La enardecida obra de Carlos Raquel Rivera, un rebelde con causa

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Por Bárbara W. Pérez Rodríguez

            El  yaucano Carlos Raquel Rivera nunca aspiró a la fama o al reconocimiento por un gusto general de su obra. Sin embargo, descrito por Martorell como un artista rebelde, justiciero, cantautor de la patria y la poesía, Rivera obtuvo meritoriamente un reconocimiento en la historia del arte puertorriqueño (Martorell 22). Su evidente amor, orgullo patrio e incansable lucha por la independencia de Puerto Rico se ven constantemente presentes en su obra. Tenía un carácter rebelde, pero amó a su isla a un grado máximo, luchaba por sus valores y los defendía contra viento y marea.

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 Foto de Carlos Raquel Rivera

            Dado las infortunas de la vida, y eventualmente por su fuerte carácter, Rivera no tuvo una vida fácil. Cuando apenas tenía 8 meses de nacido fue abandonado por su padre, y no fue hasta su adolescencia que reapareció. Entonces se lo llevó a vivir…

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Las fotos del celular

por Roberto Quiñones Rivera

 

Voy camino por la calle Unión de mi pueblo acompañado de una dama y un caballero que se identificó como Del Valle. La conversación, aunque no preciso el contenido, giraba en torno a una victoria obtenida en un asunto político.

De pronto miro al cielo y veo la silueta de un arcoíris inusual, de una forma y belleza extraordinaria, pues dibujaba la bandera puertorriqueña.

Tal como en una película, cambia la escena y me encuentro en mi querida Ciudad Perdida, frente a la casa donde nací, llamando a mi madre para que salga a ver el arcoíris. Continúo caminando rumbo a la plaza pasando por la esquina de las casas de los Santiago y de Toña Valdés.

Con mi celular en manos iba tomando fotos del espectacular arcoíris. Sigo caminando hacia la plaza, pero en un instante siento la sensación de que estaba soñando, que no era realidad lo que estaba viviendo.

Busque mirar de nuevo al cielo para ver mi bandera, pero Morfeo me había abandonado en medio de una temperatura de menos de 40 grados.  Desperté con sentimientos encontrados; entre ver mi bandera ondear gloriosa en el cielo infinito y las injurias a granel de que es objeto. No obstante, a que los sueños, sueños son, a las cuatro y media de la madrugada, busqué el celular con la esperanza de que ocurriera un milagro.

 

Foto: Arcoiris en la curva. Revolvy

Una lectura a “Los que mecieron mi cuna” / Judymar Colón Díaz

Hace unos días atrás, mientras transitaba mi cotidiano camino de San Juan a Salinas, escuchaba un coloquio entre poetas y escritores, donde el invitado especial era el argentino Jorge Luis Borges. Los otros poetas procedían de México, Venezuela y si mal no recuerdo, de España. Una de las preguntas que intentaron abordar era sobre el oficio de escribir. ¿Para qué escribir? La pregunta levantó los ánimos y revolcó los pensamientos de cada sujeto allí presente. El venezolano, Adrián González León, muy convincente decía que el escritor latinoamericano debía dejar a un lado su experiencia íntima y adentrarse a los problemas colectivos del continente latinoamericano, y que, como escritor, debe participar de la vida y la historia de la Latinoamérica que ha sido profundamente humillada. Por su parte el escritor mexicano Juan José Arreola, expresaba que se escribe para saber quiénes somos, para conocerse a uno mismo; que la literatura debe formar parte del ser y debe promover transformación en las personas. Por la misma línea, Borges expresaba que escribía motivado por una necesidad íntima y para conocerse a sí mismo. Mientras que Salvador Elizondo, expresó que el fin de la poesía es la poesía misma. Acá tenemos el eterno dilema de: el Arte por el Arte vs el Arte comprometido con causas externas.

Bien, comienzo exponiendo esta disyuntiva porque me parece, según mi lectura, que el libro “Los que mecieron mi cuna” la resuelve muy bien. Tal parece que Lucía no tiene ese dilema, pues conforme uno va transitando el texto a través de la lectura, va encontrando distintas escrituras: las hay nostálgicas del barrio originario, hay escrituras que buscan atisbar el yo de la voz literaria que nos susurra dentro del pensamiento, hay escrituras combativas y rebeldes que gritan las injusticias, el coloniaje, la historia oculta, el deseo de libertad, hay escrituras de coraje y de indignación, hay escrituras de mujer, de niña, de juegos. Y, hay escrituras que navegan el mundo de la poesía, así sin más, dándonos una experiencia lectora de creación, de la puesta en palabras de lo que es el Ser, de sonidos afables, de liviana existencia, de pesadas preguntas, donde la poesía interroga a quien escribe, a quien lee y se interroga a sí misma. Porque como nos dice la autora en Secta de Mí: “¡Eres hecho de preguntas! ¡Eres salvo en la poesía!”.

