Aqui no hay dulces / por José Ernesto Delgado Hernández

Aquí no hay dulces
ni leche caliente antes de dormir
no hay besos sembrados en la frente
ni abrazos de buenas noches.

Aquí no está la mano de mamá para arroparme
ni el coraje de papá para pelear
contra los monstruos del ropero
que se quedan viéndome desde el otro lado de estas rejas.

No está esa voz alegre de los cuentos de hadas
porque también se la llevaron cuando a mamá
la metieron dentro de la boca de una patrulla
y la desaparecieron junto con mis hermanos mayores.

En este encierro no hay fiesta de cumpleaños
no hay pasteles ni duendes ni piñatas
no hay parques ni juguetes ni crayones
porque todo es gris en estos campos densos…

donde solo nos queda la sal de la lágrima
marcada en nuestras tristes caras
donde la amargura del espanto
grita desde estos vulnerables ojos.

Aquí solo estamos los sueños presos y nosotros
bandadas de pájaros enjaulados con las alas cercenadas
aquí lloramos el espacio roto de mamá y papá
que una mano atroz quebró al llegar a la frontera.

JoseErnesto2018

 

Ascende equum (Súbete al caballo) / Gloria Gayoso Rodríguez

Ascende equum (Súbete al caballo)

_Oye, amigo!!¿Qué tal si dejamos de pastar?
_ ¿Con qué nos alimentaríamos?
_ ¡Sólo eleva el hocico y fíjate en esos verdes celestiales!
_¿Estás deprimido?
_ No, es que envidio a las nubes; aunque algunas toman nuestra forma
no tienen que soportar las ancas de los humanos por un puñado de hierbas…

©Gloria Gayoso
Foto de Eva Lewitus

Voy a cambiar tu vida / Carlos Román Ramírez

Voy a cambiar tu vida…..

 

lo juro…. y en fe de promesa

te entregaré mis horas tempraneras,

mis horas tibias, mis horas umbrías,

mis consideraciones, mis sonetos,

mis lluviosas ternuras otoñales,

todas mis locuras desparramadas

y luego….. mis conglomeradas armonías.

Mi presencia en la inmaterial hoguera

donde se cuecen sueños…..

lo prometo.

Voy a cambiar tu vida en un instante

si me convidas a ser tu amante,

abriré mi ventana tanto tiempo entornada

y un aire ecuatorial derretirá

los témpanos entre tu mano y la mía.

Yo, que nada he sido, seré pastor de ilusiones,

pintor de horizontes, hacedor de pensares,

constructor de locuras, por ti seré

más de un día cada día.

En el vasto silencioso muro plantaré

una hiedra de amarteladas frases

que arrope todo como una ola verde

y bogaré contigo en el vaivén de las horas

hasta donde la pasión se inflama

y la conciencia se pierde.

 

junio 2017

Carlos Román Ramírez

La crucifixión de Puerto Rico / por Rafael Rodríguez Cruz

El ingeniero hidrólogo Herbert Wilson estuvo en este lugar en 1898, evaluando los recursos hidrológicos de Puerto Rico. Desde esta cima pueden verse, simultáneamente, las represas de Guayabal y Toa Vaca, que devienen parte del sistema ampliado (y combinado) de riego y electricidad entre 1924 y 1930.

He visto pocos lugares tan hermosos como este; quizás, la vista desde el Ávila en Caracas o la de las Bad Lands, en la reservación de Wounded Knee, se pueden comparar en belleza. Entre 1924 y 1930 esta área de Puerto Rico habría de estar sometida a un crimen ecológico sin igual en nuestra historia, consistente en alterar los patrones de flujo de agua dulce para el beneficio de las grandes centrales azucareras del sureste. De paso, destruyeron la agricultura de subsistencia.

Ciertamente, todo fue hecho con un arte de ingeniería magnífico, pero, no por ello carente de morbosidad. Hoy, el desangre de los fluidos dulces de nuestra isla sigue rampante. Allá, en el fondo de esta vista, a la izquierda, apenas se divisan los nuevos sembradíos de la Dow Growers y de Monsanto, que calladamente se posicionan para ser las beneficiaras de lo que, sin duda, será la próxima canallada de la burguesía de Puerto Rico: la privatización del agua.

