El gobierno juega con los efectos tóxicos de las cenizas de carbón / Víctor Alvarado Guzman

Comunicado de prensa

Se contradicen agencias del gobierno sobre toxicidad de las cenizas de carbón

Inapropiadas las pruebas de la Junta de Calidad Ambiental

En medio del controversial reinicio del depósito de cenizas de carbón en Peñuelas, a pesar de que existe una Ley que supuestamente lo prohíbe, dos agencias del gobierno entraron en contradicciones sobre la peligrosidad y toxicidad de estos desperdicios de la quema de carbón.

El pasado 23 de mayo de 2017, en la ponencia que presentara el secretario del Departamento de Salud, Dr. Rafael Rodríguez Mercado, ante la Comisión de Salud Ambiental del Senado que evaluaba en aquel entonces los proyectos para prohibir el depósito de las cenizas en Puerto Rico, este aseguró que las cenizas de carbón contienen elementos tóxicos y que el almacenamiento y disposición de los mismos puede amenazar la salud humana.

Al compartir la data epidemiológica que tiene el Departamento de Salud, el Dr. Rodríguez Mercado explicó que desde el punto de vista médico “existe abundante evidencia de los efectos causados por una exposición indiscriminada a los contaminantes del carbono. Está aceptado el hecho de que los residuos de la combustión del carbón en su forma de ceniza tienen efectos detrimentales para enfermedades cardíacas, cáncer, enfermedades respiratorias (asma, enfermedad obstructiva del pulmón) y accidentes cerebro-vasculares”.

El titular de Salud expresó claramente que las cenizas de carbón sí son tóxicas. “Por otro lado, los elementos tóxicos presentes en las cenizas volantes, además de entrar directamente por inhalación o infusión a través de la piel, pueden ser absorbidos por el cuerpo humano por procesos naturales”, manifestó Rodríguez Mercado.

Esta contundente evidencia contradice a la Lcda. Tania Vázquez Rivera, presidenta de la Junta de Calidad Ambiental (JCA), quien declaró a un medio de comunicación de la capital que empleados de su agencia evalúan con mucha seriedad los resultados de dos métodos analíticos de lixiviación y que estos determinan que las cenizas no son peligrosas.

“Estos científicos boricuas han concluido una y otra vez, estudio tras estudio, que estos residuos de la combustión de carbón no son peligrosos, y están dispuestos a explicar cada uno de los datos y conclusiones científicas en cualquier foro científico, con profesionales certificados y que tengan data científica empírica certificada,” comentó Vázquez Rivera.

El 16 de julio de 2012, el entonces Jefe de la Subdivisión de Cumplimiento del Resource Conservation and Recovery Act (RCRA), bajo la Región 2 de la EPA, George C. Meyer, le escribió una carta a la JCA donde ponía en duda la efectividad de los “dos métodos analíticos de lixiviación” que defiende ahora Tania Vázquez Rivera.

“EPA cree que el TCLP y SPLP pueden subestimar el potencial de lixiviación de componentes peligrosos de la reutilización de cenizas de carbón en comparación con el Leaching Environmental Assessment Framework (LEAF). Como ustedes saben, la EPA desarrolló los métodos LEAF en respuesta a las preocupaciones planteadas por la Academia Nacional de Ciencias, el Consejo Asesor Científico de la EPA y otros sobre el uso de pruebas de pH de punto único como TCLP y SPLP para evaluar el potencial de lixiviación del los residuos de combustión de carbón”, señaló Meyer.

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Atrapasueños / Roberto López

Me contaron que un mercenario puertorriqueño que murió en la batalla del Álamo tenía un padecimiento crónico de pesadillas. Todas las noches soñaba que lo habían capturado y enjaulado con los leones hambrientos.

Y fue su fortuna que se enamoró de una india lipán, cazadora de búfalos y de sueños. En plena luna de miel, tuvo la pesadilla, y a gritos pidió auxilio y misericordia. La hermosa india no lo despertó, pero con un beso profundo, ahogó sus chillidos y se tragó el mal sueño, y así lo curó de espanto.

