Inauguran Academia de Bomberos y Emergencias Médicas de Puerto Rico

INAGURAN-ACADEMIA-DE-BOMBEROS 23 julio 2014Una importante institución educativa fue inaugura el 23 de julio en el sector industrial de Salinas, Su misión formar bomberos y rescatistas de emergencias médicas para Puerto Rico y los países del Caribe.

La Academia de Bomberos y Emergencias Médicas de Puerto Rico se concibió como una institución multidisciplinaria con instalaciones para adiestrar en los campos de extinción de incendio y rescate en caso de eventos catastróficos.  Pero además de los planteles académicos el lugar  cuenta con espacios para eventos, museos, monumentos, helipuerto, pista, hospedajes, comedor y naturalmente campos de práctica.  En fin un complejo educativo pensado para educar y adiestrar a los futuros bomberos y socorristas de Puerto Rico y el Caribe.

foto suministrada.

El Problema Colonial de Puerto Rico y La Asamblea Constitucional de Estatus

por Rolando Emmanuelli Jiménez, JD. LL.M

Editora: Naomi Jusino Girón, J.D.

El problema del colonizado es de tal gravedad que se afecta la psiquis individual y colectiva.

Albert Memmi en El Retrato del Colonizado nos dice: “El rechazo de sí y la estima por el otro son rasgos comunes a todo candidato a la asimilación. Y los dos componentes de este intento de liberación están fuertemente ligados: el amor por el colonizador está cimentado sobre un complejo de sentimientos que van desde la vergüenza hasta el odio hacia sí… Para liberarse, al menos así lo cree, admite su propia destrucción.”

Este es el ser o no ser que nos mantiene en parálisis esquizofrénica sumidos en profunda crisis social, política y económica. Mientras el problema del status nos divide y destruye, para gran conveniencia del poder norteamericano, no podemos discutir sosegadamente los asuntos de política pública que nos lleven por la vía del desarrollo sustentable y sostenido hacia la calidad de vida.

Después de la Constitución de 1952, se creó un falso paradigma de que la Ley 600 había corregido el problema colonial de Puerto Rico. Más de 60 años después ese paradigma se ha derrumbado y todos los sectores entienden en mayor o en menos grado, que Puerto Rico tiene un problema colonial.

Sin embargo, a estas alturas prevalece otro falso paradigma. Grandes sectores de los tres partidos políticos de Puerto Rico piensan que el problema colonial de Puerto Rico lo va a resolver el Congreso voluntariamente. Por eso acuden a vistas sobre el status de Puerto Rico y cabildean a favor y en contra de las diferentes propuestas que se presentan en el Congreso. Sin embargo, no llevan a cabo las acciones dentro de la sociedad necesarias para promover un verdadero cambio en la situación colonial.

La vieja creencia de que el Congreso resolverá sin más el centenario problema debe cambiar. Mientras el pueblo de Puerto Rico no se organice para iniciar el proceso de cambio de la relación colonial y acuda con una sola voz al Congreso, Estados Unidos no tomará acción sobre nuestro problema.

Existe el mecanismo jurídico para llevar a cabo ese cambio paradigmático de reclamar como una sola voz la solución del problema colonial. Ese mecanismo es la Asamblea Constitucional de Status.

La Asamblea Constitucional de Status es un mecanismo mediante el cual se convoca a elecciones para escoger a representantes del pueblo que se postulan a la luz de sus diferentes visiones sobre cómo debe resolverse el problema colonial de Puerto Rico. Estas visiones deben estar claras en el sentido de que cualquier solución de la situación colonial tiene que ser fuera de la cláusula territorial de la constitución federal que establece que el Congreso es dueño y señor de los destinos de la Isla. Por ende, no puede abogarse por soluciones que son de naturaleza colonial.

La Asamblea sesionaría el tiempo que fuera necesario para que se puedan aclarar los mitos y realidades de cada posible solución y que se pueda llegar a un consenso sobre qué es lo que se va a reclamar a Estados Unidos.   El reclamo puede ser sustantivo o procesal.

Por sustantivo, debe entenderse a que el reclamo puede incluir una solución específica a la situación colonial. En cuanto al reclamo procesal, se refiere a que la propuesta puede ser un mecanismo específico para solucionar el status que conduciría de manera justa a cualquiera de las soluciones viables.

La Asamblea Constitucional de Status debe estar compuesta por personas de conocimiento y experiencia en asuntos sociales, jurídicos, económicos y debe elegirse mediante verdadera representatividad donde exista espacio para los pensamientos mayoritarios y minoritarios. Solo cuando el pueblo se una a reclamar la terminación de la relación colonial el Congreso escuchará nuestros reclamos. El ejemplo evidente es la lucha de Vieques. Ese tipo de lucha es la que podría conducir a la solución del problema colonial.

