Tócala de nuevo / cuento de Alberto Martínez Márquez

A la memoria de Dooley Wilson

“Tócala de nuevo,” le dije al pianista al concluir la pieza.

Él me lanzó una mirada despectiva desde el blancor iracundo de sus ojos. No reparé en ello. Insistí que tocara de nuevo la hermosa melodía cuyo título olvidé en algún recóndito lugar de la memoria. El pianista se me quedó mirando con la misma cara de desprecio. Ese gesto me incomodó muchísimo. Así que le increpé al pianista por qué no me había complacido. Yo entendía que ésa era su obligación: complacer a los parroquianos. Alrededor de nosotros la gente comenzaba a impacientarse. El pianista negro se levantó y me dijo:

“Esa línea no le toca decirla a usted… Señor.”

Me intrigó la pausa larga antes de “Señor.” En ese preciso instante, el pianista llamado Sam dirigió su vista hacia el hombre del esmoquin blanco que aguardaba en la barra, obligándome también a mirarlo. Entonces fue que lo comprendí todo. Me di media vuelta y abandoné de inmediato la película. A mis espaldas escuché con cierto resquemor una voz que decía:

“Tócala de nuevo.”

Fue la última vez que oí la hermosa melodía, mientras la oscura e infinita noche comenzaba a engullirme.

Dooley Wilson

2 comentarios para “Tócala de nuevo / cuento de Alberto Martínez Márquez”

  1. Edelmiro J. Rodríguez Sosa Dice:

    Josué, lo que dices en el último párrafo de tu comentario abarca todas las posibilidades. Siguendo esa línea me parece que el protagonista le gustó mucho la película, se metió en la obra y quiso ser parte de ella a lo que como espectador tiene derecho. Imaginativo el muchacho.

  2. Josué Dice:

    La cinematografía, que tiene en el libreto su componente literario y en la escenificación, los caracteres y el drama la totalidad de la vida misma, es lo que mueve a Alberto a meterse, quizá sin proponérselo o a lo mejor adrede, al acontecer de una obra (Casablanca) que es doblemente clásica , en lo literario y en lo cinematográfico, pero sus protagonistas, y el libreto, le cortaron el paso.
    Aquí, o el protagonista del cuento de Alberto respetó la estructura del guión o la sorpresa de verse metido en semejante obra superó sus fuerzas o los protagonistas de Casablanca, sabiéndose, de antemano, clásicos en su medio, le cercaron el paso.
    Sea cual fuere la razón, me parece un gran relato el que nos trae el amigo y un gran acierto en la micro ficción.

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