Y es que en mi país andamos como decía José Martí del aldeano vanidoso: «dando por bien el orden universal, y sin saber de los gigantes que llevan siete leguas encima y nos pueden poner la bota encima». En realidad, la pregunta fundamental no es por qué quieren privatizar la AEE ahora, sino por qué la hicieron pública en 1924-1929. ¡JA! El Diablo vive en los detalles. La década de 1920-1930 es el periodo clave de la historia moderna de nuestro país, pues ahí mismo, en las cimas de estos montes, y en una ceremonia que hace pensar en la crucifixión de Cristo (o en la matanza de los taínos por los conquistadores), los abuelos de los gobernantes de hoy, los Roselló, los Barceló, los Carrión, los Ferré, los Muñoz, y toda una caterva de buscones codiciosos e indecorosos, entregaron el futuro de Puerto Rico a cambio de treinta monedas que nunca compartieron con el pueblo. Esa historia está por revelarse…

 

(Fotos por RRC)

4,645 / por Marinín Torregrosa Sánchez

¡4,645! ¡Loteria!

¡Juégalo! ¡Busca la suerte!

¡4,645! 4,645… ¿4,645?

(Suena un cuatro… ¿el himno?)

 

Cuatro que engorroso llanto cantas

seis gaucho en dolorosa cadencia.

Cuatro del alma gimes…

cinco, sin colores la cruda ausencia.

Cuatro mil… violines contratados pa’l drama.

Seiscientos, seis… siento pero callas.

“Cuarenta, a mitad los derechos, elimino la 80

y cinco… sin cojones me tiene del país la venta”.

Cuatro mil seiscientos cuarenta y cinco

y alcanzamos a las estrellas de un brinco.

Cuatro mil seiscientos cuarenta y cinco

Y no hay muralla pa’ estrellarse del brinco.

Cuatro mil seiscientos cuarenta y cinco

y en el mar ahogas el grito.

Cuatro mil seiscientos cuarenta y cinco

y no hay prócer que resucite del nicho.

Y si no sales de tu confort

nos lleva el diablo…

No more Puerto Ricans

ni en la luna, ¡coño!… Lord!

 

©Marinín Torregrosa Sánchez, 30 de mayo de 2018.

Foto en: Puerto Rico art news

In Memoriam: Víctor Carmona Lanauze

Víctor Carmona Lanauze, se destacó en las disciplinas de atletismo y volibol.  Sus hazañas deportivas comenzaron cuando era estudiante de la Escuela Superior de Salinas a fines de la década de 1950.  En esos años, un grupo de estudiante atletas salinenses proveniente de familias trabajadoras, sin equipo deportivo y con limitadas técnicas deportivas sorprendió al país  convirtiéndose en una generación de atletas elite a nivel nacional e internacional.   A ese grupo pertenecieron, entre otros, Víctor Carmona, Lulio Lleras, Rumildo Cruz, Rolando Cruz y Rubén Cruz. Las habilidades deportivas de todos ellos le merecieron el desarrollo atlético y la oportunidad de pertenecer al equipo nacional de Puerto Rico así como realizar estudios universitarios que le estaban vetados económicamente.

En  el atletismo Carmona se destacó en el Salto a la Alto.  En ese evento creo un estilo propio de realizar el salto que actualmente se conoce en inglés como “flocking” y además la modalidad de hacer uso de un zapato sí y otro no.  En el 1956 y 1962 representó a Puerto Rico en los Juegos Iberoamericanos en las ciudades de Chile y Jamaica. Su mejor marca en salto a lo alto fue de 6’7’’ durante los Juegos Iberoamericanos de Santiago de Chile en 1960.