 

© Rolando Emmanuelli Jiménez. El autor es abogado notario, Presidente del Bufete Emmanuelli, C.S.P. Para mayor información vea:http://www.bufete-emmanuelli.com 

 

 

Campamento ambiental finaliza exitosamente

Convivencia Ambiental 2014

El Ambiente nos une y nos identifica

Por: Víctor Alvarado Guzmán

Portavoz Comité Diálogo Ambiental

Convivencia ambiental 2014 1Por octavo año consecutivo el Comité Diálogo Ambiental de Salinas realizó la Convivencia Ambiental José Ortiz Agront “Cheo Blanco” para jóvenes, durante la semana del 14 al 18 de julio de 2014.  Esta excelente actividad educativa y vivencial se realiza en coordinación con la Iniciativa de Eco Desarrollo de Bahía de Jobos (IDEBAJO) y el Depto. de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).

Convivencia ambiental 2014 2Este año, jóvenes coordinadores de Convivencia Ambiental desarrollaron la actividad y eligieron como lema: el Ambiente nos une y nos identifica. Las actividades y talleres se dirigieron a ofrecer experiencias que motivaran esa unión e identificación de los jóvenes con el Ambiente.  Algunas de estas actividades y talleres fueron: “Presentación sobre la situación ambiental en nuestro entorno” (realizado por jóvenes de Diálogo), limpieza y disfrute del Camino del Indio y Playa Escondida en la comunidad de Las Mareas, Charla-Caminata sobre la Arquitectura e Historia de Aguirre (Arq. Jorge Ortiz Colón), Observación e identificación de aves en Aguirre y en el Bosque de Jagueyes (José Claudio), navegando en kayaks desde la pescadería Raúl Maldonado de la Playa, Taller de Identidad: “Conociéndonos a nosotros mismos” (Dra. Astrid Morales), “Pintando el Ambiente” (pintor Nelson Sambolín), Poesía Ambiental (con el poeta José Santos) y Charla de Cultura e Identidad (con la poetisa Nora Cruz y el rapero Amaro).

Convivencia ambiental 2014 7Dos de las actividades de la Convivencia que más disfrutaron los jóvenes fue el Taller de Huerto Comunitario y Composta, y la visita a Cayos Caribe. “La más que me gustó fue ir a Cayos Caribe. Ya habíamos ido anteriormente y me trajo muchos recuerdos. Siempre esa visita es la que más me impresiona”, expresó la joven de 17 años Rut García Alverio, quien junto a su hermano Diego Alejandro de 15 años han participado de varias Convivencias.  Ambos coincidieron en la importancia de proteger y visitar lugares como Cayos Caribe, y que al grupo de jóvenes les gustó esa actividad porque algunos nunca habían visitado el cayo.  “La Convivencia ha estado buena. No se puede comparar con años anteriores porque cada año es diferente.  Cosas distintas, personas distintas. Me ha gustado que se ha variado las actividades. Por ejemplo los talleres de identidad, poesía, de pintura e ir a kayakear”, añadió Diego Alejandro.

Convivencia ambiental 2014 3Al finalizar la Convivencia, los jóvenes realizaron una evaluación y además de la variedad de actividades y lo divertida que fueron las mismas, resaltaron el elemento de las relaciones personales como algo importante. “Hemos hechos amigos, no solamente para esta semana sino para el futuro”, dijo el joven Hery Colón Zayas.  Palabras que son importantes al tener en cuenta que en esta Convivencia Ambiental participaron sobre 35 jóvenes de varias comunidades de Salinas (Mosquito, Brisas del Mar, Coquí, Aguirre, Las Mareas, Pueblo), Guayama, Arroyo, Caguas y San Juan.

Convivencia ambiental 6

Imágenes de la historia de Salinas

 

Dedicado a Tito Gude, estudioso de la edificaciones históricas de Salinas

Remozan el Paseo Lilliam Marrero a la entrada de la Ruta Gastronómica

Me llegan una fotos que muestran las mejoras hechas al Paseo Lilliam Marrero Godreau localizado en la intersección de la carretera número 3 y la Avenida Pedro Albizu Campos. Lamentablemente la estructura estaba abandonada desde hace algunos años.

Paseo LML remozado en jul. 2014 2

Aunque el ornato público es responsabilidad de todos, ministerialmente le corresponde al organismo encargado de implantar las política de limpieza, embellecimiento y ornato del gobierno municipal.  Cuando esas funciones fallan, muchas estructuras públicas, como en este caso, se deterioran  y contrario a su propósito original terminan afeando el paisaje o se convierten en focos de problemas sociales.

Afortunadamente la presente administración municipal parece tener una visión integral de la gestión pública y de las políticas de desarrollo.  No se puede fomentar el turismo gastronómico sin atender la infraestructura y el paisaje a lo largo de dicha ruta.

No se trata de lujos, se trata de diseños y ornatos que proyecten un paisaje agradable, típico y limpio. Se trata de establecimientos orientados a darle al turista un producto de calidad y una atención personal que lo capture y lo motive a volver. Se trata de atesorar el prestigio ganado y de añadir otros valores.

Organizando a la comunidad y a los comerciantes sobre su papel en el crecimiento y mejoramiento del destino turístico se cuida la gallina de los huevos de oro. Profesionalizando la administración para planificar y evaluar la ejecución con visión critica se llega a los resultados deseados. Identificando limitaciones y fortalezas y conociendo los retos se pueden hacer realidad las oportunidades.

