ÉL ERA ESTUDIANTE de segundo año de filosofía en la Universidad de Puerto Rico. Gustaba de aplicar lo que aprendía en sus clases.
Por eso, todos los viernes se iba para El Condado, área turística por excelencia en San Juan, a “hanguear” con las turistas.
Aquella noche se le dio buena. Estuvo con tres de ellas. A eso de las tres de la mañana salió de hotel tambaleándose. La jumeta le había salido gratis.
Un policía asignado al sector, dizque porque sabía inglés, al verlo en aquel estado y creyéndose que era un gringo, lo detuvo y le preguntó:
—Who are you ?
El filósofo mirándolo fijamente le respondió:
—What?
—Who are you ?,— volvió a repetir el policía.
Bueno, respondió el aprendiz de filósofo mirando al cielo estrellado:
—Yo soy una partícula infinitamente pequeña en este infinitamente grande universo. Me doy cuenta de que existo, de que por medio de los sentidos me comunico con el mundo físico. Pero hay algo dentro de mí que no entiendo. Le confieso que no sé de dónde vengo ni para dónde voy.
El policía lo miró extrañado y pensó para sí: “Si yo lo único que le pregunté fue el nombre”.
© Edelmiro J. Rodríguez Sosa, 2 de octubre de 2009.




13 Noviembre 2009 en 8:07 am
Aplausos Edelmiro! De estos personajes se encuentra uno en cualquier parte no sólo en Puerto Rico jejejej,
Y sí que dio una muy buena definición de sí mismo, como para tenerla en cuenta ante una pregunta inesperada.
MUy bueno, gracias por compartirlo!
Cariños.
Gloria