En el volibol perteneció al equipo masculino de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.  Se retiró del atletismo competitivo luego de ser reclutado por el Ejercito de los Estados Unidos durante el conflicto de Vietnam.  Terminado el servicio militar se dedicó a la profesión de maestro de educación física en Ponce.  Fue un destacado entrenador atlético en la Escuela Vocacional de Ponce entre cuyos alumnos estuvo el prominente atleta Rey Quiñones, saltador de longitudes.

En 1998 fue exaltado a la Galería de los Inmortales del Deporte Ponceño.  Pertenece asimismo al Pabellón de la Fama del Deporte Pionero de la PUCPR y es parte de la lista de grandes atletas de la ciudad de Salinas.

El deporte nacional puertorriqueño está de luto con la anunciada partida del atleta Víctor Carmona Lanauze.  El destacado atleta nacido en Salinas un 22 de octubre de 1939, falleció en Ponce y sus restos mortales estarán expuesto desde hoy lunes en la Funeraria Jackie Oliver de la Perla del Sur.  Recibirá cristiana sepultura mañana martes, 5 de junio de 2018 a las 2:00 pm en el Cementerio La Piedad de Ponce.

 

Fuentes: Encuentro al Sur, Noticias de Ponce

 

Legislatura Municipal de Salinas otorga Beca Roberto Mercado

Los jóvenes estudiantes Rey A. Cruz Rivera, Natalia Rivera Sánchez y Nicole Díaz Rodríguez fueron los receptores de la Beca Roberto Mercado Colón de este año.  En la ceremonia de entrega de la beca también se reconoció al joven estudiante Jorge Simonetti.

Uno de los becados, Rey a Cruz Rivera reside en la comunidad El Coco de Salinas y es hijo de Yarimar Rivera y Alberto Cruz.  Fue nominado por la legisladora municipal Litzy Alvarado Antonetty.  Esta destacó que Cruz Rivera es un excelente estudiante ejemplo de superación y perseverancia.

A pesar de que Rey sufrió un derrame cerebral con parálisis durante su infancia,  ello no le ha impedido descollar en sus estudios.   Actualmente cursa su segundo año de Bachillerato en Administración de Empresas en la Pontifica Universidad Católica de Puerto Rico, con un promedio general de 4.00 puntos por el cual ha sido reconocido por la facultad de administración de empresa de la PUCPR.

Rey no solo se destaca como estudiante sino que también demuestra sus talentos como líder comunitario.  Ejemplo de ellos es su activa participación en la Comunidad Juvenil Soldados de Cristo de la Parroquia Nuestra Señora de la Monserrate de Salinas donde ha organizado y actuado como animador de actividades de crecimiento espiritual a jóvenes y dirigido trabajos voluntarios en favor de personas con necesidades apremiantes.

La creación de la Beca Roberto Mercado fue una iniciativa de la bancada del Partido Independentista Puertorriqueño para reconocer los logros académicos en jóvenes estudiantes enriquecidos por dotes en los deportes, las artes y el trabajo comunitario.  Desde el 2013 nueve estudiantes han recibido la beca.   Roberto Mercado Colón fue director de la Escuela Superior Stella Márquez y presidente de la Legislatura Municipal de Salinas en los años 2000-2014.

Fotos de Municipio de Salinas y Litzy Alvarado.

La maestra de inglés, los extraterrestres y yo / Rafael Rodríguez Cruz

De momento, quedé asido a una pequeña rama en la pared de la montaña. Acababa de resbalar en el fango húmedo de la vereda que está al sur de la represa Guineo, y la mitad de mi cuerpo se balanceba en el aire. Abajo, hay un precipicio de 1,000 pies de altura. Lymari, la maestra de inglés que va en el grupo, me extiende la mano. «No mires para abajo. Confía en mí y dame tu mano», me dice con firmeza. Le extiendo con rapidez la única mano que tengo libre. Con la otra, evito mi caída al precipicio. Siento de sopetón que Lymari me agarra con firmeza. Ni trato de ayudarla en el rescate. Cualquier movimiento en falso y lo que comenzó como una visita ecológica a la termoeléctrica Toro Negro II habría acabado en velorio, mi velatorio precisamente. Georgie, el trabajador de la hidrogas de la AEE, cae de un brinco cerca de mí y ayuda a Lymari. Me levantan en el aire y me ponen a salvo.