Un ejemplo sencillo: la salsa que conocemos como mojo isleño que están produciendo nuestros mesones gastronómicos, ¿está a la altura de la calidad y sabor tradicional lidiseña, o la superan? De lo contrario se estaría lacerando el prestigio ganado y empobreciendo nuestra competitividad como destino turístico gastronómico.

 

Paseo LML remozado en jul. 2014 4

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El Paseo Lilliam Marrero Ledesma es uno de los paisajes de la ruta gastronómica. Los salinenses de hoy deben conocer quién fue esa jayuyana nacida en 1912 que llegó a Salinas por motivos matrimoniales. Deben saber que aquí, se convirtió, sin haber estudiado la materia formalmente, en una excelente relacionista pública del gobierno municipal lo que le mereció el título de “La Dama Protocolar”. Pero sobre todo, conocer su vocación de servicio y su prédica constante a favor de exaltar los valores en la gente.

Con ese propósito les incluyo fragmentos de un excelente escrito sobre Doña Lilliam del narrador, ensayista y poeta salinense Josué Santiago de la Cruz, considerando que en este texto encontraran causa suficiente para honrar la memoria de “La Dama Protocolar”

srs

 

Lilliam Marrero Ledesma 2

 

“Hay que aquilatar valores”

 

por Josué Santiago de la Cruz

Doña Lilliam Marrero Ledesma, nuestra Dama Protocolar, fue mujer de mucho colorido, tanto en el vestir como en su manera de encarar la vida pueblerina que le tocó vivir.

Para los que no lo saben, o para aquellos que ya lo han olvidado, doña Lilliam  nos llego de Jayuya, vía don Guillermo Godreau Philemón, su marido.

Desde el momento que pisó suelo salinense se integró a la vida nuestra, como si fuera una de nosotros, y por sus ejecutorias se ganó la admiración, el respeto y el amor que en abundancia le dispensó la gente en Salinas.

Cuando disolvieron el vínculo matrimonial, don Guillermo, le dejó un bello hogar en la calle Palmer, un apellido de renombre y un cuadro de hijos a quienes habría ella de criar sola, porque nunca más contrajo matrimonio.

Después de sus hijos, el gran amor de su vida, la pasión que movía su espíritu inquieto, fue el servicio público, en donde llegó a ocupar posiciones de mucha envergadura en todas las administraciones populares de que tengo memoria.

Nuestra Dama Protocolar vestía trajes y faldas encampanadas de colores vivos y relucientes. No recuerdo haberla visto con ningún otro atuendo, por lo que infiero que su proverbial jovialidad no era pose, por el contrario, una característica de su espíritu de servicio y de ese positivismo que sus palabras, en todo momento, proyectaban.

Cuando a sus oídos llegaba el rumor de que alguien o alguna familia estaban en necesidad, era ella en persona quien acudía al rescate del necesitado. Visitaba enfermos y no se perdía velatorios y entierros adonde llevaba siempre aquella palabra de consuelo que tanta serenidad traía a los sufridos.

Así fue doña Lilliam. Así vivió toda su vida en Salinas y así la recuerdan los que la conocieron. Además fue mujer visionaria que sabía pulsar bien, muy bien, diría yo, las palpitaciones de su tiempo. Quizá sea eso último que acabo de señalar la razón y origen de su frase célebre: “Hay que aquilatar valores”.

No han transcurrido muchos años de su fallecimiento y ya nadie parece recordar sus muchos años de servicio honesto a la comunidad, sus grandes muestras de amor y sacrificio para con el pueblo que la acogió siendo ella apenas una jovencita. Pero su mensaje perenne, su consejo y su prédica (“Hay que aquilatar valores”) siguen vivos y latentes. No ha perdido actualidad, porque hoy, más que entonces, vemos en vivo y a todo color la urgencia de retomar aquello que nos legara ella para rescatar los valores que a diario nos arrebatan.

Me decía Esteban Pérez Bonilla, Mr. Pérez, cuando le entrevisté en 2001, que “antes no se educaba para el momento sino para la Historia”.

En otras palabras, el maestro, así interpreto yo el mensaje del ilustre educador hoy octogenario, en aquella época a que se refería él, tomaba su misión educadora con la misma seriedad con que un niño invierte en sus juegos infantiles.

Aquellos llamados valores universales, como los Mandamientos en las tablas del Viejo Testamento, les eran inculcados al educando con la misma inquebrantable urgencia con que se les enseñaba a leer, escribir, sumar, multiplicar, restar y dividir.

Era, entonces, una educación completa, por lo que doña Lilliam, al percatarse del paso corrosivo del tiempo sobre la enseñanza, comenzó a repetir la frase (“Hay que aquilatar valores”), con la esperanza de que alguien, algún día, recogiese el bastón para emprender la noble y no fácil tarea, como un nuevo Quijote, armado de valor y de vergüenza, de “desfallecer agravios y enderezar entuertos”, nuevamente.