La Lucía que yo leo a través de este texto, escribe para crear nuevos caminos, pero para retomar los ya trazados. Escribe desde la intimidad de su casa, desde la intimidad que emana del regazo de su madre, de la voz de su padre y el amor de un hombre. Escribe desde de la intimidad compartida entre las montañas de su barrio, de la intimidad que implica su experiencia salinense, desde la intimidad que gestó en ella una conciencia política e histórica que la mueve a salirse de su yo, para alzar la voz por la tierra herida y esclava, por la mujer bruja, la mujer caudilla, la mujer gestora de la Patria misma. Alzar la voz y ser eco de Albizu, de Lolita, de Oscar, de Rafael y todos los Héroes y Heroínas que han luchado por la libertad y dignidad de nuestro país. Pero también, escribe para darle voz al pueblo, a su gente, a los personajes del barrio. Y precisamente por eso es poeta. Porque encuentra en su familia y en su barrio, en el mundo y la naturaleza, en los juegos y en los héroes, pero también en la cotidianidad de los días, el ímpetu puro que le abre las puertas a la poesía. Y hablo de la poesía, porque el libro completo está revestido de ella. Recordemos que la poesía trasciende formas y géneros literarios, tal cual podemos leer en el poema ¿Eso crees?, referente a la poesía: “¿Crees que vive en el papel?”. El libro está compuesto de poemas y prosa, y en ambos la poesía se revuelca.

Entonces, habiendo dicho lo anterior, que da una descripción general del libro, quisiera detenerme en un asunto específico:

Los que mecieron mi cuna figura como un espejo en distintos niveles. Aquí las palabras se la pasan “rodeando abismos de espejos” tal cual se desprende del poema El tener. Y los versos se miran: “Agarré mi verso, lo miré al espejo” y luego ese mismo verso pregunta “¿Y tú de qué te escondes, si yo soy tu retrato?”. Hay un juego con el reflejo: se refleja el yo literario, la poesía se refleja en sí misma, hay un país que pudiera ver su reflejo en los versos de resistencia, lucha y gritos. El puertorriqueño tiene la posibilidad de verse reflejado, no solo para ver lo que ya sabe y lo que tiene, sino para dar cuenta de aquello que aún no ha podido divisar y entonces enfrentado a sí mismo, la palabra podrá mover y quizás transformar algo. Esto es, mirarse a través de la lectura y habiéndose reflejado, hacer algo con eso. Por ejemplo, en el poema Selfie  podemos leer:

“Mira el rostro que por décadas ha sido fusilado con mentiras. Fíjate en el fulgor de tus

ojos para ver si al fin encuentras lo que hoy nos hace falta: el valor y el sacrificio”.

Y bien, hay un espejo que a veces es color verde, otras, cristalino como agua de río o de mar, pero otras veces es azul o negro dependiendo del cielo. El poema Salinas surge como un espejo para el lector salinense. Es un recorrido geográfico, gastronómico, histórico, musical y religioso de nuestro pueblo. Un retrato de su gente, de los barrios, sus aguas saladas y sus aguas dulces, de los valles y montañas. Un canto a Salinas, donde cualquier compueblano podrá reconocerse en algún momento del poema.

Y, dentro de ese gran espejo del mar caribe, hay un reflejo que hoy quiero destacar: el del barrio nostálgico, el barrio del ritmo, de los rezos, de montañas y caminos. Barrio que tiene espejos de luna (y esto me hace recordar una cita de un fragmento persa que en una ocasión dicta Borges: “La luna es el espejo del tiempo”) Y es que este barrio, espacio mágico y literario, “todo lo ha visto en sus espejos de luna, pues su añeja sabiduría como el pitorro más fuerte se ha eternizado en refranes que son rumores de río”.

Lucía nos ha cantado como barrio y digo nos, porque yo soy de allí, del barrio La Plena. Hemos sido dichos por una poeta que, con su acto de escribir, nos ha puesto a dialogar con tantos espacios literarios que forman parte del caudal de obras escritas en la literatura universal. Tal cual Gabriel García Márquez hizo con su Aracataca colombiana, escribiéndola, transformándola, re-creándola, mistificándola y eternizándola en el Macondo de Cien Años de Soledad, Lucía lo ha hecho con su barrio. Que más allá de describir su entorno, su olor, sus espacios y caminos, le dio voz y eternidad a su gente: “En nuestro barrio La Plena, todos somos personajes. Habitamos en un manuscrito escondido entre serranías y por eso, no nos reconocemos entre sí; pensamos que somos seres de carne y hueso, siendo protagonistas fugaces en una narración de generaciones infinitas”. Pero, es importante no perder de perspectiva, que La Plena así, escrita, es Macondo, es Aracataca, es el Coco, las Ochentas, es cualquier barrio de Puerto Rico, es cualquier barrio de República Dominicana, de Cuba, de Brasil, de Francia, porque la literatura la ha hecho universal y cada persona podrá identificar a su Genaro, a su Camilo, su mama Lulú o su Panchita, que son algunos de los personajes que Lucía eterniza con sus palabras. No habrá que ser oriundo de allí, para sentirse convocado a ese espacio que cada lector transformará según sus experiencias y sus vivencias, pues parafraseando a Lucía, nuestro barrio en este libro, deviene en “una historia legendaria que siempre nos hará recordar de dónde somos y a qué libro pertenecemos” y esto le cae no solo a los pleneros, sino a toda la humanidad.