Y viene al caso que yo tengo el mismo padecimiento. Pues tengo un sueño demencial que se repite mucho. Sueño que unos encapuchados me meten en un ring de boxeo para que pelee con una momia llena de pulgas.

Cada vez que tengo esa pesadilla y grito pidiendo ayuda, mi negra me levanta con cuatro codazos al pecho, como si fuera lucha libre. Entonces pienso y hasta prefiero que se cumpla el sueño y fajarme con la momia, de lo contrario, la negra me va a matar.

©Roberto López

Poema innecesario para el olvido / José Manuel Sola

 

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Mejor es que me olvides,

que no sepas qué pienso ni qué canto…

será mejor que olvides cuánto te amaba,

cuántas noches azules, cuánta magia…

Mejor es que no pienses que te pienso

ni qué palabras caen de mis ojos

o qué manos buscan acariciarte

encendidas de lunas y de besos…

Mejor si nos perdemos en la aurora de otros horizontes,

en medio de otras voces de otras gentes anónimas

que acaso ni saben que existimos.

Que ni cartas, gorriones ni poemas

ni canciones perdidas a lo lejos

ni fotos de otros tiempos

ni páginas marcadas en los libros que

te digan “…aqui estuvo… es real…”

porque eso es amor.

Y es mejor el olvido.

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(c) José Manuel Solá / 5 de julio de 2017

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In Memoriam : Elizabeth Y. N. Márquez Famanía

Nuestra poeta Elizabeth Y. N. Márquez Famanía partió a escribir versos entre el sol y las estrellas, en otras galaxias… se fue a escribir los cuentos de terror que tanto le gustaban detras de la luna y de seguro se asomará de vez en cuando desde allá arriba a soplarnos una musa en el oído con la brisa / Marinin.
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El Círculo Literario Antonio Ferrer Atilano se encuentra de luto. La joven escritora e integrante del Círculo, Elizabeth Y. N. Márquez Famanía, ha fallecido. Nuestras condolencias a su madre y también escritora Hilda Famania (Eyanore Azabache), y a todos los poetas. Descansa en paz. / CLAFA
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Hay luto en la Casa del Poeta. La joven poeta Elizabeth Márquez Famanía se fue a leerle poesías al Poeta Universal / Nora Cruz
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Elizabeth: Tu partida repentina, como los versos que dulcemente te acorralaban a tan tierna edad, ha dibujado abismos sollozantes en los senderos que siempre le habían pertenecido a la alegría. Nunca olvidaré tu risa, cuando entre la seriedad de la poesía aprovechaba para narrarte algún chiste malo. Tampoco se borrará de mi memoria tu interés en publicar mis poemas y para siempre llevaré conmigo nuestra última conversación, tratando de cambiarle el nombre a los famosos “sorullitos de maíz”. Tu temprano viaje al lugar de las musas ha sido una sorpresa fría y lluviosa, pero yo me quedaré con lo que eras: una luminosa noche de cristales acurrucados en la aurora. / Lucia Cruz
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El Centro Cunyabe se une a la pena que embarga a la familia poeta de nuestra región con la perdida de nuestra amiga y colaboradora Elizabeth Marquéz (Eyanore Azabache)
Vuela Alto. Se unio a los Angeles escritores de Dios / Edwin González
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 Desde  los lugares  misteriosos en que la vida se una a la divina energía, sigue tejiendo versos para deleitar eternamente a las estrellas.

Un mea culpa / Roberto Quiñones Rivera

Siento necesidad de expresar un sentimiento o parcho pegado a los recuerdos de mi vida como hijo.  Celebramos el Día de los Padres y personalmente sé lo que sucederá a mi derredor,  este día mis hijos y nietos me harán sentir el ser más feliz de la tierra.  Será un día donde abundarán los abrazos, regalos, y alegría en cantidades astronómicas.

Pero personalmente en mi interior, en lo más recóndito de mí ser hay un parcho pegado que no he podido despegar y me impide pasar la página.

