa y Papiro se tuvo que llevar a su sobrino al hombro.

—Tengo que avanzar antes que Papi se levante.—Decía, caminando rápidamente con el niño rebotando sobre su cabeza.

Cautelosamente entró por la puerta de atrás, pero ya su papá estaba despierto.

— ¿Qué sucede? ¿Por qué llevas al niño al hombro?—Preguntó. niño al hombro

—Se, se, se, quedó dormido en el balcón.— Contestó tartamudeando.

En esos momentos sonó otro cohete y el niño se despertó.

¡Pum!

¡Qué bueno está ésto! ¡Atángana! Con razón Papiro bebe tanto.  Ese día el tío se escabulló  en  el campito al rayar el alba y finalizar  la Diana.

© Edwin Ferrer 06/14/2009

Hasta luego / Walton Serrano Vega

 

En homenaje póstumo a nuestro compañero Walton Serrano reproducimos, con el mayor respeto a su memoria, uno de los escritos  que nos enviara Walton en enero de 2008. Se trata de un mensaje publicado en abril de 2006 en el foro Hijos de Salinas. Seleccionamos este escrito porque en esta hora de su partida física transmite en su estilo peculiar el sentimiento de amistad y afecto con el que él nos diría un HASTA LUEGO.   Ahora, cuando su espíritu disfruta de la inmensidad del universo, sus palabras nos revelan que  el reencuentro vibra como la más hermosa posibilidad.

srs

Hasta luego

 

Bueno  hace algún tiempo que no me comunico, y ésta es para decirles banderapr2hasta luego a los Salinenses de por acá. Así que Solom– Shalom- Goodby– Aribederci, Chao.

      Cualquier cosa me buscan en la plaza del Mercado, la Playa , Boquerón, Caja e Muerto, El caño e Matiás, El Coquí, El Yunque, Guavate, Pozuelo, San Juan, Ponce, San Germán, Bayamón, Arecibo, Barranquitas, Fajardo, Rincón, Jayuya, Arecibo, San Felipe, Joyudas, Humacao, Yabucoa, Guayama, Loiza Aldea, Luquillo, Aguirre.

    No va hacer difícil seguirme el rastro, si no me consiguen le preguntan a la comay. Los rastros son: pescao frito, pasteles en hojas, cascaras de guayabas, de mango, quenepas, cascos de jueyes, servilletas con manchas de empanadillas de langostas, jobos, guanábanas a medio comer, bacalaítos fritos, alcapurrias, tostones de panas, malanga y yautía, pan sobao y de agua, limber de tamarindos, Salcocho humeante, mixtas de arroz habichuelas y carne guisa, cabrito en fricase, arroz con pollo, pedacitos de cueritos de lechón asado, caldo e pecao con funche, y un poco piquito con guineítos verdes, como el que hacia Judit, un aguacate como un melón y después ya tu sabes “que le pongan salsa”.

   Así que muchachos ahí os dejo que me voy para la guerra. Por los olores me encontrareis. Pero eso sí que no se entere el enemigo porque juran que no hay cuisine como la de ellos. Yo seguiré con mi dieta jíbara, y sí perdiese la vida en ésta guerra, que me entierren con todos los honores que merece un combatiente culinario, mi bandera, mi cascara de plátano verde pa no negar la mancha. Pal viaje que me echen una docena de pasteles en hojas de esos que hace la comay Irma. Un poco mojo isleño, pa identificarme del pueblo que soy, medio galón de  pitorro curao, pa pasar los escalofríos.

     Así que compañeros voy pa allá……Jan jan catu…

        Que Dios, les brinde mucha salud, alegría, y sobre todo PAZ…

            Los quiere mucho….Waltón…..Chao            El jibarito del llano.

 

En el Lago de Valé / Edwin Ferrer

Los dos iban camino al cañaveral de la Isidora en dirección al Pastillo. El sostenía en su mano un mangó mientras ella jadeante por los escarceos amatorios intentaba  morderlo. Alguien sigiloso se coló detrás de los matorrales como una ráfaga de viento.   Ellos buscaban la estrategia para que no los vieran y cortaban los callejones sin dejar huella ninguna.

— ¿Hacia dónde se dirigen?—Preguntó un jinete.desnudos

—Andamos buscando barro para construir un volcán para mostrarlo en la feria científica y nos dijeron que en el Lago de Valé hay mucho.—Contestó el Cano mientras se le ponían las orejas coloradas.

