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A mi diseñador / Marinín Torregrosa Sánchez

A mi diseñador

Vestida con tu mirada,
ceñido el deseo
en suave contorno de mis ansias.
Brocado fino en fervoroso empeño
se despliega el corpiño, la transparencia,
al mostrarse ante tus ojos
como un rosal preñado de fragancias.

Entallada la cintura al gusto de tus brazos,
poblados de vellos zurcidos,
en piel quemada por deseos furtivos.
Bordas mi silueta en lentejuelas nacaradas,
rodeas de canutillos
el escote de mi desnuda espalda.
Descoses con tus dedos todas las puntadas
desde el sur que arde en braza
hasta el norte de mi cuello…
Y me besas…

Hurga el placer entre sedas,
chiffon y crochet
que mañana otro vestido
de tu mirada para mi confeccionaré.
Y en la pasarela de tu cama
a todas luces, modelaré.
Tú mi diseñador favorito
de agujas, alfileres, hilos y tejidos.
Dejarás al ruedo el quejido
y en la corona las piedras preciosas
incrustadas como todo lo vivido.

© Marinín Torregrosa Sánchez, 20 de octubre de 2014.

Historia de mi familia / Jesús Santiago Ortiz

Serie Genealogía

A mi madre Carmen Milagros

La primera vez que conocí de Encuentro al Sur, me encontraba en el estado de Maryland, eran alrededor de las dos de la madrugada y no podía dormir, una tormenta de nieve atacaba con mucha fuerza la costa este de los Estados Unidos. Dormía yo en un sofá cama de una oficina pequeña en la cual trabajaba, por el día atendía clientes y por la noche abría el sofá cama y descansaba. Las luces de los autos de la avenida alumbraban ese pequeño espacio mientras me deleitaba con las fotos de estampas de mi amado pueblo, Salinas.

Fue en esa ocasión que por vez primera me encontré conmigo mismo. Lo primero que vino a mi mente fue mi abuelo materno, nunca lo conocí y un deseo intenso de saber más sobre el me llevo por un camino desconocido que jamás imagine me llevaría a conocer mi propia historia y la de mis antepasados.

Boda de Milagritos y Manuel Antonio

Boda de Milagritos y Manuel Antonio

Es en momentos como este que siendo aún muy joven recuerdas haber salido temprano de la escuela superior un viernes y caminar por el pueblo y recordar casas, negocios o personas que ya allí no están. Nada parece ser valiosos para nosotros en ese momento, solo que actualmente daríamos todo por hablar con una de esas personas, por entrar a una de esas casas, por comprar algo en uno de esos negocios, pero ya no están. Que tarde decidí comenzar esta búsqueda, pero peor aún hubiera sido no haberla comenzado nunca.

Nicolás Ortiz Rosa era el nombre de mi abuelo, natural de Fajardo, Hijo de Simplicio Ortiz Ramos y de Marcela Rosa, ambos naturales del barrio Rio Arriba de Fajardo, mi abuelo tuvo cinco hermanos, dos mujeres y tres varones. Cuatro fallecieron sin alcanzar tan siquiera los 17 años de edad. Jesús Ortiz Rosa, el menor de todos, murió en los brazos de mi bisabuela unos minutos antes que ella a las 4:35 de la madrugada en el número 18 de la calle amparo en el pueblo de Fajardo el 27 de diciembre de 1918. La Tuberculosis causo estragos en aquella época y simplemente causo muchas muertes.

Mi bisabuelo y mi abuelos deciden por alguna razón se mudan para Aguirre, a trabajar en la central, comento por alguna razón porque casualmente eso era lo que hacían allá en Fajardo, trabajar en la central, de todos modos vienen a Aguirre y es en el 1934 que mi abuelo contrajo matrimonio por segunda vez, en esta ocasión con Emma Fernández Garriga, mi abuela, ambos vivieron en Central Aguirre y procrearon tres varones y una hermosa y muy especial mujer, mi amada madre, la cual ya no se encuentra hoy entre nosotros, Carmen Milagros Ortiz Fernández. Siempre le pregunte a mi madre quien era mi abuelo y ella me contestaba que ella misma no tuvo recuerdos claros de su padre.