Las calles de Salinas ya no llevan los nombres que de siempre tuvieron y para colmo de males ahora el tránsito vehicular, porque nuestros legisladores parecen carecer de ideas edificantes y muchas horas de ociosidad, ahora lo han convertido en un berenjenal que cuesta trabajo descifrar y mucho más encontrarle su carácter funcional.

Otra administración destruyó nuestra antigua Plaza Las Delicias, para levantar en su lugar una cosa que ni estética exhibe.

Casi ya no quedan lugares que podamos clasificar de históricos porque los alcaldes y sus legisladores, ¿será, acaso, porque son una especie de simios parlantes?, se han dado a la tarea de destruir todo lo que nos recuerde el pasado.

“Hay que aquilatar valores”, me parece escuchar la voz de doña Lilliam. Pero no creo que quienes tienen que escucharla, la escuchan. ¿O será que padecen de sus facultades auditivas?

Plaza/Museo de los Fundadores, en menos de 90 días, tendrá otro nombre y otro significado, por lo que la prédica de doña Lilliam tiene hoy más relevancia, más actualidad, que la que tuvo ayer o en cualquier otro instante en nuestro pasado.

Para terminar (solamente por hoy porque mañana volvemos a la carga) voy a tomar prestadas unas palabras a mi compueblana, de Talas Viejas, como yo, Gisella Martínez, hija del inmortal “Cañamazo” y Gisella Rodríguez, porque ellas resumen la esencia de nuestro reclamo:

“¿Qué será lo próximo, prohibir la preparación y el consumo del Mojo Isleño? ¿No llamar más a Salinas “La Cuna del Mojo Isleño? Quien sabe y se les ocurra prohibir escuchar y bailar la Plena Pa’ Salinas…”

¡Bravo, Gisella, bien dicho!

Vamos a organizarnos.

 

© Josué Santiago de la Cruz

Abril 8 de 2010

 

 

¿Qué pasaría…? / José Manuel Solá

……………………
¿Qué pasaría?
…………………….

¿Qué pasaría si dejásemos de odiarnos?
Si por sólo una hora o un minuto acaso
mirásemos al otro hasta el fin de sus ojos….
Si abriésemos el pecho con intención de abrazo,
si tendiésemos la mano dando de nuestro pan,
dando de la alegría tibia, horneada en el alma…
¿Qué pasaría si camino a tu lado
y comparto mi lámpara?
Si cantásemos juntos hasta que la primavera
florezca en los poemas, en el canto…
Si nos sentamos frente a la misma hoguera
o si por un momento me llamases hermano,
si bendecimos juntos la lluvia
y a los niños que juegan la danza de los pájaros…
Te pregunto, dime, ¿qué pasaría
si abrimos las escuelas, las ventanas
y los amaneceres de los sábados?
Si yo seco las lágrimas de tu fiel enemigo
y le ofrezco mi agua y camino
junto a sus pies descalzos…
¿Qué pasaría, digo, si prohibimos las guerras,
-todas las guerras, digo-
si prohibimos los odios, las venganzas
y los cuartos oscuros y cerrados?
¿Qué pasaría si por solo un instante
comenzamos a amarnos?

(c) josé manuel solá, 16 de julio de 2014

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Caribe: Historia de un niño boricua que se convirtió en un adulto ejemplar

por Dante A. Rodríguez Sosa

Luis Fermín Font, nació el día  24 de agosto de 1913 en Ponce, Puerto Rico, según consta en el Libro 53 de Bautismos, al folio 319 con el número marginal 936. Ofició el sacramento el presbítero Jerónimo Salazar, ante la presencia de Pedro Arroyo, quien ejecutó como padrino y Micaela Noguera como madrina. Su madre fue Isabel Font, natural y vecina de Ponce y su abuela Ramona Font. Todo lo anterior según consta en el certificado de bautismo expedido por la parroquia de la Catedral de Nuestra Señora de La Guadalupe en Ponce, Puerto Rico el día 5 de octubre de 1942, por el reverendo padre Rafael Azurmendi, encargado del Archivo Parroquial. Curiosamente, el bautismo se llevó a cabo el 22 de julio de 1916, fecha coincidente con la celebración de la fundación del pueblo de Salinas, lugar donde residía cuando falleció el 9 de marzo de 1989.[1]

Luis Fermín Font se apodaba Caribe, pero se desconoce hasta el presente tiempo y lugar, del origen que tuvo el apelativo por el que se le conoció en Salinas. Puedo decir con orgullo que me cuento como uno de los miles de amigos íntimos que forjó Caribe a través del los mucho años que vivió en Salinas.

Don Cari, como se le conoció a edad ya madura, me contaba que llegó a Salinas siendo niño por vía de unos parientes que residían en el barrio Coquí. Pero como pudo comprobarse más adelante, en el interior de aquel niño existía desde entonces un ser humano plenamente desarrollado emocional y espiritualmente, totalmente equilibrado, preparado para la vida que libremente escogió vivir.