Judymar Colón Díaz, 15 noviembre 2019.

La autora, es escritora a la que le gusta tocar guitarra, cantar y vivir la poesía.  Hizo sus estudios subgraduados en psicología en la Universidad de Palermo, Argentina y en la UPR de Cayey. Cursa un doctorado en psicología clínica del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico y posee una maestría en literatura del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.

 

Activistas celebran aprobación en la Cámara del proyecto que prohíbe el depósito de cenizas de carbón en PuertoRico

COMUNICADO DE PRENSA

14 de noviembre de 2019

Falta que el Senado acepte las enmiendas de la Cámara

El representante José E. Torres Zamora votó en contra

Se espera que la medida sea finalmente convertida en ley por la gobernadora

Capitolio, Puerto Rico – Activistas ambientales y comunitarios celebraron la aprobación por parte de la Cámara de Representantes del Proyecto del Senado 1221, el cual enmienda la polémica Ley 40, para prohibir definitivamente el depósito de cenizas tóxicas de carbón en la isla y obligar a la empresa AES a eliminar la enorme montaña de este desperdicio que mantiene a la intemperie en sus instalaciones en Guayama.

Representantes de todos los partidos políticos se unieron para endosar la medida, la cual termina con una parte de la nefasta historia del gobierno de Puerto Rico, cuando este dio protección policíaca a caravanas de camiones abarrotados de cenizas tóxicas para ser transportadas de Guayama a Peñuelas en el 2016 y 2017. El único voto en contra del proyecto fue del vicepresidente de la Cámara, José E. Torres Zamora.

“Este es un gran paso en nuestra lucha constante contra el depósito de cenizas tóxicas en Puerto Rico. Luego de tanto esfuerzo, sufrimiento, sacrificio, arrestos y persecuciones de parte del gobierno, ahora nos dan la razón y prohíben el depósito de esa basura radiactiva que la AES llama Agremax, que no es otra cosa que cenizas tóxicas mezcladas con agua. No sólo las cenizas deben salir de nuestra isla, que se vaya AES”, expresó José Manuel Díaz Pérez, portavoz del Campamento contra las Cenizas en Peñuelas.

Por su parte, la profesora Yanina Moreno Febres, líder ambiental de Peñuelas, recordó que la gobernadora Wanda Vázquez Garced se comprometió públicamente en firmar y convertir en ley el PS 1221.

“En la reunión que sostuvimos a finales de septiembre en Fortaleza, la gobernadora se comprometió a firmar el proyecto enseguida llegara a su escritorio. Aprobado ya en la Cámara, falta que el Senado concurra con las enmiendas. Según nos informaron, eso debe ocurrir rápidamente porque la representante Jacqueline Rodríguez Hernández, quien fue crucial en la aprobación de esta medida, indicó que ya dialogó esas enmiendas con el senado. Así que esperamos que el proyecto se convierta en ley en las próximas semanas, por el bien de la salud de nuestra gente y del medio ambiente”, expresó Moreno Febres.

Por último, Víctor Alvarado Guzmán, portavoz del Comité Diálogo Ambiental de Salinas, señaló que la prohibición del depósito de cenizas tóxicas es un paso más hacia el cierre definitivo de la planta de carbón.

“Es un importantísimo logro para las comunidades afectadas por la terrible empresa AES. Agradecemos el esfuerzo de la representante Jacky Rodríguez y del representante Denis Márquez Lebrón. Ahora tenemos que seguir luchando para que cierren la planta, den seguimiento a los 14 pueblos donde han depositado más de dos millones de cenizas tóxicas, remedien y limpien los terrenos y acuíferos contaminados, y evitar que se le dé un contrato más a esta delincuente ambiental que es la carbonera AES. Que asuman su responsabilidad por el efecto en la salud y el ambiente, y se vayan del país”, sentenció Alvarado Guzmán.

Contacto: José Manuel Díaz Pérez / 787-341-7774 / noloseus, Yanina Moreno Febres / 787-934-3490 / morenoyanina2012, Víctor Alvarado Guzmán / 787-543-9981 / <a href=”mailto:valvarados.

 

Conozca los representantes que le dieron la espalda al crimen ambiental de AES y a la salud del pueblo.

 

José E, Torres Zamora, PNP, Le votó en contra

 

 

 

Manuel  O. Claudio Rodríguez, PNP. Se abstuvo a pesar de que su distrito 27 incluye sectores de Salinas.

 

 

Brenda López de Arrarás, PPD. No le importó y no voto a pesar de que recibió votos en los 14 pueblos afectados.

 

 

José Anibal Díaz Collazo, PPD. Representante por Cayey y Cidras. No le importó y no voto a pesar de que su zona no está exenta de problemas ambientales.