La tuberculosis lo fue su causa de muerte en el 1946. Es aún más difícil para mí haber descubierto como una enfermedad acabo con la vida de parte de mi familia y no me permitió conocerlo, además de estos datos no sé nada más de mi abuelo.
Solo quiero agradecer desde lo más profundo de mi corazón a las personas que hicieron posible el inicio de toda una experiencia, de cómo conocer a mis ante pasados paso a ser lo más importante en mi vida aquella noche en que escribí en el buscador “fotos de salinas” y descubrí Encuentro al Sur.

El autor con sus padres

El autor con sus padres

Madre amada y que tanta falta me haces, esto es para ti, he intentado conocer el padre que no tuviste la oportunidad de conocer porque eras muy pequeña. En ocasiones me pregunto si estabas junto a mi esa noche de mucha nieve en Maryland en la que tanto necesite de mi familia pues me encontraba solo, solo haciendo lo que millones de puertorriqueños se han visto por décadas obligados a hacer, a buscar el pan de cada día y a enviar algo de dinero a su familia necesitada en Puerto Rico. Madre, te conocí muy bien y fui la última persona que te hablo al oído cuando tu cuerpo dejo de vivir y estoy totalmente convencido de que estabas allí conmigo y que siempre me acompañaste, que Dios te tenga en la gloria.

Jesús Santiago Ortiz ( Nuel )

El autor nació en Salinas, en el barrio Aguirre y residió en el poblado Coquí, Es hijo de Carmen Milagros Ortiz Fernández y de Manuel Antonio Santiago Almodóvar. Posee un Bachillerato en Contabilidad y un Doctorado en Derecho. Es preparador de planillas de contribuciones autorizado y registrado en el Servicio de Rentas Internas de los Estados Unidos. Actualmente trabaja como contador en la Administración de Corrección, además es sargento en la Guardia Nacional con el 65 de Infantería. A su difunta madre la conocían como Milagritos, hermana de Nicolás Ortiz Amorós, Juan de Dios Ortiz Amorós, Reynolds Ortiz (Rey Bigote), Dionisio y Frankie Ortiz Fernández y Ramón Vélez Fernández, Este último hijo de Ramón Vélez, el abuelo que lo crió y quien según cuentan se dedicaba a mover casas de un lado a otro.

Los pollitos de colores / María Charito Ibarra

pollitos de coloresOcurrió hace muchos años mientras los niños disfrutaban las vacaciones de verano. Cuatro hermanitos recibieron de regalo un pollito de color para cada uno. El padre trajo a la casa las nuevas mascotas en unas bolsitas de papel con rotitos para que pudieran respirar y evitar que se asfixiaran.

Los pollitos recibieron trato especial. Desde alimento adecuado hasta dormitorios hechos de caja de zapato para que durmieran cómodos; cada pollito tenía su habitación. Los niños se deleitaban escuchando el “pio, pio” de los nuevos miembros de la familia y hasta los corrían por toda la casa para ver cuál de los pollitos era el más veloz. Pero, lo que nadie imaginó fue que a pesar del amor y cuidado que se les ofrecía a los pollitos, su destino final terminaría tristemente por la natural curiosidad de uno de sus dueños-una niña voluntariosa quien quiso hacer más de lo que los pollitos realmente necesitaban.