Caminando sin ideas la naturaleza les brindó aquel verde edén al borde de las aguas cristalinas del lago.  Pese al cansancio los dos corrieron hacia la compuerta del lugar donde el agua brotaba del inmenso tubo formando unas pozas de inimitable hermosura.   Su compañera de clases se dejó caer al agua como Eva la de Adán. El pequeño  lago era un universo de incontrolables instintos abandonado al silencio.

—Mira que nos van a ver—Dijo la muchacha.

La repentina liberación de Cano provocó rayos y centellas.   Una tormenta que le trazó el destino.

— ¡Ahí viene el capataz!—Se oyó la voz de Matute que estaba escondido entre los arbustos.

©Edwin Ferrer 06/18/2009

Ilustración: “Desnudos en la playa” de Josep de Togores

Retroceso en América: Golpe de Estado en Honduras

La democracia americana recibe un duro golpe: el presidente de Hondura, bandera hondurasManuel Zelaya es secuestrado y enviado a Costa Rica.  El gorilato militar tomó la casa de gobierno y las ciudades principales en medio de las votaciones que precisamente se celebraban hoy en ese país centroamericano.

Las calles están encendidas y el pueblo exige la restitución de su presidente.  Los hondureños piden apoyo a la comunidad internacional.  La OEA está reunida de emergencia en Washington para tratar el asunto.

srs

Estampa 30: La tarea / Carmen C. Guzmán

Mi hijo llegó de la escuela un día y me dice:

—Mami, tengo que escribir un cuento para la clase de español.

—Pues manos a la obra mi’jo, tome lápiz y papel y siéntese al escritorio. No pare de escribir hasta que haya escrito lo que le dé la gana.

Horas más tarde, mi hijo me entrega unas cuantas hojas de papel y nos pide a su padre y a mí que leamos lo escrito. Su padre, quien leyó el cuento primero, le dijo al finalizar la lectura:

—Lo que se heredaninoescribiendo1929p no se hurta, creo que en esta casa hay más de dos escritores.

Cuando me tocó a mí, quedé tan sorprendida como mi marido. Le señalé algunos errores ortográficos y mi hijo se fue contentísimo a corregirlos.  El orgullo le salía por los poros.

Al día siguiente, mi hijo llegó llorando a la casa.

— ¿Qué te pasa hijo? ¿Estás enfermo? ¿Te ha pasado algo?– Fueron algunas de mis preguntas.  Entre sollozos comenzó a narrar lo siguiente.

—Yo se que tu no escribiste ese cuento porque yo estudié con tu mamá en la universidad y sé que eso lo escribió ella, –me dijo la maestra.

Temprano en la mañana me dirigí hacia la escuela. Una vez allí pedí hablar con la maestra y la directora del plantel escolar.

—Me enorgullece que usted piense que la tarea de mi hijo la escribiera yo, eso demuestra que el cuento es muy bueno, pero usted no tiene vocación de maestra. Devuélvame el cuento porque no es digna de tenerlo en sus manos.–

—O, y que sea la última vez que usted le haga pasar ese trago amargo a cualquier estudiante que intente escribir, –añadí furiosa.

Años más tarde la maestra de español dirigía un plantel escolar y mi hijo jamás volvió a escribir un cuento.   Ahora es poeta.


©María del C. Guzmán

Ilustración: “Niño escribiendo” 1929, de Angel López-Obrero

Perdón / Jose Alberto Santiago

 

Perdóneme Señora

si temblando de miedo

osé robarle un beso.nude-warrior-with-a-spear-1816

No fue un beso de aquellos

que laceran el alma

amargando un recuerdo.

 

Más bien fue un leve roce

sobre sus labios puros

como presagio incierto

de un viaje sin regreso.

 

Porque sé que me alejo

y se apaga la llama

que mantuvo a mi alma

suspendida en el tiempo.

 

Y quise como niño

como niño travieso

dejarle un beso mío

como lágrima al viento

 

Perdóneme Señora

fue mi póstumo beso.