 

 

Rafael Hernández  Montañez, PPD. Representante de Vega Baja y Vega Alta. No le importó y no voto a pesar de representar una zona con graves problemas ambientales.

Libros: Diario catastrófico de Pedro M. Sanabria Campos

Se suele decir que el ser humano es un animal político, pero el cumulo artístico de la humanidad prueba que no solo es un animal político, sino que también es un animal ficcional.  En todos los géneros encontramos piezas basadas en hechos reales, así en la narrativa, el teatro, el cine, las animaciones y la poesía existen piezas extraordinarias que tornan en ficción las vivencias de individuos, comunidades y naciones.  Quizás nuestra existencia misma se mueve en un péndulo en el que se integran realidad y ficción.  En la misma cotidianidad, lo que pasó se convierte en un recuerdo y pasado un tiempo breve se relata el suceso exagerando, dejando fuera o añadiendo elementos que distorsionan lo sucedido.  Por eso se dice, que el género narrativo basado en hechos reales juega con la realidad para, en medio de la hipérbole, la mentira y la omisión, traslucir la esencia de una verdad como mensaje.

Perteneciente a la narrativa basada en hechos reales no llegan noticias de la publicación del libro titulado Diario catastrófico de Pedro M. Sanabria Campos.

La novela cuenta como la comunidad de Monte Moria enfrenta las vicisitudes luego de recibir el impacto del poderoso huracán Magdalena.  Esta comunidad, ubica en la costa sur de una isla caribeña quedó desamparada marginada y olvidada por las autoridades gubernamentales.  Pero lo esperanzador en medio de la tragedia brota. Son los gestos de solidaridad y el esfuerzo mutuo lo que logran devolverle la esperanza al vecindario.  En torno al personaje de Ausberto los vecinos emergieron victoriosos para levantarse del desastre y emprender el camino de la reconstrucción.

Esta novela del profesor Pedro M. Sanabria tiene como escenario real el paso del Huracán María por Puerto Rico en 2017 y el manejo gubernamental de la crisis ocasionada por el fenómeno atmosférico. La novela es una punzante crítica social y política a las autoridades por la incompetencia demostrada antes y después del paso del terrible huracán.   El autor retrata toda la crudeza e insensibilidad de los gobernantes y de las agencias federales y estatales para generar una respuesta rápida para salvar vida, comunicar sus acciones y responder a las necesidades de los damnificados.    Situación que como se sabe, fue excusa para que los buitres corruptos calcularan como beneficiarse de los dineros destinados a la reconstrucción, mientras se daban buena vida en los cuarteles generales de manejo de emergencias.

El autor de este libro es maestro, consejero profesional, evaluador vocacional y mediador certificado.  Ha publicado también el libro Autoestima como experiencia de vida.  La novela Diario Catastrófico es una mirada testimonial al terrible septiembre de 2017 que sumió a Puerto Rico en la oscuridad al colapsar su sistema eléctrico y profundizar la larga depresión económica bautizada por la corrupción gubernamental.

por Sergio A. Rodriguez Sosa

Francisco Modesto Cintrón: maestro y humanista

Datos preliminares

por Sergio A. Rodríguez Sosa

Francisco Modesto Cintrón nació en Salinas el 4 de junio de 1893.  Sus padres, Federico Modesto y Pascasia Cintrón tenían ambos 24 años.

Los Modesto era una familia propietaria de tierras en el barrio Río Jueyes, el barrio al  que  el aparato militar estadounidense le expropió la mayor parte de  su territorio desplazando a cuanto ser humano habitaba allí para convertir sus productivas tierras en un campo de tiro y de maniobras de guerra.

Las presentes generaciones desconocen lo pobladas y productivas que eran las tierras de Río Jueyes y el pedazo del barrio Lapas que hoy ocupa la base militar. La expropiación para fines militares de esos terrenos causó un duro golpe a la economía productiva de Salinas en la década de 1940.

Carecemos de información que nos indique que ocurrió durante los primeros 17 años de vida de Francisco Modesto Cintrón.  Se presume que durante ese tiempo estudio hasta graduarse de escuela superior.

En 1910 a los 18 años de edad residía en la casa de su tío paterno  Carlos Modesto Santiago, localizada en el camino vecinal que desde la carretera de Salinas a Santa Isabel conducía a Quebrada Honda. Presumimos que estaba ubicada en los terrenos de la falda sur del Cerro Modesto.  En la casa vivían también un primo de su misma edad, Arturo Modesto Lorenzi, hijo de Carlos y María Lorenzi y otro tío, Federico Modesto Santiago. En ese año ya trabaja para la escuela pública, seleccionado por Stella Márquez, la superintendente de escuelas del Distrito Escolar de Salinas-Santa Isabel.   Márquez,  hija del dueño de la hacienda que bautizó La Isidora, ocupó el cargo de superintendente  escolar en los años de 1918-1952 y fue la fundadora de la Primera Escuela Superior de Salinas en 1924. En 1917 Francisco residía en la calle Luis Muñoz Rivera #44 con su esposa, era maestro y declaraba como dependiente a su madre Pascasia.

