El terremoto de 1918 y la ciudadanía estadounidense


por Rafael Rodriguez Cruz

El 10 de octubre de 1918, nada parecía amenazar la situación general de Puerto Rico bajo la recién impuesta ciudadanía estadounidense. Sí, un gran contingente de puertorriqueños fue forzosamente reclutado para las operaciones bélicas y de apoyo a las tropas estadounidenses entre 1917 y 1918. Pero, al menos en la isla, estos fueron años de extraordinaria bonanza en la industria del azúcar. El volumen de las exportaciones de Puerto Rico al mercado estadounidense desafiaba todos los records anteriores. Además, ya las mismas tropas boricuas destacadas fuera del país intuían que el fin de la guerra estaba cerca. La gigantesca ofensiva alemana de la primavera de 1918 rindió muy pocos frutos en el Frente Occidental y, a partir de agosto, se hizo patente que Alemania sería derrotada. La celebración no tardaría en llegar.

El 11 de octubre de 1918, a las 10:15 A.M., sin embargo, la situación cambió dramáticamente para Puerto Rico. El primero de un ramillete de terremotos golpeó la costa del noroeste. Aunque se sintió por toda la isla, Mayagüez, Aguadilla, Añasco y Aguada fueron los pueblos más afectados. Tuvo una magnitud de 7.1 en la escala MMS y fue seguido de un tsunami que provocó muertes y destrucción en el área oeste. La isla seguiría temblando por todo un mes, incluyendo un temblor en octubre 24 y otro bien fuerte en noviembre 12.

De acuerdo con el informe del gobernador militar de Puerto Rico, Arthur Yager, murieron enseguida 116 personas y 241 resultaron heridas. Las pérdidas en propiedad ascendieron a $3,472,159, y de estas casi 40% fueron edificios públicos, incluyendo escuelas. Como si fuera poco, el terremoto fue seguido de manera rápida por una intensa epidemia de gripe que en poco tiempo cobró 10,888 vidas.

Firmado el armisticio el 11 de noviembre de 1918, comenzaron a llegar a Puerto Rico, según el gobernador Yager, contingentes gigantescos de trabajadores que habían sido reclutados a la fuerza para trabajar en Estados Unidos, como parte del esfuerzo bélico. Además, se inició la desmovilización de los soldados. Esto creó una crisis de desempleo y marginalización de la población acabada de llegar de la guerra.

¿Qué hizo el Congreso de Estados Unidos ante este cuadro de muerte y destrucción imperante en Puerto Rico? ¿No se trababa acaso de ciudadanos estadounidenses que, por la fuerza, tuvieron que participar en el conflicto bélico europeo? ¿Qué de las propiedades destruidas, incluyendo las escuelas? El mismo Yager contesta la pregunta de manera incisiva: “Congress did not see fit to make any appropriation to aid in this relief or reconstruction work”. O sea, ni un centavo de ayuda. La única alternativa que quedó fue el endeudamiento masivo del gobierno local y las municipalidades. Eso en agradecimiento a un pueblo que había sido forzado a pelear en la Primera Guerra Mundial.

El caso más triste fue el de las facilidades escolares destruidas por el terremoto. Aquí la legislatura colonial le pasó la “papa caliente” a los municipios y juntas escolares. Una resolución conjunta aprobada el 10 de diciembre proveyó para la deuda municipal y escolar, como mecanismo fiscal para reconstruir las escuelas.

Al gobernador Yager no se le puede acusar de haber albergado simpatías por la nación de Puerto Rico. Él fue, precisamente, el principal proponente de la ley Jones, que impuso la ciudadanía sobre la población puertorriqueña. Sin embargo, hay en su mensaje anual de 1919 una cierta ambigüedad que merece destacarse. Por un lado, Yager tiene un lenguaje duro para la decisión del Congreso de negarle ayuda a Puerto Rico ante la tragedia de destrucción y muerte de 1918. Del otro, habla con un cierto afecto de un grupo de boricuas que sí salieron, en medio de la crisis a ayudar al país: los soldados boricuas acabados de llegar de la guerra.