 

©José Alberto Santiago

Ilustración: Desnudo de un guerrero con lanza” 1816, de  Théodore Géricault (1791-1824)

Michael Jackson y Farrah Fawcett: dos estrellas brillantes / Josué Santiago de la Cruz

Se dice que cuando una estrella en el espacio se desintegra, los otros astros bajan la intensidad de la energía que generan para permitirle a la estrella apagada que su luz cruce los espacios. Desconozco si eso es verdad o pura especulación, pero si sé, porque lo leí una vez en una revista científica, y digo que lo sé porque siempre lo creí así, que muchas de esas estrellas que de noche vemos hace miles de años que ya no lo son. En otras palabras, la luz, la energía que irradian esos cuerpos siderales los sobrevive por millones de años.

Michael JacksonMichael Jackson fue una estrella por derecho propio que vivió la vida a su manera, como debe uno vivir la vida, y no sujeto al qué dirán de la gente que son todo opinión. ¿Qué yo no comulgué con muchas de sus cosas y que su estilo de vida no era, para mí, atractivo?, eso no le quita brillo a una carrera que brilló tanto y tanto que en muchos millones de años, si es que este planeta dura tanto, aún su recuerdo brillará, con la misma intensidad como cuando hizo ¨Thriller¨.

Es totalmente irrelevante cualquier opinión que puedo yo, o quien quiera, esgrimir sobre su comportamiento detrás del escenario o en la intimidad de su mundo real.  Lo relevante es la manera como él supo, si supo, lidiar con sus demonios, porque, en última instancia, esa lucha que todos libramos con los nuestros no compete a nadie, sino a nosotros mismos.

Michael Jackson, Thank you for the memories.

Farrah FawcettFarrah Fawcett fue la actriz estadounidense, junto a Raquel Welch y Jamie Lee Curtis, con la que más soñé. Era hermosa e inteligente, seductora y con un sex-appeal que enamoraba de solo mirarle a los ojos y recrearse en su sonrisa acariciadora. Tuve uno de sus pósters. Se me adelantó al nacer, yo nací el 28 de febrero y ella el 2 del mismo año, y siempre lamenté no haberla conocido cuando niño porque de haberlo hecho de seguro le hubiese robado un beso. Pero ella fue mi novia, sin ella saberlo, y con eso me conformo.

Una mujer valiente y adorable mujer. Para ti Farrah, una lágrima y un beso.

© Josué Santiago de la Cruz

Angel Luis Amadeo (Pantera) / Dante A. Rodríguez Sosa

A propósito del relato de Edwin Ferrer titulado Pantera , considero prudente añadir un poco de sabor a la mención del personaje en que basa su relato y que apodabamos Pantera. Su nombre de pila era Angel Luis Amadeo y su padre era un Placero que tenía su puesto de verdura en el mismo centro de la Plaza de Mercado de Salinas. Se le conocía como don Toño Amadeo, quien tenía varios hijos, entre ellos una hermana mentalmente impedida, un hermano que se llamaba Jorge, otro que le apodaban Nino y que fue asesinado por un policía a quien apodaban el “Entallao”.

El caso es que Pantera fue famoso desde que estaba en cuarto grado, cuando en un gesto de rebeldía y de protesta en contra de la imposición de tener que ir a la escuela y huyendo de Mr. Ocasio, se lanzó del segundo piso de la terraza de la escuela Palmer, logrando sobrevivir y más aún, sin sufrir un solo rasguño. Demás está decir que Don Toño lo dio de baja de la escuela.pantera1.jpg

En la plenitud de una cierta cordura, cruzó la frontera del Malecón y se adentró a la vida del Barrio Borinquen, una cierta Zona Roja donde imperaba la Ley de Los Machos con verdaderos cojones. Traficantes de pitorro, juegos prohibidos de todas clases, bares de putas a granel, espiritistas, curanderos, cantaores de rosarios (Luis Guiro) morrocoyos, plomeros, trabajadores de la caña; una verdadera universidad en la que los honorables del pueblo tenían a bien inscribirse pasadas las tres de la mañana, cuando el casco del pueblo y el Under The Trees apagaban sus luces. Entonces surgía la figura tenebrosa y peligrosa de Pantera. Junto con Carlitos Gero desarrollaron un temible equipo de juego de topos, baraja y de cuanto Dios crió, que se dedicaba a pelar a cuanto borracho y jugador de malos infiernos aparecía por el barrio. De ahí surgió su apelativo La Pantera.