En la década de 1920 era muy poco los maestros nacidos en Salinas, entre ellos estaba Rafael Modesto Lorenzi, que fue principal de escuelas, Luis X Lorenzi. Aguedo Santiago Cruz, que luego estudio leyes y Francisco Modesto Cintrón.

Francisco comenzó como maestro de escuela con diploma de escuela superior.   Luego fue director de la escuela elemental urbana de Salinas.  Posteriormente, aun sin completar un bachillerato, el superintendente de escuelas de Ponce lo reclutó como superintendente auxiliar con recomendaciones de Stella Márquez.

Aproximadamente en 1934 se mudó con su esposa María Daubet y sus  cuatro hijos (Francisco, Federico José, Gloria María y Aida Elsa)  a Ponce. Posteriormente fue nombrado Superintendente de escuelas y como parte de sus labores profesionales y estudios terminó viviendo en la Urbanización Ubarri en Río Piedras.  Estudia su bachillerato en educación  en Río Piedras y posteriormente se traslada a la ciudad de Nueva York a  estudiar una  maestría.  De sus experiencias como maestro  y administrador de escuela dejo como parte de sus estudios un escrito mecanografiado de 1938 titulado Interpretación histórica de la Instrucción Pública de Puerto Rico a la luz de los archivos de Ponce.   La muerte lo sorprende en el Bronx el 6 de julio de 1947 a la edad de 54 años.   Para perpetuar su memoria el entonces recién inaugurado caserío público de Salinas fue nombrado en su honor.

Francisco Modesto Cintrón encarnaba las cualidades de un educador y poseía dominio de la palabra, fue maestro venerable de la logia de Salinas y se sabe que escribió poemas y canciones.  Desafortunadamente sus obras poéticas están perdidas.  Únicamente se ha rescatado el vals Alma, con letra de su autoría y música de Francisco Pujals Rivera, un maestro de música mayagüezano que ocupo una plaza de maestro de música en Salinas durante la década de 1920. Con una vieja partitura descubierta entre los papeles de Tilita Sosa, fotocopia que no indica su procedencia, el músico puertorriqueño Juan Carlos Ramos nos proporcionó una interpretación el piano para que escucháramos el vals.  A continuación, presentamos la música y la letra del vals Alma.

 

 

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En su genealogía figuran los siguientes datos:

Hijos Francisco, Federico José, Gloria María y Aida Elsa

Primos: Arturo Modesto Lorenzi (Ingeniero Departamento del Interior), Rafael Modesto Lorenzi (Maestro) hijos de María Lorenzi, hermanastra Inés Lorenzi, sobrinos Luis X Lorenzi, Jesús Lorenzi, Rafael Modesto Lorenzi.

 

Fuentes

Ancestry. En https://www.ancestry.com/

Márquez Morales, Stella. Memorias de mi vida profesional y la temática la historia de la escuela superior de Salinas.  Hato Rey, P.R : Márquez, 1976.

Foto en Facebook de Enrique Torres.

Alma: el vals de Francisco Pujal y Francisco Modesto Cintrón / Juan Carlos Ramos

Notas acerca del Vals Alma y sobre mi arreglo para piano

Hace algún tiempo recibí del amigo Sergio Rodríguez Sosa, un mensaje conteniendo un documento de cuatro páginas. Dos de estas páginas eran la partitura de un vals y las otras dos, su correspondiente letra. Lo primero que llamó mi atención fue el hecho de que la partitura, una copia a manuscrito, no mostraba el nombre de la persona responsable de la composición.

Sabemos que el compositor de este vals es Pujals Rivera porque así se indica en el documento que corresponde a la letra. Observé también que la composición sólo incluía la melodía, sin hacer ninguna referencia al acompañamiento. Esto puede comparare con el recibo de un reloj que solo tiene la aguja que marca los minutos. Estudiando la melodía noté que estaba en el tono de Re menor y en tiempo de vals.

Ya que este vals incluye letra, mi próximo análisis fue constatar si el rango de la melodía, desde los graves hasta los agudos, se prestaba para los rangos normales de voces de soprano, contralto, tenor y bajo. Determiné entonces que en la tonalidad de Re menor, la melodía excedía el rango de soprano y que quizás solo una soprano coloratura podría alcanzar algunas de las notas agudas. Por esta razón, transporté el vals a la tonalidad de La menor. Escribí los acordes en la forma más simple posible para no distraer la atención a la melodía. Para determinar la armonía más adecuada, hice un análisis de las frases melódicas principales y examiné sus progresiones partiendo de sus células básicas.

Este vals tiene tres temas principales de exquisita belleza, las cuales el autor desarrolló magistralmente, haciéndome recordar la frescura y el candor de un vals de Strauss interpretado durante un relumbrante día primaveral en la Viena de sus tiempos. Algunas de las progresiones de la melodía en determinados pasajes, evocaron en mí el género de Canción de Arte o Lied Alemán.