Agrupados en lo que se conocía como el “Porto Rico Regiment of Infantry”, estos fueron asignados desde 1917 a batallones racialmente segregados. Siempre bajo el mando de un comandante blanco, los oficiales menores y suboficiales eran boricuas. A pesar de la llamada ciudadanía estadounidense eran víctimas del racismo y el abuso al interior del ejército.

Pues bien, Yager reconoce que, ya de regreso en la isla, estos soldados, una y otra vez vilipendiados por el imperio, no titubearon en dar la mano con el esfuerzo de reconstrucción de Puerto Rico. La nobleza obliga. Ahora no estaban peleando por una ciudadanía ajena e impuesta, sino por la patria que los había visto nacer. A ese regimiento perteneció Don Pedro Albizu Campos.

Rafael Rodriguez Cruz

Turpial / Marinín Torregrosa Sánchez

a Ferranto

Melódico trino en el llano,

de árido paisaje en sequía,

el turpial regala su canto

y Ferranto lo hace poesía.

Acordes y versos destilados

por el mismo dios Baco,

en burdeles y cafés a diario

ronda el espíritu bardo.

Mas,

ya no hay verde, ni dulce cañaveral,

ni guajana enarbolada,

bandera al sol en cielo azul tropical,

ni libertad como quimera.

Nadie recuerda al poeta

ni a próceres inmortales.

No escuchan al planeta

que muere dando señales.

En una lluvia de cristales

del llanto la imponente marcha

ya no cantan los turpiales

al orgulloso porte de palmeras.

Solo el cielo estrellado

reflejado sobre el mar

en las noches como faro

ilumina al de allí su pesar.

Antonio Ferrer Atilano:

“Escarcha fosforina”

en olas bordadas con hilos de sol

de “exquisito plumaje blanco”,

a tu verso atinado surje.

Yo añado mi libre inspiración,

homenaje sencillo de este grano de sal

al poeta y su fiel compañero el Turpial.

Toñito, Ferranto, de aquí,

desde la barriada para ti,

entre sombras de injusticia, “opalinas…”

Tu memoria, sonoro acorde al recuerdo,

por ti, retazos de historia de este pueblo

por siempre tú, allí, aquí

en Borinquen “del pueblito de Salinas”.

©Marinín Torregrosa Sánchez, 12 de abril de 2019.

Poema escrito en ocasión del natalicio de Antonio Ferrer Atilano.

Foto, El giraldillo.

Tiemblo / Marinín Torregrosa Sánchez

De repente se cumple el tiempo
y no tengo suficientes besos
ni momentos en el recuerdo.
El silencio cada día es más callado
y repito cosas como el disco rayado.
La mirada se me pierde,
por la ausencia de quereres,
no hay donde posar el verde.
Nadie roza las cortinas asomadas al alma,
a nadie de las paredes arranca ni importa.
Se van los pasos ligeros
por pasillos largos y directos,
sin detenerse a saborear el pisar
descalzo, bailado y con freno.
Abro mis ojos al cielo
a ver si en alguna nube encuentro
el sueño de niña mujer del cuento.
Pero sólo cenizas me trae el viento…
asfixia, cuatro paredes de encierro
y una sorda plegaria, egoísta,
que se escapa
entre las solas tardes de hierro.
¿Te he dicho que tiemblo?
Porque tengo frio, porque tengo miedo.


©Marinín Torregrosa Sánchez, 15 de enero de 2020.

Pronóstico / Gloria Gayoso

Anda el mundo divagando

entre  brújula y sextante

no hay rumbo que se someta

al paso largo y errante.

Giramos en rotación

para que el sol nos caliente,

mas parece que la luz

no llega nunca de frente.

El rico sueña grandezas

para pasar bien el puente.

Y el pobre sólo medita

dónde hincar sus cuatro dientes.

De la tierra hemos crecido,

con barro fuimos formados,

aunque vistamos con oro

lucimos embadurnados.

No se le ven soluciones

al caos que nos acosa,

nadie quiere hacerse cargo

de tanto muerto en la fosa.

De payasos muy absurdos

se compone el carnaval,

demiurgos espeluznantes

que sólo aspiran al mal.

Si alguno por caridad

brinda su alma en un reto,

nadie  ha de reparar

en la bondad del secreto.

¡Hermanos! ¿A dónde vamos?

No contamos ni una idea;

sin amor y sin clemencia,

seguro, pronto estallamos.