Sucedió que una tarde, a la hora de la siesta, mientras todos dormían, la niña curiosa transporto a los pollitos hasta una pileta de concreto colocada detrás de las casas, al lado de la lavadora, lugar para iniciar los trabajos de limpieza del hogar y lavar ropa. Asumiendo que los pollitos tenían calor, y que un baño refrescante les vendría bien, la niña sumergió a los pollitos en agua y luego los echo a la lavadora. La niña en su curiosidad, prefirió hacerlo en secreto pues pensó que esto era lo debido y apropiado. Los pollitos tuvieron que dar muchas vueltas en la lavadora, pues para sorpresa de la niña, estos salieron mareados, vomitando, con los ojos al revés y temblando de frío. ¡Que tristeza! ¡Que dolor para aquella niña! ¡Y que crueldad para los pollitos!

Entre el llanto de la niña y el “pio, pio” desgarrador de los pollitos despertaron a todo el que estaban tomando la siesta. La madre y la abuela corrieron a ver que había sucedido. Cuando llegaron a la escena se dieron cuenta de lo ocurrido. La niña fue castigada y quedo en su cuarto por el resto del día. La niña seguía triste y lloraba diciendo, “es que yo quise refrescar a los pollitos porque tenían calor.” Pero los pollitos seguían como locos y arrebatados. Mientras tanto, la madre y la abuela de la niña trataban de salvar a los pollitos, pero estos perecieron antes de caer la noche. La niña lloraba de dolor por lo que hizo pero más lloraba por el dolor que causo a sus hermanitos y por la represalia que venía de su papa cuando este llegara a casa de su trabajo.

Antes de echar a los fallecidos animalitos al zafacón se les rezo un Santo Rosario de difuntos con todo y letanías, para ejemplarizar el respeto a la vida que merecen todas las criaturas del universo.

Maria “Charito” Ibarra

bote

Dos remos / Carlos Román Ramírez

DOS REMOS

Cortejo, cortejo alegro, a veces vivace,
a veces presto, el remero acerca en rítmico
bogar, ya sentimos la fragua mas luego gira
y quedamos sedientos bajo el agua.
Somos remos al destino, paralelas navegantes
del marino camino, casi puedo abrazarte,
casi puedo…… pero en casi me quedo.
Una causa y dos pesares, tú sorbes
mis ansias, yo sorbo tus sueños, tú eres quizás,
yo soy acaso, tú eres voluntad, yo soy empeño;
agiganto mis deseos entre salina espuma,
quisiera sorberte aunque beba todo el mar.
Mudo surco en el agua que las olas enmiendan
mientras platea la luna oceánica senda.
¡Un puerto, un puerto para calmar la fatiga
y fatigar los sentidos! Al llegar rogaremos
porque ancle la barca y una los remos.
¡Un puerto, un puerto solaz y a solas
más allá de las olas nos abrazaremos!
Tal vez, sólo tal vez por unas horas
en la playa dormida, en la arena
serena serás…… y seremos.

junio 2007
Carlos Román Ramírez

Las pequeñas ligas en Salinas

Periódico de ayer

Este valioso texto de Berto González fue publicado en 1979 en el periódico El Salinense. El escrito recoge es un recuento de la situación de las pequeñas ligas en Salinas en aquellos años.

Los equipos de beisbol juveniles locales se agrupaban entonces en la Liga Mariano López Santiago, puntal de las ligas de beisbol juvenil de aquellos años en la Ciudad del Mojo Isleño.

Cabe recordar que Mariano López logró en la década de 1960 campeonatos y subcampeonatos nacionales para el equipo de Salinas que participaba en los torneos de la Liga Atlética Policiaca. Y ciertamente las pequeñas ligas de Salinas deben honrar su memoria y la de los chicos que lograron esas hazañas deportivas.

Berto hace énfasis en el trabajo heroico de los voluntarios que en medio de los sinsabores y contratiempos dan el todo por sostener el béisbol de pequeñas ligas. Su frase final “¿Quién dice yo?” es una clara advertencia de que sin el apoyo de las autoridades, los empresarios y de la gente los chicos y chicas pierden la oportunidad de desarrollar sus talentos.