Desconocemos si el autor de la letra, Cintrón, trabajó conjuntamente con Pujals Rivera en la confección de esta obra o si se conocían; o si el autor de la letra la adaptó a la melodía ya establecida. El hecho es que Cintrón escribió un poema exquisito. Así las cosas, la armonía que le asigno a esta composición, la presento como mi interpretación de una exquisita pieza, producto de la combinación de dos talentos puertorriqueños que, aunque aparentemente desconocidos, dejaron este legado a su pueblo.

Partitura del vals Alma, arreglo, Juan Carlos Ramos

Sonido de la interpretación al piano por el maestro Juan Carlos Ramos

 

Juan Carlos Ramos, Houston TX, agosto del 2015

El autor es un músico puertorriqueño y miembro de una familia de músicos del mismo apellido que se remonta a fines del siglo 18, la cual según los historiadores comienza cuando arriba a Puerto Rico con la Banda de Granaderos de España el clarinetista Juan Inés Ramos y que siguieron exitosamente Francisco y Adolfo Heraclio Ramos, entre otros.   Juan Carlos Ramos comienza sus estudios a temprana edad, siguiendo la tradición familiar de generaciones al recibir sus primeras lecciones de piano de su padre.  Luego continúa estudiando con profesores privados y eventualmente cursa estudios en el Conservatorio de Música de Puerto Rico. Su deseo de convertirse en pianista concertista se vio abruptamente tronchado cuando fue reclutado por el servicio militar obligatorio del ejército de los Estados Unidos.  Al concluir su obligación militar, regresó a Puerto Rico y trabaja en la emisora del pueblo de Puerto Rico, WIPR-TV Canal 6 como Director Musical de la Programación Escolar.  Durante esta época también tocó con algunas de las orquestas de mayor renombre; entre otras las orquestas de los Maestros Pablo Elvira y Moncho Usera. Además de músico incursionó en la elaboración, musicalización y dirección de programas de radio y televisión educativas principalmente cuando se incorporó al Centro de Recursos para el Aprendizaje de la Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Gurabo para la que compuso el himno original de la entonces Universidad del Turabo.  en esa institución universitaria trabajó hasta mediados de la década de 1980. En esos años emigró con su familia a la ciudad de Houston, Texas donde se mantiene activo como arreglista, componiendo, organizando y participando en actividades musicales.

Crece apoyo a maestros y maestras de Salinas amenazados por el Departamento de Educación

Comunicado de prensa

por Víctor Alvarado Guzmán

Educadores piden reunión con la gobernadora

Salinas, Puerto Rico – El intento del Departamento de Educación (DE) de tomar represalias, incluyendo la destitución, contra 22 maestros y maestras de la Escuela Superior Stella Márquez de Salinas, ha generado un apoyo de diversos sectores a favor de los educadores.

La acción del DE se toma ante una querella sometida por la ex directora del plantel, la Sra. Arlene D. Santiago Ortiz, debido a la participación de algunos de estos educadores, el pasado 12 de agosto, en una manifestación pacífica frente a los portones de la escuela. Esta actividad fue convocada por padres de estudiantes y miembros de la comunidad quienes solicitaban la salida de Santiago Ortiz de la dirección escolar.

De hecho, sobre 200 padres, madres y encargados de estudiantes de la Stella Márquez le enviaron una carta al secretario del DE, Eligio Hernández Pérez, en donde agradecieron al grupo de maestros y personal escolar por unirse a su reclamo de que se trasladara a Santiago Ortiz.

“Reprochamos cualquier represalia que el Secretario de Educación o el D.E. pueda tomar en contra de los maestros, las maestras y demás personal, pues estamos seguros de que, si la Stella Márquez se mantuvo operando durante los pasados 7 años, fue porque el grupo de maestros y personal comprometido dieron el todo pese a las pésimas condiciones laborales y al maltrato emocional al que muchos de ellos fueron sometidos por la Sra. Arlene D. Santiago Ortiz”, expresa la carta dirigida al Secretario.

A este llamado se unió el senador Juan Dalmau Ramírez, quien también envió una carta al DE apoyando a la comunidad escolar en sus reclamos.

“Por el bien de los estudiantes, padres, personal docente y no docente, para lograr finalmente la paz educativa que tanto se necesita en la Escuela Superior Stella Márquez de Salinas, me uno al reclamo de la comunidad escolar y le solicito que el DE desista de tomar represalias contra maestros, maestras y otro personal de esta escuela”, expresó el senador del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).

Actualmente, los maestros y maestras están siendo asesorados legalmente por la Unión Nacional de Educadores y Trabajadores de la Educación (ÚNETE).

De igual forma, han expresado su apoyo a los docentes y empleados de la escuela la alcaldesa Karilyn Bonilla Colón, el senador Carlos Rodríguez Mateo y la legisladora municipal del PIP en Salinas, Litzy Alvarado Antonetty.