                                                 ©Gloria Gayoso

                                                    Todos los derechos reservados

Incertidumbre / Josué Santiago de la Cruz

¿Adónde irá a parar la patria mía,
En este mar sin playas en que vive?
¿Adónde, si por nada se desvive
Y es toda su pasión la algarabía?

La patria, que fue entonces el aljibe,
Lugar donde la vida transcurría.
Aquella inspiración que la poesía
De gloria hacía vibrar, ahora gime.

No pueden los patriotas doblegarse
Al filo de la espada imperialista
Ni pueden al aplauso acostumbrarse…

La patria no es campaña sufragista
Ni mísera razón para lucrase
Del juego electoral colonialista.

JSC
08/10/2017

Exigen gobernadora firme proyecto que prohíbe las cenizas de carbón

A pesar de que la mandataria se comprometió a convertirla en ley, la pieza legislativa lleva una semana en su escritorio

Peñuelas, Puerto Rico – Cansados de la ambivalencia y el silencio de la gobernadora Wanda Vázquez Garced sobre sobre su compromiso de aprobar el proyecto de ley que prohibiría el depósito de cenizas en Puerto Rico, activistas del Campamento contra Cenizas en Peñuelas convocaron a una “Parranda combativa” frente a la Fortaleza este próximo jueves 19 de diciembre a las 10am.

En una reunión con líderes de Peñuelas y Salinas, sostenida en Fortaleza el 30 de septiembre de este año, la gobernadora afirmó que ella está en contra de la quema de carbón y que apoya el Proyecto del Senado 1221 que detendría la disposición de los residuos de la quema de carbón en la isla.

A pesar de que el proyecto fue aprobado en el Senado y la Cámara de Representantes, desde hace una semana la pieza legislativa está en su escritorio y Vázquez Garced no lo ha firmado.

“Tenemos una gran preocupación con el silencio de la gobernadora y su inacción para cumplir su palabra de convertir en ley el PS 1221. Al parecer una cosa es la palabra y otra la acción. ¿En cuál debemos creer? Queremos estar claros y por eso estamos convocando esta manifestación frente a la Fortaleza. Queremos que Wanda Vázquez lleve la palabra a la acción. ¿Es una mujer de palabra si o no?”, expresó Yanina Moreno Febre, portavoz del colectivo peñolano.

Para los líderes de Peñuelas, otra acción que crea dudas sobre las verdaderas intenciones de la gobernadora, fue la excesiva movilización de agentes de la policía a una reunión comunitaria en Guayama, realizada la pasada semana.

“La delincuente empresa carbonera AES realiza una reunión comunitaria en Guayama, y la reacción del gobierno es enviar cerca de 80 agentes de la policía para proteger a esta compañía privada. Exactamente el mismo patrón de comportamiento de Ricardo Rosselló Nevares, quien utilizaba a agentes de todo Puerto Rico para enviarlos a Peñuelas y Guayama a arrestar a los manifestantes y proteger los camiones de AES llenos de cenizas”, manifestó José Manolo Díaz Pérez, líder también del Campamento.

“Lo que vimos en Guayama es opuesto a lo que dijo la gobernadora que iba a hacer. Wanda Vázquez tiene que decidir con quién se va a alinear, ¿con la salud y la vida de la gente, o con el cabildero del carbón Pedro Pierluisi? No se puede servir a dos amos”, añadió.

En el día de hoy, los activistas le enviaron una carta a la gobernadora recordando su petición de que se realicen estudios de salud en las comunidades afectadas por las cenizas. Además, insistieron que cumpla con su compromiso de firmar el P.S. 1221.

“Si no lo firma, el jueves comienza la primera protesta frente a Fortaleza. Literalmente, en sus manos está”, finalizó Yanina Moreno.

Comunicado enviado por Víctos Alvarado Guzmán

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Los malos tratan a las comunidades como gente mala

Comunidades rechazan ineficaz plan de empresa AES para limpiar contaminación con cenizas

Denuncian utilización excesiva de contingente policiaco en área de reunión pública

Guayama, Puerto Rico – En una reunión comunitaria, matizada por el rechazo contundente de los presentes hacia la empresa AES, directivos y contratistas de la compañía presentaron alternativas para intentar limpiar el acuífero en el área de sus instalaciones en Guayama, contaminado con cenizas tóxicas de carbón.