El excesivo consumo de pitorro puro le desarrolló una carraspera permanente, que intentó disimular con la risa. Nadie quería ya jugar con él, pues creían que la carraspera era un sistema para telegrafiar jugadas. Entonces comenzó a reír y ya no pudo parar jamás. Mis hermanos y yo, para los años del 50, vivíamos en la calle Degetau en La Ciudad Perdida y como vecinos de Angel Luis, pudimos conocer de cerca su transformación en Pantera.

Yo despedí el duelo el día que lo enterramos, y al final de la oración fúnebre, pedí al grupo presente que lanzáramos una carcajada, Ja, JA; Ji, Ji, Jo, JO y terminé diciendo: así es la vida, UNA CARCAJADA.

© Dante A. Rodríguez Sosa

Perrín: pinceladas de mis memorias / Edelmiro J. Rodríguez Sosa

Nació en Borinquen, barrio de gente pobre y olvidada donde los suspiros se convertían en lamentos que llegaban como oración al cielo. Su padre y su madre eran “Satus Portorricencis”, así que era sata pura.

Un buen día la sata pura se cansó de estar en su barrio. Quizás ese cansancio se debió a las pocas oportunidades que tenía de comer y a los desprecios y golpes que recibía.

Era de pelaje blanco grisáceo. Estaba flaca y desgarbada. Parecía un esqueleto de perro.

A lo lejos veía aquella barrera que creía infranqueable al cruzar el río Abey.  Pensó que más allá estaba su salvación.  Pero tenía miedo a lo desconocido.  Fueron muchas las veces que llegó hasta el cauce del río y viró en redondo.

Ya desesperada, se armó de valor y resueltamente inició el camino hacia lo ignoto. Cruzó el cauce seco de río y como emigrante ilegal comenzó el ascenso del malecón.  Resbaló varias veces en la empinada cuesta y fue a dar con sus huesos al pedregoso cauce, pero no desmayó en su empeño.HPIM2440

Ya exhausta, se percató que había unos peldaños por donde subió lentamente hasta la cima. Varias personas pasaron por su lado sin siquiera mirarla.

En la cresta del malecón miró recelosa hacia todos lados.  Ante ella se descubría un panorama nuevo que la intimidaba.

Su rabo entre las patas reflejaba el miedo que sentía. Estaba nerviosa y hambrienta.  En esas circunstancias llegó a la casa 87 de la calle Degetau.

El primero que la vio fue Koko.  Le impresionó la forma como lo miraba la perra.  Una profunda tristeza se reflejaba en su rostro, que se notaba por esa forma especial que los animales miran cuando los invade ese sentimiento. Él percibió que la perra tenía hambre. En la casa no había mucho pero le proporcionó algo de comer y de beber.

La perra se tragó lo servido y miró a Koko con aire de agradecimiento y como hacen los perros en esa situación movió la cola alegremente. Esta fue la primera vez que alguien la trató amablemente.

Koko se entusiasmó con la perra y la bautizó con el nombre de Perrín.  A la primera oportunidad la presentó formalmente a toda la familia que la recibió con mezcla de pena y alegría.

Los primeros días no se movió de la casa. Cuando adquirió fuerzas suficientes recobró su espíritu aventurero y su conciencia de libertad.  Entonces iba y venía a su antojo. Al estilo de la familia, no se le coartó la libertad.

Al principio comenzó a aventurarse por las casas cercanas, pero siempre regresaba. De esa forma se convirtió en pertenencia de todos, pero ella era libre, no tenía amo alguno.  En cada casa que visitaba tenía un nombre distinto al que ella respondía.

Un día se fue y no se le vio más hasta el cabo de una semana.  Cuando regresó tenía una laceración en el costado derecho.  Alguien, con saña, le había echado agua caliente para que no se acercara por sus predios.

Koko la atendió solícitamente hasta que curó.

Desde entonces Perrín continuó con sus aventuras y ausencias esporádicas, pero siempre regresaba a la casa que la acogió y le prodigaba mimos y atenciones.

Después de una gran aventura, al regreso encontró la casa vacía. La rodeó varias veces y ladrando anunciaba su presencia.  Su desesperación fue total.  Otra vez estaba nerviosa.  Esa noche no cesó de aullar.  Parecía que lloraba la ausencia de los que ahora creía sus amos.

Cuentan los vecinos que al rayar el día, la vieron bajar el malecón, cruzar el cauce seco del río Abey e internarse en  Borinquen.  Nunca más la volvieron a ver.