Escritos como este brindan la oportunidad de mirar el camino recorrido y comparar que ocurrió y está ocurriendo desde entonces en los deportes juveniles de Salinas.

Las pequeñas ligas por Berto Gonzalez

In memoriam : Julio Santiago Santiago, el Santanero, el Versátil / Roberto Quiñones Rivera

Conocimos a Julio el día de la celebración de los 100 años de mi suegra, doña Francisca Santell y desde ese día nos unió una estrecha amistad. Recuerdo que lo Julio Santiago copycontratamos junto a su grupo de música típica para amenizar la festividad.

La empatía entre las dos familias fue tal, que durante los próximos ocho años, durante la Navidad, Julio llegaba con su familia y su grupo musical a ofrecernos una parranda y compartir con doña Pancha, a quien el llamaba cariñosamente “Mama Güela”, y todos sus familiares, a quienes consideraba su familia extendida. Al fallecer doña Pancha, su parranda navideña fue mudándose a las casas de los hijos de ésta.

Julito, nació el 20 de diciembre de 1937, en Coamo. Era un cuatrista exquisito y se le conocía artísticamente como el “Versátil” y también como el “Santanero” por ser oriundo del barrio Santa Ana, de Coamo. Su fe católica y su vena musical se unieron para convertirse con la ayuda de su hija, en el director del coro de la iglesia católica del barrio.

Julito además participaba los sábados en un programa radial de música típica, que se transmitía a toda la región sur a través de las ondas de Radio Coamo.

Falleció en su pueblo natal, el 3 de octubre de 2014. Durante su velatorio siempre hubo grupos de música típica tocando en su honor junto a su féretro.

Su familia de Salinas, los Torres Santell, Rodriguez Torres, y Quiñones Torres siempre lo recordaremos por su carácter amable y cariñoso.

Descansa en paz, Santanero.

Guardamos un hermoso recuerdo de una de sus interpretaciones:

Hay luz en esa casa que fue mía : Texto XVI / José Manuel Solá

Cómo no hablar de ti
si a cada instante vienes por los recuerdos
como un sereno resplandor de aurora;
si hasta los mismos niños de la calle
preguntan por tu ausencia y si se les olvida
vienen en busca de tu pan
y de la maravilla de tus cuentos;
cómo no hablar de ti si el árbol ha crecido
y se llenó de pájaros y nidos,
si el anciano vecino que escuchaba los discos
de canciones muy viejas se murió la otra tarde
y se llenó la casa de silencios y ecos;
si cuando la estudiante que vivía en la esquina
pasa e igual saluda con su mirada tierna
yo pienso que te veo y me digo: “…así era…”
Cómo no hablar de ti si todo te pronuncia,
en todo te apareces cuando menos lo espero,
en todo cobra vida tu huella y tu recuerdo
y si alguien pregunta: “¿Qué habrá sido de ella?”,
aunque no quiera hablar,
aunque quiera ocultarte detrás de otras palabras,
te me saltas muy triste por los ojos y duele,
por supuesto que duele y me golpea el alma esta tristeza…
Cómo no hablar de ti
si al hacerte palabra te haces menos ausente,
si al hablar de ti
sé que me estás pensando…

(c) José Manuel Solá  /  “Hay luz en esa casa que fue mía” / 2002

 

 

Mario Roche Velázquez 1938-2014 : In Memoriam

Mario roche

Murió el Caballero de la Conciliación. Fuimos compañeros de trabajo durante uno diez años en la Universidad de Puerto Rico en Humacao. Durante todo ese tiempo disfruté de la sabiduría de un buen maestro.

Hace tiempo que le otorgué un doctorado Honoris Causa, pero de la mejor universidad, de la Universidad de la Calle, de la cual ambos éramos estudiantes, iniciados en los duros tiempos de 1940 y 1950.  Cuando este glorioso País, pujaba por llegar a una mayoría de edad.