Para Víctor Alvarado Guzmán, portavoz del Comité Diálogo Ambiental de Salinas, la empresa carbonera realizó la audiencia sólo para cumplir un requisito impuesto por la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA, por sus siglas en inglés).

“Una vez más la AES ha quedado desmentida. Decían que las cenizas no eran peligrosas, pero resulta que contaminaron el acuífero con elementos tóxicos, en cantidades superiores al parámetro de seguridad. Obligados por la EPA presentan unas alternativas para tratar de limpiar el agua subterránea que no son efectivas y que causarían más daño a la salud de los residentes cercanos y al medio ambiente. Su plan fue rechazado por las comunidades presentes”, explicó Alvarado.

Durante la reunión, Aldwin Colón, residente de la comunidad de Miramar y sobreviviente de cáncer, increpó a la AES sobre la decisión de celebrar la audiencia en una comunidad lejos de la planta de carbón.

“Esta reunión se debió celebrar en la comunidad de Puente de Jobos, que es la más afectada, para que la gente de la comunidad llegue. Aquí (Bo. Olimpo) es difícil llegar y más con el contingente de policías que tú tienes afuera. Esto no es una verdadera oportunidad para que la comunidad se exprese. Esto es una oportunidad para ustedes engañar el sistema”, señaló Colón, quien es miembro de la organización Comunidad Guayamesa Unidos por tu Salud.

Sobre la presencia de efectivos de la policía en el lugar, José Manuel Díaz Pérez, del Campamento contra cenizas en Peñuelas, criticó la excesiva movilización del contingente policiaco.

“Habían cerca de 70 a 80 agentes en el área, otros efectivos de la fuerza de choque estaban esperando instrucciones en un cuartel, vallas restringiendo las tres carreteras que daban acceso al local de la reunión, AES no permitió el uso del estacionamiento para personas de la comunidad, los vecinos del lugar no sabían de la reunión, contrataron guardia de seguridad privada, tenían detector de metales y realizaron un “cateo” a las personas que entraban. Esa reunión no cumplió con el propósito de motivar a la comunidad a participar de la misma. De parte de AES y la policía lo convirtieron en una zona de guerra”, comentó.

“La policía debe informar: ¿quién solicitó esa cantidad excesiva de agentes? ¿Quién ordenó dar protección a los directivos de una empresa privada? ¿Con cuántas semanas de anticipación la policía preparó el escenario restrictivo? ¿Cuánto dinero público se gastó en esa actividad? ¿La gobernadora Wanda Vázquez Garced sabía del operativo? Esta actitud abusiva del gobierno de utilizar dinero público y recursos para beneficio de intereses privados y en contra del pueblo, prostituye la función de la Policía de Puerto Rico y no puede quedar impune”, añadió Díaz Pérez.

Enviado por Víctor Alvarado Gúzman

La enardecida obra de Carlos Raquel Rivera, un rebelde con causa

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Por Bárbara W. Pérez Rodríguez

            El  yaucano Carlos Raquel Rivera nunca aspiró a la fama o al reconocimiento por un gusto general de su obra. Sin embargo, descrito por Martorell como un artista rebelde, justiciero, cantautor de la patria y la poesía, Rivera obtuvo meritoriamente un reconocimiento en la historia del arte puertorriqueño (Martorell 22). Su evidente amor, orgullo patrio e incansable lucha por la independencia de Puerto Rico se ven constantemente presentes en su obra. Tenía un carácter rebelde, pero amó a su isla a un grado máximo, luchaba por sus valores y los defendía contra viento y marea.

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 Foto de Carlos Raquel Rivera

            Dado las infortunas de la vida, y eventualmente por su fuerte carácter, Rivera no tuvo una vida fácil. Cuando apenas tenía 8 meses de nacido fue abandonado por su padre, y no fue hasta su adolescencia que reapareció. Entonces se lo llevó a vivir…

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Las fotos del celular

por Roberto Quiñones Rivera

 

Voy camino por la calle Unión de mi pueblo acompañado de una dama y un caballero que se identificó como Del Valle. La conversación, aunque no preciso el contenido, giraba en torno a una victoria obtenida en un asunto político.