Así fue como a corta edad decidió independizarse de su parentela para dedicarse a trabajar y ganarse el sustento personal. Ese acto de libertad primario, marcó la pauta que le caracterizó durante toda su vida. Fue un acto de valentía y de dignidad que se llevó al alma hasta su última respiración. Esa temprana decisión marcó el carácter para lo que fue una vida ejemplar, digna del mayor encomio y respeto.  Y sobre todo, digna de exaltar como modelo fundamental para los jóvenes de estos nuevos tiempos, salvaguardando las naturales diferencias, a tenor de las oportunidades y circunstancias presentes.

La figura de Caribe es increíblemente vasta y ejemplar como se desprende de sus enfoques y actitudes en torno a las diferentes facetas que permean la existencia de cualquier persona interesada en vivir intensamente. Veamos el testimonio que nos revela su propia vida y su ideario recogidos en esta reseña.

Caribe: salinense por propia elección

Caribe llegó a Salinas desde Ponce siendo apenas un niño. Orientado por su madre, que tenía parientes en el barrio Coquí de Salinas y a la vez atraído por la esperanza de lograr un trabajo en la central azucarera de Aguirre. Tiene que haber sido entre 1925 y 1928, pues solía hablar de sus experiencias en el pueblo durante el paso del huracán San Felipe. Entonces podemos pensar que su estadía en El Coquí, aquella barriada obrera surgida al pie del coloso azucarero, fue muy breve.

Caribe: defensor de la música puertorriqueña y clásica

A pesar de su natural tendencia a fanatizarse con lo que le parecía genuinamente correcto, Caribe nunca tomó partido en asuntos de naturaleza político partidista, ni se le conoció afiliación política alguna. Sin embargo, su vida estuvo predicada en el más acendrado amor por todo lo que significara ser buen puertorriqueño y por el respeto que profesaba  a todos  los contornos culturales que ello conlleva. Cuando se hablaba de música, predicaba su afición por la música clásica y la valoraba como expresión de los hombres a nivel mundial.

Su presencia relevante, la noche que se presentó en la Plaza de las Delicias de Salinas la Orquesta de Somohano, fue aclamada y resaltada por todos los presentes, especialmente por el Lcdo. Vicente Ortiz Colón, quien fue instrumental para la presentación de esos músicos, como parte de los espectáculos de las fiesta patronales en honor a la Virgen de La Monserrate.  La danza puertorriqueña como expresión musical suprema de Puerto Rico, tuvo su mejor romance con Caribe, particularmente las danzas de su compueblano y tocayo Luis Morell Campos, aunque conocía y valoraba los otros compositores.

Padecía de un cierto rezago lingüístico al emitir las voces del lenguaje, pues lo hacía sustituyendo la letra “D” por la “R” o la “T”  y también cargando de muchas “D” cualquier palabra, con una cierta gaguera muy característica de su persona. Nunca creí que se tratara de una enfermedad o trastorno físico, puesto que se desenvolvía excelentemente en el contenido de su expresión lingüística. A manera de ejemplo, señalo la sustitución de Cadive por  Caribe; amididigo por amigo; codazón  por corazón; enamodado por enamorado; fododonda por fonda y así sucesivamente.[2]

Caribe-(1)

Foto por Félix Ortiz Vizcarrondo

No obstante esa dificultad lingüística, lo escuché cantar con perfecta afinación y maestría las danzas Felices días, Bajo la sombra de un pino y otras muchas. Me encantaba cantar a dúo con  Caribe, haciéndole segunda voz, la danza Mis amores y su preferida, Violeta, de la  autoría de mi profesor de música en la Banda de la Universidad de Puerto Rico, don Rafael Alers. Mi querido compadre Arquímedes Sánchez, conservaba una grabación de Caribe cantando la danza Violeta, que era una joya de interpretación. Caribe cantaba y bailaba las danzas con gran soltura y maestría.

Le encantaba escuchar las controversias entre trovadores puertorriqueños y no fallaba en ir a escucharlos en los concursos de trovadores que se celebraban en las fiestas patronales  que se efectuaban en la histórica Plaza de las Delicias, que es el nombre por designación oficial, en tiempos de su construcción.

Caribe se identificaba con todo lo que definía nuestra identidad de pueblo y nunca toleró ofensas a nuestra dignidad nacional. Un incidente que marcó su vida fue el que suscitó el charro mejicano, Jorge Negrete, en una visita que hizo a la isla a finales de los años 1940. El actor se encontraba en su época de gloria y fue recibido en Salinas y en todo Puerto Rico por multitudes delirantes, entre las que se destacaban las féminas boricuas.

Creo que fue en Salinas que al famoso artista mejicano se le salió decir en un momento en que un grupo de mujeres lo acorralaban para tocarle: oigan, ¿en Puerto Rico no hay hombres? Ese exabrupto bastó para que Caribe montara en cólera.  Fue como la cólera de Aquileo en la Ilíada, sólo que en sentido inverso. Siempre quiso batirse en un duelo con Negrete. Tanto es así que cuando alguien quería enfadarlo le llamaba ¡Negrete! Esa era una ofensa directa al alma de Caribe y en varias ocasiones hubo quienes se ganaron su pescozada.