Mucho antes que las fuerzas del capital comenzaran a derrumbar, por vía de la abundancia, la dependencia, los carros y los televisores, la fibra moral de nuestro pueblo que privilegiaba el trabajo y la educación como valores sociales supremos.

Hubo una época en que fue cabildero laboral y como tal, se ganó el respeto de todo el País. Fue entonces cuando aquel hombre de personalidad sosegada llamó mi atención, sin imaginar que años después, su último trabajo nos convertiría en compañeros. Cuando llegó su jubilación, celebramos el acontecimiento y lamentamos su ausencia del taller de trabajo.

El cartel que se le regaló en esa ocasión acompaña este escrito.  Ahora se jubiló de esta Patria y de este Planeta pero su recuerdo de Caballero de la Conciliación, perdurará para siempre.

Tal vez la gente… / Carlos Román Ramírez

 Tal vez la gente…

me crea el loco menos cuerdo del universo,

¡y que conversar sin voces con el ayer

bajo el meridiano sol del pensamiento!,

se conversa de voz con el hoy,

con los pájaros aposentados

y algunos transeúntes cansados

que llegan con vientos de octubre,

que otean el mundo, que saben

de cuentos de nubes y de lluvias……

Pero yo converso con los pájaros

ausentes que una vez anidaron

en mis balcones, se posaron en mi hombro,

bebieron de mi mano……

los que volaron a otras latitudes

a escribir nuevas historias

bajo otros soles y otras sombras……

El silencio a veces me mira

y, aunque mora a mi lado cada segundo

de todas las horas, nunca conversa

pero atrae como una corriente

hacia las cosas aún vivas.

De mi coloquio escucha, sabe,

comprende…… compadece

mientras los cuerdos aseguran

que estoy loco moviendo labios sin voces,

sonríen mirándome de reojo,

murmuran, se alejan…… ignoran

que bajo el meridiano sol del pensamiento

converso con los pájaros

que volaron a otras latitudes

a escribir nuevas historias

bajo otros soles y otras sombras……

 

            febrero 2014

            Carlos Román Ramírez

El contrato probatorio de trabajo y los despidos sin causa justa

Lcdo. Eugenio Martínez Rodríguez

3despidoUn contrato probatorio de trabajo es un documento que establece que a determinada persona se le está contratando para trabajar por un tiempo en específico, y no sin tiempo determinado. Su propósito principal es eximir al patrono de tener que cumplir con las disposiciones de la Ley de indemnización por despido sin justa causa[1], entiendase de poder dar por terminado el contrato de trabajo sin causa[2], y y sin tener que indeminizar al empleado por ello[3].

El art. 8 de la Ley de indemnización por despido sin justa causa, establece los requisitos para que una contratación sea válida como contrato probatorio, los cuales son:

  1. Que el contrato se realice por escrito;
  2. Que se haga constar la fecha en que el empleado comienza a trabajar y la fecha en que terminará el periodo probatorio;
  3. Que el periodo probatorio no exceda el término de 3 meses;
  4. que el contrato se firme antes de que el empleado comience a prestar servicios para el patron.

No obstante lo anterior, el periodo probatorio podrá extenderse hasta un máximo de 6 meses con permiso escrito del Secretario del Trabajo y Recursos Humano, y cuando los empleados estén unionados, la estipulación sobre dicha extensión podrá efectuarse por medio del convenio colectivo o acuerdo escrito entre la Unión y el patrono, sin necesidad de permiso especial del Secretario.

La ley clara y tanjantemente aclara que el incumplimiento de los anteriores requisitos hará del contrato probatorio uno ilegal y nulo, teniendo, en consecuencia, el empleado estatus de empleado sin tiempo determinado, lo cual lo hará acreedor de la indemización por despido sin causa. Por ejemplo, si empleado comienza a trabajar un lunes, y no es hasta el martes que firma el contrato probatorio de trabajo, dicho contrato será ilegal y nulo, y el empleado tendrá estatus de empleado sin tiempo determinado con derecho a indeminizacin en caso de ser despedido sin causa.