De pronto miro al cielo y veo la silueta de un arcoíris inusual, de una forma y belleza extraordinaria, pues dibujaba la bandera puertorriqueña.

Tal como en una película, cambia la escena y me encuentro en mi querida Ciudad Perdida, frente a la casa donde nací, llamando a mi madre para que salga a ver el arcoíris. Continúo caminando rumbo a la plaza pasando por la esquina de las casas de los Santiago y de Toña Valdés.

Con mi celular en manos iba tomando fotos del espectacular arcoíris. Sigo caminando hacia la plaza, pero en un instante siento la sensación de que estaba soñando, que no era realidad lo que estaba viviendo.

Busque mirar de nuevo al cielo para ver mi bandera, pero Morfeo me había abandonado en medio de una temperatura de menos de 40 grados.  Desperté con sentimientos encontrados; entre ver mi bandera ondear gloriosa en el cielo infinito y las injurias a granel de que es objeto. No obstante, a que los sueños, sueños son, a las cuatro y media de la madrugada, busqué el celular con la esperanza de que ocurriera un milagro.

 

Foto: Arcoiris en la curva. Revolvy

Una lectura a “Los que mecieron mi cuna” / Judymar Colón Díaz

Hace unos días atrás, mientras transitaba mi cotidiano camino de San Juan a Salinas, escuchaba un coloquio entre poetas y escritores, donde el invitado especial era el argentino Jorge Luis Borges. Los otros poetas procedían de México, Venezuela y si mal no recuerdo, de España. Una de las preguntas que intentaron abordar era sobre el oficio de escribir. ¿Para qué escribir? La pregunta levantó los ánimos y revolcó los pensamientos de cada sujeto allí presente. El venezolano, Adrián González León, muy convincente decía que el escritor latinoamericano debía dejar a un lado su experiencia íntima y adentrarse a los problemas colectivos del continente latinoamericano, y que, como escritor, debe participar de la vida y la historia de la Latinoamérica que ha sido profundamente humillada. Por su parte el escritor mexicano Juan José Arreola, expresaba que se escribe para saber quiénes somos, para conocerse a uno mismo; que la literatura debe formar parte del ser y debe promover transformación en las personas. Por la misma línea, Borges expresaba que escribía motivado por una necesidad íntima y para conocerse a sí mismo. Mientras que Salvador Elizondo, expresó que el fin de la poesía es la poesía misma. Acá tenemos el eterno dilema de: el Arte por el Arte vs el Arte comprometido con causas externas.

Bien, comienzo exponiendo esta disyuntiva porque me parece, según mi lectura, que el libro “Los que mecieron mi cuna” la resuelve muy bien. Tal parece que Lucía no tiene ese dilema, pues conforme uno va transitando el texto a través de la lectura, va encontrando distintas escrituras: las hay nostálgicas del barrio originario, hay escrituras que buscan atisbar el yo de la voz literaria que nos susurra dentro del pensamiento, hay escrituras combativas y rebeldes que gritan las injusticias, el coloniaje, la historia oculta, el deseo de libertad, hay escrituras de coraje y de indignación, hay escrituras de mujer, de niña, de juegos. Y, hay escrituras que navegan el mundo de la poesía, así sin más, dándonos una experiencia lectora de creación, de la puesta en palabras de lo que es el Ser, de sonidos afables, de liviana existencia, de pesadas preguntas, donde la poesía interroga a quien escribe, a quien lee y se interroga a sí misma. Porque como nos dice la autora en Secta de Mí: “¡Eres hecho de preguntas! ¡Eres salvo en la poesía!”.