Decido seguir con el recorrido, por una mezcla de curiosidad y orgullo herido. Vamos a llegar a la entrada del túnel que lleva agua de la represa Guineo a Toro Negro II. El grupo entero es de ocho personas. No todos se arriesgan a caminar en un tubo sobre un precipicio de 1,000 pies de altura. Se trata de una tubería de tres o cuatro pies de circunferencia y suspendida a 1,000 pies de altura sobre el río Toro Negro. Abajo, lo que hay es el vacío. «Esta es el área más peligrosa del trabajo que hacemos los de hidrogas», señala Georgie. Me acuerdo entonces del terror que le tengo a la altura. Me faltaban como treinta metros de recorrido sobre el tubo. Miro a Lymari y Carmen Enid, que se balancean tranquilas sobre el tubo. Pienso en Walenda.

Echo una mirada a la entrada del túnel. Todo esto lo hicieron en 1925. Un gigantesco túnel subterráneo que corta las montañas de la región para llevar agua a la termoeléctrica Toro negro II, desde la represa Guineo. En algunas partes, dicen, el túnel tiene 7 pies de ancho por siete de alto, y hasta más. Es una estructura subterránea de cemento. Fue fabricado a mano hace casi un siglo por trabajadores del área sur de la isla. Lo único que se sabe es que mucha gente murió en accidentes de trabajo. La mayoría trabajaba por comida, pues entre 1919 y 1926 fue la gran depresión de la agricultura en Puerto Rico. Peor que en la década de los treinta.

Carmen Enid saca unas fotos viejas de su bulto que muestran un tren elevado que pasaba de una montaña a otra, o sea, de pico a pico, llevando materiales para la construcción de la termoeléctrica Toro Negro II. Parece una montaña rusa de juguete. Le digo que no puede ser verídica. «Trenes elevados sobre la Cordillera Central de Puerto Rico, imposible», digo a risotadas. ¿Cómo diablos llegó un tren con vagones al tope de una montaña de 3,000 pies de altura sobre el mar? Propongo la única teoría que me parece factible: extraterrestres en Puerto Rico en 1925. Luis, el de Sierra Club, confirma que no es una mentira. Son fotos verdaderas. Sobre esto habrá que escribir, concluyo.

Son las 12 de la medianoche. No puedo dormir. Es ahora que me ha entrado la temblequera que no me dio cuando estaba a punto de caer por el precipicio. Es cierto lo que dicen: se vive solamente una vez. Pero, ¿por qué tengo que vivir mi vida arriesgándome tanto? Culpo a mi primo Reuben. Toda mi vida he seguido sus aventuras arriesgadas. La de hoy es la última, lo juro. Bueno, por lo menos en lo que llega la próxima…

El Amor y el Cosmos / por Juan Carlos Ramos

Si en la infinita pradera el trueno aguerrido trepida,

Si la profundidad del miedo se yergue solemne en la penumbra nocturna.

Mi corazón solitario espera el amanecer de un día que quizás nunca llegue…

Busca la tibieza para recibir el final del tiempo y busca la riqueza de un amor desconocido.

Pero nuevamente veo el miedo acercándose y la insondable oscuridad se torna en un torbellino de desilusión.

Una vez más mi corazón se transfigura en un faro buscando con su luz el amor perdido.

Las hojas trémulas se desploman víctima de la helada que cubre los senderos de tiempos pasados.

Finalmente, las voces del Cosmos se despiertan con el manar de la luz infinita.

Entonan un canto en maravillosa armonía y los cuerpos celestiales se esparcen.

La música asemeja la celeridad de la luz y la incongruencia de lo nuevo con lo vetusto disipa algunas estrellas.

A una distancia semejante a la de un diminuto punto en el infinito abismo, me veo.