Sólo existió una persona a quien Caribe le toleró todo. Ese fue Amadís Lugo Medina. Caribe amaba a Amadís. Desde muy niño entablaron una amistad casi de padre a hijo.  Amadís siempre le decía que su hermana Dignita iba a ser su novia. Eso hacia que Caribe sonriera, pues estaba refiriéndose a una de las niñas más elegantes y bellas del pueblo en aquella época. Pero casi de seguido, Amadís le decía que él se parecía a Negrete y Caribe, aunque se molestaba y expresaba su disgusto, se lo toleraba. Amadís también solía tocarle la cabeza y la cara, al mismo tiempo que le decía frases de cariño. Era un verdadero espectáculo de dos seres en armonía. Cuando Amadís falleció en un accidente automovilístico que ocurrió en la carretera número 1, en una curva cerca del negocio La Concha, la vida de Caribe se trastornó para siempre. El sufrimiento y tristeza de Caribe no tuvo consolación.

Caribe: deportista sin dobleces

Caribe fue un fanático de  los deportes, particularmente del béisbol. Durante su juventud se distinguió como cátcher en diferentes equipos. Otra faceta fue la de boxeador  aficionado, deporte que practicó por algún tiempo. Conocía  la trayectoria de cuanto boxeador se destacaba, tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico. Como un dato curioso, señalo que sus amigos solían enfadarlo, sacándole en cara una pelea famosa que se escenificó en Salinas. Fue una cartelera de  boxeo que incluía como atracción principal el enfrentamiento de Caribe con Pedro Mangual, un forzudo negro del barrio Coquí.

La pelea se estaba desarrollando bastante pareja, pero la gente insistía en pedirle a Caribe más coraje y más acción, gritando su nombre como es la costumbre. CARIBE! CARIBE! CARIBE! De pronto Caribe recibió varios golpes fuertes que lo llevaron a la lona y cantaron “knockout” de diez segundos. Los que presenciaron el encuentro, siempre le alegaron a Caribe que no lo noquearon, fue que él se tiro al piso. Otros debatían que lo achocaron en verdad, pero que el árbitro, para ayudarlo le contó hasta un minuto, pero que era él quien se negaba a despertar para asegurarse que la pelea terminara.  Ese era el gran dilema que siempre le traían a colación a Caribe en animo de perturbarlo, molestarlo y de verlo enfadado.

Recuerdo de niño la figura de Caribe. Cuando tenía como cinco años, vivía en una casa de madera propiedad de mi madre, en la calle de Cayey. Justo al lado estaba la tienda de Yayo, localizada en el zaguán del edificio de mi mamá, Tilita. Caribe era un asiduo cliente de la tienda de Yayo, donde acudía a escuchar por radio los juegos de pelota y las peleas de boxeo. Allí escuché una discusión entre Caribe y Francisco (Cico) Navarro. Cico insistía en que Caribe se tomara un refresco conocido como Coco Rico. Caribe se negaba de forma iracunda, alegando que contenía alcohol. Cico le argumentaba lo contrario. Entonces Caribe, que era analfabeta, tomó una botella de Coco Rico vacía y acercándose a Cico le inquirió con gran seriedad lo que informaba la etiqueta grabada en el cristal de la botella: ¿Y qué dice aquí?  Cico se calló.

Con el correr de los años pude comprobar que ese refresco contenía alcohol. Caribe sostenía que el alcohol era  muy dañino para la salud y por tanto  no era apropiado para quienes pretendían  practicar deportes. Fue un abstemio toda la vida y más aún, predicador constante contrario a su uso, a todos los niveles de edad.

Otro lugar al que acudía Caribe a escuchar los juegos de pelota y peleas de boxeo, lo fue la famosa tienda de Juan Martínez en la calle Cayey, hoy calle Luis Muñoz Rivera. Allí tuve la oportunidad, siendo muy niño, de escuchar con Caribe la famosa pelea entre Rocky Marciano y Joe Walcott. Nunca se me olvida. Caribe seguía el dictamen de su raza negra, y Walcott era negro.

Como seguidor del béisbol profesional del país, Caribe fue un fiel fanático de los Senadores de San Juan. Para entonces, el 99% de los salinenses eran fanáticos de los Leones de Ponce. Contadas eran las personas que favorecían otros equipos.

En esa época, el que proyectaba las películas en el Teatro Monserrate era Cruz (Cheche) Ortiz. A Caribe le gustaba ver las películas desde la última fila del gallinero. El gallinero eran unas gradas sin asiento donde acudían los de menos recursos económicos.

La gente de los campos, que se excitaba al extremo según ocurrían los acontecimientos en la película, tenía ese lugar como su preferido para soltar sus gritos, risería, palabrotas contra los villanos de la película y desgarradores consejos al muchacho o muchacha de la película. Como mi madre y mis hermanos vivíamos frente al cine,  o Teatro Monserrate, nos lográbamos ese tipo de espectáculo sonoro. ¡Corre que te cogen! ¡Corre, corre, corre! ¡Mira  patrás! ¡Mira patrás, que te van a empujar!