La Lucía que yo leo a través de este texto, escribe para crear nuevos caminos, pero para retomar los ya trazados. Escribe desde la intimidad de su casa, desde la intimidad que emana del regazo de su madre, de la voz de su padre y el amor de un hombre. Escribe desde de la intimidad compartida entre las montañas de su barrio, de la intimidad que implica su experiencia salinense, desde la intimidad que gestó en ella una conciencia política e histórica que la mueve a salirse de su yo, para alzar la voz por la tierra herida y esclava, por la mujer bruja, la mujer caudilla, la mujer gestora de la Patria misma. Alzar la voz y ser eco de Albizu, de Lolita, de Oscar, de Rafael y todos los Héroes y Heroínas que han luchado por la libertad y dignidad de nuestro país. Pero también, escribe para darle voz al pueblo, a su gente, a los personajes del barrio. Y precisamente por eso es poeta. Porque encuentra en su familia y en su barrio, en el mundo y la naturaleza, en los juegos y en los héroes, pero también en la cotidianidad de los días, el ímpetu puro que le abre las puertas a la poesía. Y hablo de la poesía, porque el libro completo está revestido de ella. Recordemos que la poesía trasciende formas y géneros literarios, tal cual podemos leer en el poema ¿Eso crees?, referente a la poesía: “¿Crees que vive en el papel?”. El libro está compuesto de poemas y prosa, y en ambos la poesía se revuelca.

Entonces, habiendo dicho lo anterior, que da una descripción general del libro, quisiera detenerme en un asunto específico:

Los que mecieron mi cuna figura como un espejo en distintos niveles. Aquí las palabras se la pasan “rodeando abismos de espejos” tal cual se desprende del poema El tener. Y los versos se miran: “Agarré mi verso, lo miré al espejo” y luego ese mismo verso pregunta “¿Y tú de qué te escondes, si yo soy tu retrato?”. Hay un juego con el reflejo: se refleja el yo literario, la poesía se refleja en sí misma, hay un país que pudiera ver su reflejo en los versos de resistencia, lucha y gritos. El puertorriqueño tiene la posibilidad de verse reflejado, no solo para ver lo que ya sabe y lo que tiene, sino para dar cuenta de aquello que aún no ha podido divisar y entonces enfrentado a sí mismo, la palabra podrá mover y quizás transformar algo. Esto es, mirarse a través de la lectura y habiéndose reflejado, hacer algo con eso. Por ejemplo, en el poema Selfie  podemos leer:

“Mira el rostro que por décadas ha sido fusilado con mentiras. Fíjate en el fulgor de tus

ojos para ver si al fin encuentras lo que hoy nos hace falta: el valor y el sacrificio”.

Y bien, hay un espejo que a veces es color verde, otras, cristalino como agua de río o de mar, pero otras veces es azul o negro dependiendo del cielo. El poema Salinas surge como un espejo para el lector salinense. Es un recorrido geográfico, gastronómico, histórico, musical y religioso de nuestro pueblo. Un retrato de su gente, de los barrios, sus aguas saladas y sus aguas dulces, de los valles y montañas. Un canto a Salinas, donde cualquier compueblano podrá reconocerse en algún momento del poema.

Y, dentro de ese gran espejo del mar caribe, hay un reflejo que hoy quiero destacar: el del barrio nostálgico, el barrio del ritmo, de los rezos, de montañas y caminos. Barrio que tiene espejos de luna (y esto me hace recordar una cita de un fragmento persa que en una ocasión dicta Borges: “La luna es el espejo del tiempo”) Y es que este barrio, espacio mágico y literario, “todo lo ha visto en sus espejos de luna, pues su añeja sabiduría como el pitorro más fuerte se ha eternizado en refranes que son rumores de río”.

Lucía nos ha cantado como barrio y digo nos, porque yo soy de allí, del barrio La Plena. Hemos sido dichos por una poeta que, con su acto de escribir, nos ha puesto a dialogar con tantos espacios literarios que forman parte del caudal de obras escritas en la literatura universal. Tal cual Gabriel García Márquez hizo con su Aracataca colombiana, escribiéndola, transformándola, re-creándola, mistificándola y eternizándola en el Macondo de Cien Años de Soledad, Lucía lo ha hecho con su barrio. Que más allá de describir su entorno, su olor, sus espacios y caminos, le dio voz y eternidad a su gente: “En nuestro barrio La Plena, todos somos personajes. Habitamos en un manuscrito escondido entre serranías y por eso, no nos reconocemos entre sí; pensamos que somos seres de carne y hueso, siendo protagonistas fugaces en una narración de generaciones infinitas”. Pero, es importante no perder de perspectiva, que La Plena así, escrita, es Macondo, es Aracataca, es el Coco, las Ochentas, es cualquier barrio de Puerto Rico, es cualquier barrio de República Dominicana, de Cuba, de Brasil, de Francia, porque la literatura la ha hecho universal y cada persona podrá identificar a su Genaro, a su Camilo, su mama Lulú o su Panchita, que son algunos de los personajes que Lucía eterniza con sus palabras. No habrá que ser oriundo de allí, para sentirse convocado a ese espacio que cada lector transformará según sus experiencias y sus vivencias, pues parafraseando a Lucía, nuestro barrio en este libro, deviene en “una historia legendaria que siempre nos hará recordar de dónde somos y a qué libro pertenecemos” y esto le cae no solo a los pleneros, sino a toda la humanidad.