©2009 Edelmiro J. Rodríguez Sosa

Foto: Lilia E. Méndez

Cuando la luna no te habla / Maribel Rivera Rivera

A mi Amiga: Maritza Ledée Rivera

Pasadas las siete hnocheoras de una noche que no se distinguía mucho de las otras, caminaba con mi perrito por la acera de mi vecindario, dándole rienda suelta a mi pensamiento. Los árboles que saludo a diario, no movían sus ramas. Todo estaba en calma, excepto mi pensamiento, que rabioso con los recuerdos, libraba una batalla que auguraba derrota. El ambiente, interno y externo, tímido al cambio, era un reto a mi pensar absorto en una sola convicción, y en el pretexto de que todo pasado fue mejor. Pero en la batalla hubo un armisticio, y en ese tiempo, una reflexión que superó el pretexto y arrojó luz al pensamiento y a la verdad. La noche de ayer, tal vez, repetida, con los mismos matices y el mismo letargo, aun así, no podría ser negada como nueva y presente, era otro día. Entonces, el pasado, los ayeres, por más parecidos y similares, ya no tenían el poder en otro día.  Me detuve a pensar en hoy y en como sería el mañana…

Hoy vivo y existo para un futuro de esperanzas y sueños realizables. Para hacer del triunfo en mi batalla, un mejor porvenir y un camino de posibilidades para obtener, más que un cambio, una transformación y una vida plena. Estoy convencida de que en nuestras vidas, hay que, como dijo mi Amiga: “saber valorar los instantes y la grandeza que existe en nosotros”. Una Luna nueva adornó mi cielo. Esta vez, sentí en mi interior una voz diciéndome: ίATREVETE!

© Maribel Rivera Rivera, jueves 25 de junio de 2009

La Tintorera / Edwin Ferrer

En el Conuco se escuchó un grito, uno de de esos que al rayar el sol anuncian la trama de la vida. Era parecido al de los pelicanos, que se arriman a las playas a pescar para sobrevivir. El negro Romualdo quien halaba soga, gritaba con fuerza.

— ¡Halen soga! ¡Halen soga! ¡Halen soga! Que el chinchorro se encalló.

pescadorPor la mañanita tiraban las redes de su esperanza, cuyo tejido hacia buche en la boca del arenal, para sostener a sus hijos con el pan de cada día; el regalo más preciado del mar.  Hubo políticos que les hablaron de libertad, pero juraban que eran más libres que los vientos del mar Caribe.  Su independencia descansaba en sus manos que estaban habituadas en las redes de su chinchorro.  Lo único que los podría atrapar en el sistema de la dependencia seria perder su propia malla hecha de cordoncillo.  Las que tejió Romualdo como una araña durante su juventud, atrapándolo en los encanto de la pesca.

—Ruma, regálame las muñamitas.  Pidió un niño escuálido con la piel curtida por el sol de Salinas.

—Llévatelas todas y toma también. Tirándole una picúa de aproximadamente pie y medio.

—Gracias, que dios te lo pague.

—Y  tú también.  Mañana me ayudarás a sacarles las algas al chinchorro. Exigió el pescador.

—Está bien.

Rolo se marchó y su madre lo esperaba subiéndose la mitad de la falda para cargar sus peces, en su canasta improvisada.

Un día, a eso de las cuatro de la mañana Romualdo salió en su yolita a tirar las redes como de costumbre. De pronto una gran ola resbalosa lo arrojó de su embarcación quedando atrapado en sus propias redes.  La gente se preguntaba:  ¿Cómo pudo ser posible que el negro pereciera siendo tremendo nadador?  La mar estaba tranquila.  Lo inusual aquel día fue el paso apresurado de una barcaza que transportaba petróleo desde Peñuelas hasta Aguirre, llamada “La Tintorera”.  Desde aquel día el mar del Arenal se marchitó y los chinchorros se secaron, perdiendo los pescadores su libertad por culpa de aquel monstruo de aceite.

Vocabulario

Picúa-Pez barracuda
Muñamitas-Peces pequeños para freír de color plateado.
Gallaretas -especie de pájaro que abunda en las costas del sur de Puerto Rico.
Chinchorro de buche-Red de pesca con un redondel en el medio donde quedan atrapados los peces.
©Edwin Ferrer 05/31/2009