[1] Ley Núm. 80 de 30 de mayo de 1976, según enmendada

[2] La Ley establece como causa para despido lo siguiente:

(a) Que el obrero siga un patrón de conducta impropia o desordenada.

(b) La actitud del empleado de no rendir su trabajo en forma eficiente o de hacerlo tardía y negligentemente o en violación de las normas de calidad del producto que se produce o maneja por el establecimiento.

(c) Violación reiterada por el empleado de las reglas y reglamentos razonables establecidas para el funcionamiento del establecimiento siempre que copia escrita de los mismos se haya suministrado oportunamente al empleado.

(d) Cierre total, temporero o parcial de las operaciones del establecimiento.

Disponiéndose que en aquellos casos en que la empresa posea más de una oficina, fábrica, sucursal o planta, el cierre total, temporero o parcial de las operaciones de cualquiera de estos establecimientos, constituirá justa causa para el despido a tenor con este Artículo.

(e) Los cambios tecnológicos o de reorganización, así como los de estilo, diseño o naturaleza del producto que se produce o maneja por el establecimiento y los cambios en los servicios rendidos al público.

(f) Reducciones en empleo que se hacen necesarias debido a una reducción en el volumen de producción, ventas o ganancias, anticipadas o que prevalecen al ocurrir el despido.

[3] De despedirse a un empleao sin causa para ello, la ley establece que deberá pagarse la siguiente indemnización:

(a)    el sueldo correspondiente a dos meses por concepto de indemnización, si el despido ocurre dentro de los primeros cinco (5) años de servicio; el sueldo correspondiente a tres (3) meses si el despido ocurre luego de los cinco (5) años hasta los quince (15) años de servicio; el sueldo correspondiente a seis (6) meses si el despido ocurre luego de los quince (15) años de servicio;

(b)  una indemnización progresiva adicional equivalente a una (1) semana por cada año de servicio, si el despido ocurre dentro de los primeros cinco (5) años de servicio; dos (2) semanas por cada año de servicio, si el despido ocurre luego de los cinco (5) años hasta los quince (15) años de servicio; tres (3) semanas por cada año de servicio, luego de haber completado quince (15) años o más de servicio.

 

Eugenio Martínez Rodríguez, 1913

Tomado de PopJuris

Libro: La Cieguecita de La Cantera de Gerardo Alberto Hernández

Libro La cieguecita de  La Cantera Josefa Martinez Torres

Esta obra de Gerardo A. Hernández Aponte recopila  las publicaciones de Josefa Martínez Torres y explora la presencia del espiritismo en la literatura puertorriqueña.

Entre las pieza de Josefa Martínez Torres se encuentra una obra, de ochenta y cuatro páginas, titulada Colección de novelitas y artículos de recreo. Este texto figura en la historia de la literatura puertorriqueña como la primera novela escrita y publicada por una mujer.La prensa espiritista expuso que se trató de comunicaciones medianímicas que, al ser médium auditiva, obtuvo y dictó.

Este libro tiene tres secciones. La primera consta de un ensayo introductorio donde se aborda, entre otras cosas, quién fue Josefa Martínez Torres y su vínculo con el espiritismo. Asimismo, explica qué son comunicaciones medianímicas. La segunda contiene la reproducción facsimilar de los libros de Martínez Torres que se publicaron en vida y póstumamente. La tercera incluye la reproducción facsimilar de los artículos de su autoría que se publicaron. Es una obra medular para el estudio de la literatura puertorriqueña, del espiritismo y del género durante el siglo XIX.

La presentación del libro será el 22 de octubre a las 10:00 am en la Biblioteca José M. Lázaro de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.  Lo pueden adquirir en Amazon o en la Librería Nolberto González.

Libro La cieguita de La Cantera