Para llegar a la última fila, Caribe tenía que subir como15 escalones y sentarse en el cemento pelao. Previo al comienzo de la película Cheche acostumbraba tocar discos con canciones de moda y danzas. Cheche estaba pendiente a que entrara Caribe, y cuando comenzaba a subir los escalones, sonaba discos que sabía agradaban a Caribe. Pero una vez que él subía todos los escalones y se sentaba, Cheche rompía a tocar la plena de Ponce, que era el himno del equipo ponceño. Caribe, que era un acérrimo oponente del Ponce Leones, montaba en cólera y salía del lugar, para sólo regresar al momento del comienzo de la película. Aquello era un espectáculo de pueblo, pues todo el mundo celebraba el asunto como una expresión romántica de pueblo.

A mí personalmente, me encantaba sentarme al lado de Caribe a ver las películas de vaqueros del oeste americano. El ceremonial durante la película era único. Todo el mundo compraba dulces, tales como tirijala, besitos de coco, marrayos, maní tostado con cáscara, crispe, chicles Adams de menta y de fruta, y toda clases de dulces. Caribe no era dulcero: llevaba al cine carne frita con tostones y nos daba un pedacito de cada cosa a mitad de película. De cuando en vez, un envidioso gritaba a jarro de boca: ¡CHUÍTO, ESTÁN COMIENDO CARNE FRITA! No sé si era por el olor sagrado que se esparcía, o como una protesta por el desentono que representaba al ceremonial de dulces, que duraba toda la película.

Caribe era amigo de todo el mundo, pero tenía unos privilegiados que podían retarlo y bromear con él. Recuerdo sus discusiones con Rogelio Pérez, quien siendo pitcher del equipo de Ponce, le sostenía a Caribe que él no le aguantaría la bola cachándole. El reto lo pude presenciar. Rogelio tirando con todo lo que tenía y Caribe gritándole que tirara, a ver si era verdad que lo iba a llevar a Ponce con un lanzamiento. Fueron unos amigos entrañables. Así también fue con Pedro Mangual, quien después de una ausencia de muchos años en Estados Unidos, vino a Puerto Rico y a quien primero procuró fue a Caribe. Era como hermanos. Siempre que Pedro venía, buscaba a Caribe.

Como fanático del béisbol aficionado, Salinas no ha tenido uno más leal que Caribe. Mencionaba con soltura el nombre de todos los peloteros y distinguía las cualidades de cada uno, según su apreciación.

Caribe: trabajador dedicado a la vida esforzada y sacrificada

Pocos ejemplarizan como Caribe la constante dedicación al trabajo duro y sacrificado. Los oficios principales que ejerció durante toda su vida así lo demuestran: estibador en los muelles, peón de camioneros, cargador de materiales de construcción  y así por el estilo. Recuerdo que trabajó con Miguel Cruz, apodado el Broco, quien cargaba mercancías desde los muelles en San Juan, para distintos lugares de Puerto Rico. Trabajó también con Juan Ortiz Lorenzi, con Juan Vega en el Salinas Lumber Yard por décadas; y con otros dueños de camiones.  Además, solía ser suplente cuando llegaba cualquier camión, sin peón para cargarlo o descargarlo.

Caribe era una especie de Sansón moderno. Su fama de forzudo se extendía por toda la isla. Cargaba hasta tres sacos de arroz  de cien libras cada uno, a la misma vez. Se decía que podía levantar y cargar un saco de arroz con los dientes.  Su afán por el trabajo era parte de sus naturales ansias de libertad y su odio a la dependencia. Nunca le pidió dinero a nadie, ni tampoco tomaba dinero prestado. Cuando ya estaba entrado en años, pasó a ser empleado del municipio de Salinas como guardián en el garaje municipal, en el sector Talas Viejas. Era el mudancero del pueblo. Cuanta persona tenía que mudarse, buscaba a Caribe. Era la persona indicada por sus destrezas y fortaleza. Cómo peón de camiones, llegó a conocer a Puerto Rico de rabo a cabo y hablaba con soltura de toda la zona de San Juan, pues una parte de su juventud la pasó en los muelles como estibador.

Caribe: reverente ante Dios y cristiano práctico

Caribe siempre vivió en absoluto desapego por las cosa materiales y en desacuerdo con los convencionalismos sociales. Sus pertenencias fueron siempre las básicas: un mahón azul intenso y una camiseta blanca  para el diario vivir. Guardaba en algún lugar especial un gabán y pantalón negro, una camisa blanca y una chalina negra. Tenía también guardados unos zapatos negros.

Caribe era un ferviente creyente cristiano con un profundo apego al catolicismo romano. Su participación en las procesiones y ritos católicos de la Semana Santa fue por décadas una tradición llamativa, pues en las procesiones de Viernes Santo, La Soledad y del Domingo de Resurrección, eran las únicas ocasiones del año en que usaba esa indumentaria y se ponía zapatos, lo cual consideraba un sacrificio. Vestía de gala una vez al año para asistir a las actividades de Semana Santa, particularmente la procesión de Viernes Santo.

