Un jíbaro de San Juan, que camino al sur de la Isla Grande apenas ha llegado hasta Caguas, quiso que le hablara sobre el Albergue Olímpico. Nuestro amigo creía que al Albergue era un mero centro de entrenamiento deportivo. Ciertamente esa es su principal función. Con ese propósito atletas de todas partes del mundo llegan hasta sus instalaciones deportivas para perfeccionar sus técnicas atléticas o mejorar su rendimiento en un entorno tropical. Pero lo que más le sorprendió fue saber que el Albergue es sede de una escuela especializada en deportes, posee un museo que recoge la historia olímpica nacional y es un hermoso y divertido centro de recreación el cual visitan anualmente miles de personas, tanto de Puerto Rico como de otras partes del mundo. Pero, como una imagen vale por mil palabras, reproducimos uno de los videos que sobre el Albergue Olimpiico pueden entrontrarse en la Internet.
Comentando fotografías: reapertura del Ladi’s Place
21 julio 2011En la década de 1940, un pequeño lugar de comer pescado en La Playa de Salinas saltó a la fama nacional gracias a una deliciosa salsa con la que se servía el pescado frito. El pescao al mojo confeccionado por Doña Ladí Correa se hizo tan popular en todos los rincones de Puerto Rico, que al poco tiempo la gente comenzó a llamar a Salinas el pueblo del mojo isleño. En 1952 el compositor Héctor Hernández recogió ese hecho en la plena Pa Salinas, al caracterizar a su pueblo natal.
El mojo isleño popular va todo el mundo a saborear desde Aguadilla hasta San Juan hasta sus playas todos van.Con el correr del tiempo, el pequeño local se convirtió en un próspero restaurante, que operó bajo diversas administraciones hasta cerrar sus puertas por varios años. Recientemente el restaurante Ladí’s Place fue remodelado y reabierto al público.
Las fotos que presentamos a continuación ofrecen una idea de la hermosura de sus espacios y comedores con vista al Mar Caribe. Con ese hermoso paisaje de fondo, el romance y la buena vida se vuelven realidad.
Invitamos a todos los puertorriqueños a visitar durante este verano y disfrutar de los paisajes marinos de nuestra costa y de las delicias culinarias que ofrecen los restaurantes y kioscos de La Playa de Salinas.


Mala costumbre olvidar: La Plaza-Museo de los Fundadores
10 febrero 2011
Un anuncio de la mal llamada Legislatura Municipal de Salinas me recuerda que algunas personas no entienden que hay objetos de arte, estructuras, monumentos y lugares que se conciben para honrar una colectividad o una idea. La intención es destacar, no al individuo, que a fin de cuentas, es un ser perecedero, sino a eventos, valores, conceptos e idearios que tipifican la gesta humana.
¿Se imagina usted que un monumento al Soldado Desconocido se le dedique a alguna persona? Obviamente tal corrupción mataría la esencia para lo cual se levantan los monumentos o tumbas dedicadas a los soldados.
Ese es el caso del Monumento al Soldado Caído erigido a la entrada de Salinas. Imaginen que a alguien se le ocurra darle el nombre de Juan de los Paslotes a ese monumento, porque su familia pertenece a tal o cual partido político y son excelente contribuyentes o representan muchos votos. Tal acto sería una aberración que merecería la condena de todo el mundo.

Sería objeto de burlas o tildado de ignorante y fuerza de cara el legislador estadounidense que se le ocurriera substituir el nombre de la Estatua de la Libertad por el del presidente George Bush.
Ningún cuerpo legislativo tiene derecho moral para desvirtuar la esencia que motiva la creación de una edificación o monumento. No se le puede cambiar el nombre al Monumento al Jíbaro por el de una persona. Tampoco hay justificación alguna para que al Monumento a los Pescadores erigido en La Playa de Salinas se le cambie el nombre para llenar el ego de algún desequilibrado con delirios de grandeza. Una intención como esa, debe ser repudiada por todo los salinenses.
Pues ese derecho aberrante se lo adjudicaron los actuales legisladores municipales de mayoría y minoría de Salinas, cuando le cambiaron el nombre a la Plaza-Museo de los Fundadores. Desvirtuaron, esta vez en lo que tiene que ver con la esencia, el propósito por la cual se edificó esa instalación cultural. La Plaza-Museo de los Fundadores fue víctima del cambio inconcebible de nombre. Concebido para honrar la gesta de todo un pueblo, se convirtió en un botín destinado a complacer egos particulares por motivos meramente politiqueros. Lamentablemente, los legisladores municipales no han tenido la babilla para rectificar el error que han aceptado privadamente. Ante tal inacción legislativa, será el pueblo el que rectificará la decisión política que tomó en el 2008.
srs
Escrito por Sergio A. Rodríguez Sosa 