Judymar Colón Díaz, 15 noviembre 2019.

La autora, es escritora a la que le gusta tocar guitarra, cantar y vivir la poesía.  Hizo sus estudios subgraduados en psicología en la Universidad de Palermo, Argentina y en la UPR de Cayey. Cursa un doctorado en psicología clínica del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico y posee una maestría en literatura del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.

 

Activistas celebran aprobación en la Cámara del proyecto que prohíbe el depósito de cenizas de carbón en PuertoRico

COMUNICADO DE PRENSA

14 de noviembre de 2019

Falta que el Senado acepte las enmiendas de la Cámara

El representante José E. Torres Zamora votó en contra

Se espera que la medida sea finalmente convertida en ley por la gobernadora

Capitolio, Puerto Rico – Activistas ambientales y comunitarios celebraron la aprobación por parte de la Cámara de Representantes del Proyecto del Senado 1221, el cual enmienda la polémica Ley 40, para prohibir definitivamente el depósito de cenizas tóxicas de carbón en la isla y obligar a la empresa AES a eliminar la enorme montaña de este desperdicio que mantiene a la intemperie en sus instalaciones en Guayama.

Representantes de todos los partidos políticos se unieron para endosar la medida, la cual termina con una parte de la nefasta historia del gobierno de Puerto Rico, cuando este dio protección policíaca a caravanas de camiones abarrotados de cenizas tóxicas para ser transportadas de Guayama a Peñuelas en el 2016 y 2017. El único voto en contra del proyecto fue del vicepresidente de la Cámara, José E. Torres Zamora.

“Este es un gran paso en nuestra lucha constante contra el depósito de cenizas tóxicas en Puerto Rico. Luego de tanto esfuerzo, sufrimiento, sacrificio, arrestos y persecuciones de parte del gobierno, ahora nos dan la razón y prohíben el depósito de esa basura radiactiva que la AES llama Agremax, que no es otra cosa que cenizas tóxicas mezcladas con agua. No sólo las cenizas deben salir de nuestra isla, que se vaya AES”, expresó José Manuel Díaz Pérez, portavoz del Campamento contra las Cenizas en Peñuelas.

Por su parte, la profesora Yanina Moreno Febres, líder ambiental de Peñuelas, recordó que la gobernadora Wanda Vázquez Garced se comprometió públicamente en firmar y convertir en ley el PS 1221.

“En la reunión que sostuvimos a finales de septiembre en Fortaleza, la gobernadora se comprometió a firmar el proyecto enseguida llegara a su escritorio. Aprobado ya en la Cámara, falta que el Senado concurra con las enmiendas. Según nos informaron, eso debe ocurrir rápidamente porque la representante Jacqueline Rodríguez Hernández, quien fue crucial en la aprobación de esta medida, indicó que ya dialogó esas enmiendas con el senado. Así que esperamos que el proyecto se convierta en ley en las próximas semanas, por el bien de la salud de nuestra gente y del medio ambiente”, expresó Moreno Febres.

Por último, Víctor Alvarado Guzmán, portavoz del Comité Diálogo Ambiental de Salinas, señaló que la prohibición del depósito de cenizas tóxicas es un paso más hacia el cierre definitivo de la planta de carbón.

“Es un importantísimo logro para las comunidades afectadas por la terrible empresa AES. Agradecemos el esfuerzo de la representante Jacky Rodríguez y del representante Denis Márquez Lebrón. Ahora tenemos que seguir luchando para que cierren la planta, den seguimiento a los 14 pueblos donde han depositado más de dos millones de cenizas tóxicas, remedien y limpien los terrenos y acuíferos contaminados, y evitar que se le dé un contrato más a esta delincuente ambiental que es la carbonera AES. Que asuman su responsabilidad por el efecto en la salud y el ambiente, y se vayan del país”, sentenció Alvarado Guzmán.