Sobre la Resolución de apoyo sometida por esta última a la Legislatura Municipal de Salinas, inexplicablemente la mayoría del PPD decidió pasar la misma a una comisión para ser evaluada. Esto a pesar de que su presidenta, Jacqueline Vázquez Suarez, participó de la protesta frente a la escuela y del apoyo de la propia alcaldesa a los maestros y maestras.

Como un esfuerzo adicional, los docentes afectados solicitaron una reunión con la gobernadora Wanda Vázquez Garced, para dialogar sobre este traumático asunto.

“Esperamos que la verdad y justicia puedan prevalecer en este proceso y que nuestras voces sean escuchadas antes de tomar una decisión que afecte a toda la comunidad escolar salinense”, reza la misiva de los educadores.

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Héroes proletarios del sureste : mártires de las huelgas cañeras del siglo 20

por Rafael Rodriguez Cruz

Pocas personas conocen el sureste de Puerto Rico, desde Salinas a Maunabo, como mi primo Reuben Rivera Cruz. Siempre lo consulto y siempre verifico los datos “oficiales” con él. Lo interesante es que es un conocimiento que le viene, en no poca medida, de su personalidad. Desde que éramos jovenzuelos inseparables en la región, visitando lugares permitidos y prohibidos, noté que Reuben que tenía un gran don para escuchar a la gente. Conozco pocas personas con esa cualidad, especialmente porque le brinda la misma atención al pobre que al rico, al loco que al cuerdo. El resultado es que mi primo guarda en su cabeza montones de historias, que recogen la vivencia de la gente del sureste tal y como se las narraron en primera persona. A eso se añade un poder de observación envidiable, acompañado de su curiosidad por los detalles. Con la edad, pienso yo, las cualidades que aquí describo se han refinado. De él he aprendido, por ejemplo, que de nada sirven los datos de la historia escrita si no hay referencias visibles en la cotidianidad.

Así fue como, el otro día, en su merodear incansable por la región de Guayama, se encontró con un punto de referencia muy interesante. Lo cito: “Caminante, como soy siempre, mientras buscaba la tumba de mamita Julia (nuestra bisabuela), me topé con este panteón totalmente abandonado. Me estuvo curioso que las placas fueran en bronce y opté por leer el contenido, enterándome del evento que conmemoraron en el año de nuestro nacimiento, 1953. Sería super buscar más información y rescatar el momento acontecido. Caminante”.

Dígame usted, a quién se le ocurren estas cosas, de irse por el cementerio de Guayama, bajo ese sol que le fríe el cerebro a cualquiera, en un día de semana en que no hay ni piragüero, a conducir investigaciones históricas. Pues, bien, y para no dilatar más el asunto, comprueba Reuben que estas son las tumbas de los héroes proletarios que Marta Aponte menciona en su libro sobre Aguirre. Lo recito, como si fuera mi relato, que es algo que vengo haciendo desde hace tiempo con las narraciones fantásticas de mi primo: “Hoy de regreso de Jacksonville, donde estuve visitando a nuestro hermano Papo, continúe con la lectura del Libro PR3 Aguirre, de Marta Aponte. En el capítulo 6, relata parte de la historia acontecida durante la huelga de la caña de azúcar, en que menciona dos personas asesinadas en la misma: un tal Justiniano Ortiz Aponte y un tal Delfín Alicea Sánchez. Ambos están enterrados en la fosa común del cementerio de Guayama”.

Hablamos de la idea de encontrar a los familiares de estos héroes proletarios de la región y de arreglar la tumba. Sería penoso, me dice, que se quede en el olvido. A ver si encontramos quien nos dé la mano. La nobleza obliga…

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Los antepasados: ¿Quiénes vivían en Salinas en 1870? / por Sergio A. Rodríguez Sosa

En el Archivo General de Puerto Rico (AGPR) nos topamos con varios documentos sobre las cédulas de vecindad de Salinas. Dos de ellos tenían la lista de los vecinos a los que se les expidió ese documento de identidad, uno de tantos tipos de ID como lo son hoy el certificado de nacimiento, la licencia de guiar, la tarjeta electoral y el número de seguro social.   Los aficionados a la genealogía valoran este tipo de documento pues es un medio para rastrear los antepasados.

Crear registros de los habitantes de una localidad es una práctica implantada desde tiempos remotos.  Se formaban esas listas de nombres con la finalidad de mantener controlado a los moradores y acreditar la entrega de los tributos, en fin, para la seguridad y el financiamiento de los gobernantes

Los primeros sistemas de identificación personal se conocieron como salvoconductos y se expedían a mandatarios, clérigos, navegantes y mercaderes.   Existían distintas categorías de salvoconductos para facilitar viajar de un lugar a otro bajo la protección de una autoridad superior.

Las identificaciones personales surgen en el siglo 18 sustituyendo los salvoconductos interiores quedando como pasaporte para la movilidad entre naciones. En España las cédulas de identidad quedaron instituidas en 1854 en toda la península y sus colonias de ultramar. Se les conoció primero como Padrón de vecindad o cédulas de vecindad y a partir de 1874 pasaron a ser denominadas cédulas personales.