Mi cuerpo ya esfumado… mi alma todavía a la espera.

Juan Carlos Ramos, Invierno del 1992

LECTURA DEL POEMA EN LA VOZ DE LUIS DE LEÓN

Legislatura Municipal de Guayama citará a la Junta de Calidad Ambiental por contaminación con cenizas

COMUNICADO DE PRENSA

16 de mayo de 2018

Resolución fue aprobada por unanimidad

Guayama, Puerto Rico – La Legislatura Municipal de Guayama aprobó por unanimidad una Resolución, sometida por el Legislador Municipal del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), José De Jesús Peña, para exigir a la Junta de Calidad Ambiental (JCA) a tomar acciones inmediatas sobre la probable contaminación del acuífero, debido al depósito y uso de cenizas de carbón dentro de los límites territoriales del municipio de Guayama.

Recientemente, salió a la luz pública un estudio que reveló que indicios de radiactividad, además de rastros de arsénico, cromo, selenio y molibdeno han sido descubiertos en las aguas subterráneas de la planta de carbón de AES en Guayama.

Según De Jesús Peña, luego de la aprobación de la Resolución, se le encomendó a la Comisión de Salud que diera curso a las acciones pertinentes.

“La Comisión de Salud va a citar a la presidenta de la JCA, Tania Vázquez Rivera, para que brinde información y explique cuál es el plan de acción en el asunto comprobado de la contaminación de las aguas subterráneas en el área de la AES. Por otro lado, me preocupa mucho más que entre los años 2005 y 2011, la AES desparramó 1,021,010 toneladas de cenizas tóxicas a través de numerosos terrenos en Guayama, y eso puede tener un efecto adverso y permanente sobre los cuerpos de agua en nuestro pueblo. Esto es algo serio y peligroso”, aseveró.

El Legislador del PIP, quien a mediados de los 90 estuvo activo en la lucha para evitar la construcción de AES, dijo que hay que tomar acciones urgentes para evitar un impacto mayor por la contaminación.

“Entre las acciones exigidas a la JCA, es el establecimiento de un proceso de monitoreo de aguas subterráneas y remediación en las áreas impactadas por las cenizas de carbón. La JCA fue la agencia que permitió la construcción de la planta y el uso de las cenizas, comercializadas bajo el nombre de AGREMAX, bajo el falso argumento de que era un agregado y que no eran peligrosas. Ahora es su responsabilidad remediar las áreas contaminadas por las cenizas y proteger la salud y vida de los residentes guayameses. Esto tiene que ser un asunto de extrema prioridad”, aseguró De Jesús Peña.

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La protuberancia : un cuento de la calle / por José Santiago

Cumplidos sus siete años, Mercedes, fue removida del hogar de sus padres por una agencia de gobierno expertos en relaciones de familia. Vivió once años en diferentes hogares sustitutos sin conocer del paradero de sus dos hermanos, ni de sus padres.  Fueron tiempos difíciles fuera del calor familiar y sin nadie en quien confiar.

A su mayoría de edad se matriculó en un curso de enfermería, gracias a las gestiones de una institución sin fines de lucro. Completada la parte teórica, es asignada a una entidad hospitalaria a completar la práctica que le permitiría completar una certificación en enfermería.

Cada domingo, luego del culto religioso, Juan Antonio acompañaba a su abuelo a la panadería que ubicaba a varias cuadras. Aun cuando disfrutaba a plenitud aquellos suculentos emparedados, siempre tenía la misma molestia al salir. El mendigo hambriento, parado justamente a la salida del concurrido comercio con su mano extendida pidiendo dinero; su ropa raída, calzando tenis rotas y tan sucias como su cuerpo. Desaliñado, mugriento y de aspecto asqueante era una molestia para muchos parroquianos. Juan Antonio siempre evitó mirarlo al salir y contenía la respiración para evitar el pestilente olor, ignorando a su vez aquel pedido de ayuda para saciar el hambre.