Contacto: José Manuel Díaz Pérez / 787-341-7774 / noloseus, Yanina Moreno Febres / 787-934-3490 / morenoyanina2012, Víctor Alvarado Guzmán / 787-543-9981 / <a href=”mailto:valvarados.

 

Conozca los representantes que le dieron la espalda al crimen ambiental de AES y a la salud del pueblo.

 

José E, Torres Zamora, PNP, Le votó en contra

 

 

 

Manuel  O. Claudio Rodríguez, PNP. Se abstuvo a pesar de que su distrito 27 incluye sectores de Salinas.

 

 

Brenda López de Arrarás, PPD. No le importó y no voto a pesar de que recibió votos en los 14 pueblos afectados.

 

 

José Anibal Díaz Collazo, PPD. Representante por Cayey y Cidras. No le importó y no voto a pesar de que su zona no está exenta de problemas ambientales.

 

 

Rafael Hernández  Montañez, PPD. Representante de Vega Baja y Vega Alta. No le importó y no voto a pesar de representar una zona con graves problemas ambientales.

Libros: Diario catastrófico de Pedro M. Sanabria Campos

Se suele decir que el ser humano es un animal político, pero el cumulo artístico de la humanidad prueba que no solo es un animal político, sino que también es un animal ficcional.  En todos los géneros encontramos piezas basadas en hechos reales, así en la narrativa, el teatro, el cine, las animaciones y la poesía existen piezas extraordinarias que tornan en ficción las vivencias de individuos, comunidades y naciones.  Quizás nuestra existencia misma se mueve en un péndulo en el que se integran realidad y ficción.  En la misma cotidianidad, lo que pasó se convierte en un recuerdo y pasado un tiempo breve se relata el suceso exagerando, dejando fuera o añadiendo elementos que distorsionan lo sucedido.  Por eso se dice, que el género narrativo basado en hechos reales juega con la realidad para, en medio de la hipérbole, la mentira y la omisión, traslucir la esencia de una verdad como mensaje.

Perteneciente a la narrativa basada en hechos reales no llegan noticias de la publicación del libro titulado Diario catastrófico de Pedro M. Sanabria Campos.

La novela cuenta como la comunidad de Monte Moria enfrenta las vicisitudes luego de recibir el impacto del poderoso huracán Magdalena.  Esta comunidad, ubica en la costa sur de una isla caribeña quedó desamparada marginada y olvidada por las autoridades gubernamentales.  Pero lo esperanzador en medio de la tragedia brota. Son los gestos de solidaridad y el esfuerzo mutuo lo que logran devolverle la esperanza al vecindario.  En torno al personaje de Ausberto los vecinos emergieron victoriosos para levantarse del desastre y emprender el camino de la reconstrucción.

Esta novela del profesor Pedro M. Sanabria tiene como escenario real el paso del Huracán María por Puerto Rico en 2017 y el manejo gubernamental de la crisis ocasionada por el fenómeno atmosférico. La novela es una punzante crítica social y política a las autoridades por la incompetencia demostrada antes y después del paso del terrible huracán.   El autor retrata toda la crudeza e insensibilidad de los gobernantes y de las agencias federales y estatales para generar una respuesta rápida para salvar vida, comunicar sus acciones y responder a las necesidades de los damnificados.    Situación que como se sabe, fue excusa para que los buitres corruptos calcularan como beneficiarse de los dineros destinados a la reconstrucción, mientras se daban buena vida en los cuarteles generales de manejo de emergencias.

El autor de este libro es maestro, consejero profesional, evaluador vocacional y mediador certificado.  Ha publicado también el libro Autoestima como experiencia de vida.  La novela Diario Catastrófico es una mirada testimonial al terrible septiembre de 2017 que sumió a Puerto Rico en la oscuridad al colapsar su sistema eléctrico y profundizar la larga depresión económica bautizada por la corrupción gubernamental.

por Sergio A. Rodriguez Sosa