Las cédulas personales eran un documento obligatorio para toda persona de 15 años o más.  El registro se llevaba a cabo anualmente y recogía datos relativo a la persona como: nombre y apellidos, estado civil, trabajo, domicilio, lugar de nacimiento, provincia y el tipo de cédula y su costo. Los alcaldes y comisarios de barrio eran responsable de inscribir a todos los habitantes que determinaba el decreto real. Mediante la cédula se clasificaba la población según su nivel económico. Las cédulas las emitían los ayuntamiento o autoridades provinciales.  El costo de la cédula dependía del nivel económico del portador por lo que necesariamente había mucha gente que no la obtenía.  Sin embargo, este documento había que presentarlo obligatoriamente en todo tipo de tramite con el gobierno. No tenerlo afectaba grandemente a las clases excluidas. Como remedio a esa situación posteriormente se emitían gratuitamente, aunque usualmente no se registraba la totalidad de los individuos de una jurisdicción.

No se expedían cédulas a los menores de 14 años, ni tenían que pagar por las mismas los pobres de solemnidad, los peregrinos, los trabajadores que subsistían con el jornal diario y tampoco viudas y huérfanos con pensiones menores de 1.500 reales.

El documento que aquí presentamos es el registro de cédulas de vecindad del Municipio de Salinas correspondiente al año de 1870. El registro recoge datos de 862 personas que residían en Salinas en dicho año y que pagaron el costo de la cédula.  Hay que mencionar que en esa época en el territorio de Salinas vivían como menos tres veces la cantidad de personas a los que se le emitió cédulas personales. Cabe reiterar que se excluida del registro los menores de 14 años y que usualmente una buena cantidad de personas por diversas razones y extrema pobreza no se preocupaban por obtener la cédula personal.

El documento que hacemos disponible seguramente levantará la curiosidad de aquellos que consideren encontrar algún antepasado en la lista. Si usted piensa que su familia tiene raíces en tierras salinenses hace más de 130 años puede entretenerse hojeando las páginas de esta lista.  En mi caso, en la lista aparece mi tatarabuelo Francisco Ortiz al que se le expidió su cédula de vecindad el 20 de enero de 1870, cuando su certificado de defunción indicaba que tenía 49 años.

ver: Registro de cédulas de vecindad de Salinas, 1870

 

Sergio A. Rodríguez Sosa

Fuentes consultadas:

AGPR. Documentos municipales. Guayama. Caja 58b.

España. Cuerpo Nacional de Policía. La cédula de vecindad (1854). 18 dic. 2017. (Consultado en: http://cnpjefb.blogspot.com/2017/12/la-cedula-de-vecindad-1854.html)

De los rincones / por Gloría Gayoso

Ella habita triste
en un rincón de la sala.
Anda en escoba
barriendo tiempos
que el reloj marca;
y sumida en recuerdos
se mira en el espejo,
que la retrata.
Tiene sobre una mesa
sueños de otras galaxias.
A veces una silla
inventa humanas formas
que sin boca la llaman…
La soledad habita
en las paredes enladrilladas
y nadie la acaricia,
y nadie la engalana.
Ella lo espera siempre
de noche y de mañana.
Y cuando cae la tarde
refúgiase en la lágrima.

©Gloria Gayoso
Derechos reservados

Foto: Eva Lewitus

Imágenes del paso del huracán María en Salinas desde el ojo fotográfico de Norma Curet Ayala

Nos toco vivir en un universo dinámico, quizás caótico, alojados en un planeta con el cual apenas lidiamos armoniosamente, a pesar de nuestra ancestral voluntad por señorearlo.  Un planeta que guarda en sus entrañas y en su atmósfera toda la fuerza viva del universo.  Aquí estamos, incapaces de comprender nuestra fugaz existencia.   Torpes en el manejo de nuestro hábitat, al punto que amenazamos nuestra propia supervivencia.

En esta nuestra casa y nave espacial, limitada a recorrer inexorablemente por el mismo sendero estelar, ocurren eventos intensos propios de su naturaleza. A eso eventos los llamamos catástrofes naturales y como tales son inevitables, aunque somos cómplices de sus consecuencias.

Dos años atrás, el 20 de septiembre de 2017, Puerto Rico recibió el poderoso impacto  de una de esas catástrofes naturales: el huracán María.  Ese será un día que las generaciones presentes jamás podrán olvidar.  No solo por la estela de temor, destrucción y muerte que dejo a su paso, sino por la incapacidad, dejadez e irresponsabilidad que mostraron los altos ejecutivos del gobierno para atender la emergencia y administrar la recuperación del país. Ineptitud, conductas y actitudes por las que el pueblo les pasara factura a su debido tiempo.

Cientos son los testimonios e imágenes de la tragedia producidos que servirán para perpetuar la memoria histórica del paso del huracán María por Puerto Rico. De la experimentada fotógrafa Norma Curet Ayala presentamos una selección de imágenes que narran impresionantes destrozos y vivencias captadas por su ojo fotográfico en Salinas.