El abuelo pasó a ser de un buen cristiano a un extremista; cambió su profunda fe cristiana por fanatismo religioso. El poco tiempo que dedicó a su nieto, no fue suficiente ante su necesidad de cariño. La falta de atención, la poca comunicación y sin dirección para mantenerse en el camino correcto lo fueron desviando.

Luego del divorcio de sus padres, su papá emigró a los Estados Unidos y su madre se unió a un malandro quien nunca aceptó a su hijo. Juan Antonio queda bajo la custodia de su abuelo, quien viejo y cansado trató de imponerle la religión para mantenerlo en el camino del bien. Cuando se trata de imponer en vez de convencer, los resultados son nefastos. La religión lo asqueó y con los amigos de la calle su futuro descarriló.

Libre como el viento, la calle le ofreció lo que a muchos jóvenes; una vida de lujos y comodidades sin mucho esfuerzo, a cambio de una corta existencia. Autos de lujo, dinero en abundancia, mujeres despampanantes y la envidia de otros jóvenes quienes con el tiempo los emularan.

Agonizando en una camilla de aquella institución hospitalaria, última oportunidad para personas en condiciones de salud crítica, Juan Antonio, comienza a divagar. Llegan a su memoria recuerdos de lo ocurrido, cuando fue emboscado por dos gatilleros que dos días antes habían tratado de liquidarlo. Su reacción inmediata fue correr tan rápido como sus piernas se lo permitieran. Sintió un leve ardor y un olor a carne quemada cuando aquella primera bala penetró su costado. Un segundo proyectil traspasó su muslo derecho dejándolo tendido en el pavimento, justo frente a la puerta de la panadería donde cada domingo comía suculentos emparedados. Se arrastró hasta la puerta tratando de encontrar acceso a su interior, mas esta había sido cerrada con llave. Las marcas de sus manos ensangrentadas sobre la puerta de cristal; la soledad que lo invadió, la sensación de abandono en la que se encontraba y luego sentirse arrastrado fueron sus últimos recuerdos.

¿Dónde estaba; cómo llegó a ese lugar? ¿Quién era la joven vestida de blanco parada frente a él? No sentía su cuerpo, como si solo su cabeza estuviera en la camilla. Un miedo terrible lo invadió, lágrimas rodaron por sus mejillas. Desconocía si estaba vivo o luchando por su vida, por primera vez sintió la necesidad de Dios en su existencia, creer en Él y en sus promesas de sanación y salvación.

—Dios mío, si estoy vivo sana mis heridas, te lo suplico. Si estoy muerto, no permitas que arda en el infierno, condúceme a la tierra prometida, perdóname mi Dios. Luego de estas últimas palabras, sintió que se ahogaba, el aire no le llegaba, no podía respirar. En ese momento comprendió que estaba vivo y la expresión de terror reflejada en su rostro asustó de tal manera a la joven que lo acompañaba, quien en su desesperó cerró ambos puños y lo golpeó en el pecho. Los coágulos de sangre vomitados permitieron la entrada de aire a sus pulmones y el regreso a la vida. Entendió que Dios le había concedido una nueva oportunidad.

Su recuperación tardó meses. Tiempo de reflexión, de lección de vida y de un nuevo comienzo. Mercedes, la joven enfermera, que salvó su vida cuando golpeó su pecho y quien lo acompañó en su larga estadía en el hospital es hoy su esposa. El mendigo de todos los domingos frente a la panadería, que tanto le asqueaba y a quien nunca le brindó ayuda para mitigar su hambre; fue quien lo arrastró a la calle. Allí obligó a una joven conductora a detenerse, lo subió ensangrentado al asiento trasero y lo condujeron a sala de emergencias. Aquella protuberancia que observó su esposa en el cuello, es el plomo de la tercera bala, de la cual no sabía ni había sentido cuando entró por su boca, destrozando parte de su dentadura y alojándose en la cervical tan cerca de la columna vertebral que imposibilitó su extracción. Quedó en su cuello como diario recordatorio de lo ocurrido el día que Dios cambió sus vidas.

 

© José Santiago, Sebastiopolo