No sé si clasificar este parcho como uno que me gané o si llegó a mí como consecuencia de la situación que el destino puso en mi camino. Para empezar, confieso que no considero haber sido un buen hijo, a pesar de haber estado presente en todas las ocasiones en que un padre necesitaba el apoyo de un hijo.  Pocas veces estuve presente de frente, pero sí detrás de la cortina en todas las ocasiones donde mi presencia fue necesaria.

Pero para explicar esto tengo que retrotraerme a la niñez.  Reconstruir como yo percibía lo que era la relación de padre e hijo.  Dejo establecido que no tuve la dicha de disfrutar una vida familiar usual, ya que nací y me crie en un hogar donde mi padre estuvo ausente.  No recuerdo haber visto a mi padre en los momentos claves de mi vida. No lo recuerdo llevándome ese primer día de clase a la escuela; como tampoco lo vi en la ceremonia de mi primera comunión.  No lo vi el día que contraje matrimonio y menos cuando nació mi primera hija.   En otras palabras, un padre totalmente ausente de mi vida, cuando más anhelaba tenerlo a mi lado.

Pero todo esto sucedía viendo a mi padre a diario en mi entorno y escuchando a mi vieja suspirar por un amor no correspondido, por alguien que en algún momento la abandonó sin una razón de peso.  Ella con la esperanza eterna de que el regresara al hogar y yo recibiendo el cariño limitado de mi padre, cuando lo encontraba por casualidad en su área de supervivencia.

Así fueron los contactos con mi viejo, puras casualidades.  Al correr de los años, ya con mi mente madura, trate de llevar una relación normal con mi padre pero no fue fácil; no recuerdo un abrazo, pero si muchas recriminaciones.  Reproches que fueron alejándome, llegando un momento en que no tuve relación alguna con mi padre por muchos años, a pesar de verlo muchas veces de lejos, en los espacios de nuestro mismo pueblo.

Así fue mi vida de niño, de joven, y al momento de empezar a desarrollarme como profesional hubo un intento de reconciliación entre padre e hijo pero siempre imperando su trato dominante y falta consideración a mi madre, quien desde el día uno vivió amando al viejo hasta su partida física.

Ya en la etapa en la que decaía su salud, y cuando mi padre estaba dando bandazos solo por la vida, fui cambiando mi manera de verlo y de vez en cuando había periodos de paz entre nosotros en los que yo decía presente.  Pero su carácter de hombre fuerte y dominante era su marca de fábrica y llegó el retraimiento de nuevo. Pero esta vez, estuve presente siempre detrás de la cortina.  Nunca lo deje solo, aunque él desconocía de mi presencia.  Sus amigos me conocían y sabían de la situación que me mantenía como ausente.  A través de ellos pude hacer mi parte como hijo hasta que el Creador determinó que él  ya no fuera parte terrenal… entonces sentado al borde de su cama, esperando por el traslado de su cuerpo a la funeraria, pude darle lo que tantas veces quise hacer en vida,  darle un fuerte abrazo como sé que mis hijos y nietos me darán hoy, el día dedicado a los padres.

©Roberto Quiñones Rivera

Elijo vivir / Gloria Gayoso

Yo detesto el ocaso,

prefiero la alborada;

si la vejez no es justa

ni tampoco la muerte.

Llevo un alma de niña

eterna enamorada,

que desdeña lo efímero

de la vida y la suerte.

No quiero el pelo cano,

ni la boca marchita.

todavía conservo

cristalina la risa,

un fulgor que reluce

en la chispa del ojo

y en los labios un fuego

de algún beso que añoro.

Adoro yo el aroma

de las flores tempranas,

el sol que me deslumbra

con su luz de mañana.

Y que no me convenzan

que el partir es sagrado,

que me mudo de traje,

que traspaso de plano.

Yo detesto el ocaso…

Resignada me ato

al decreto del cielo,

al sublime mandato,

pero conste que espero

sólo rosas de mayo.

                                   ©Gloria Gayoso