Procesión con Caribe

Foto en Colección de Alberto Santiago Cruz

La presencia protagónica de Caribe cargando el santo sepulcro era esperada por todo el pueblo de Salinas. Su presencia en el acto, junto a las personas acomodadas y con los profesionales: abogados, doctores, comerciantes y otros exponentes de sociedad salinense, resaltaba como una expresión de cristianismo práctico, significando la igualdad de los hijos de Dios y el destino inexorable de igualdad ante la muerte.

Nunca lo escuché hablar mal de nadie, ni en broma ni en serio. Tampoco fue portador de rumores ni de habladurías. Tenía un sentido muy agudo de la justicia y nunca patrocinó los abusos. Por eso, los llamados guapos de barrio siempre se le acercaron con docilidad y nunca le faltaron el respeto. Recuerdo la proverbial exquisitez y pleitesía que le rindió Johnny Manzanet, desde los días tormentosos de su juventud hasta su época  más dorada en la ciudad de New York, donde lo llevó y presentó como su ídolo y modelo de persona. Increíble pero cierto, Johnny, al igual que todos los que conocimos a Caribe, lo llegó a querer y respetar como un ser humano muy especial.

Caribe caminó descalzo toda su vida y vino a usar zapatos diariamente casi al final de sus días, cuando las autoridades del Departamento del Trabajo, en un rapto de poder se lo exigieron como condición para la permanencia en el empleo.

Caribe: ejemplo de comportamiento cívico y virtuoso

La plaza de recreo de Salinas fue por muchísimos años como una especie de universidad de la vida. Lo comprueba el desempeño que dieron a sus vidas los innumerables jóvenes que allí estuvimos matriculados en diversas capacidades. Edelmiro mi hermano, reseñó en un artículo publicado recientemente, la participación de los limpiabotas en esa universidad. De ella nos graduamos el Lcdo. Rolando Cruz, el Lcdo. Edelmiro José Rodríguez Sosa, el  profesor Carlos Ortiz, Rumildo Cruz, Joaquín Torres, apodado Tincy, y otros limpiabotas que no recuerdo. También eran partícipes de las tertulias, el arquitecto Luis Colón, Víctor Espendez Lucchesi,  el ingeniero José Tomás (Q) Vázquez, y otros.

Sobresale la presencia de Caribe como maestro de la vida para todos nosotros. Un soñador empedernido, contador de historias fantásticas, en las que casi siempre el héroe era él. Un héroe aliado de las fuerzas del orden, despegado totalmente de los delincuentes a quienes despreciaba. Amante de los valores más puros que definen al ser humano. Totalmente honrado, digno de la más absoluta confianza. Respetuoso de las damas, a los más altos niveles de confianza en un caballero. Amigo solidario en las buenas y en las malas. Nunca faltó a un velorio de un amigo o de aquellos de sus seres queridos, en aquellos tiempos donde había que amanecerse en la casa velando al difunto hasta el otro día.

Caribe: eterno maestro de la juventud salinense

Las virtudes de este gran ser humano que fue Caribe, una vez conocidas, impresionan.  Impactan sobremanera cuando se piensa en las limitaciones que imponía la precaria situación que le tocó vivir: la de un niño que se crió solo y sin familia. Conmueven cuando se considera que a pesar de las circunstancia, cultivó su propia existencia y sin saber leer ni escribir, llegó a ser un modelo de hombre trabajador, persona educada y ciudadano ejemplar.  Los que lo conocieron, reverenciaron su figura en vida, llamándolo Don Cari. Creo que si en algo Salinas puede honrar la memoria de Caribe es levantando un monumento al trabajador simbolizado en su figura.

[1] Encuentro Al Sur ofrecerá más detalles cuando se corroboré la información.

[2] Cabe la posibilidad que su expresión no se debiera solo a un trastorno del habla sino que tuviera relación con el idioma africano de sus ancestros.

©Dante A. Rodríguez Sosa

 

Dante 2014El autor es un maestro y abogado jubilado natural de Salinas. Además de cantante y bohemio fue legislador y miembro de la judicatura de Puerto Rico. Ha escrito diversos artículos relacionados con la vida y los personajes de su pueblo.

 

 

 

Marioantonio Rosa delata a José Manuel Solá

José Manuel Solá: de todas las páginas
por Marioantonio Rosa

“En el ojo humano, la intensidad de la presencia humana se concentra
de manera singular y se vuelve accesible. El universo encuentra su
reflejo y comunión más profundos en él. Puedo imaginar a las montañas
soñando con el advenimiento del ojo humano. Cuando se abre, es como
si se produjera el alba en la noche. Al abrirse, encuentra un mundo nuevo.”
El ojo es como el alba
John O’Donohue

chesolaEl ojo del poeta. El singular, el primero y el postrero. El ojo deshabitado de cualquier toque que le desvíe a su encuentro con el universo. El ojo, como un alba, una iniciación, una apertura dispuesta a surtirse de símbolos, hábitos, senderos, sensaciones, dolor y paroxismo, amor o soledad, o solo, contemplación.

Durante la escritura de estas líneas, o esta travesía por el ojo de un poeta de la estatura de José Manuel Solá, muchos ojos suelen visitar a las letras. Voy a la distancia, José Clemente Orozco, muralista y litógrafo mexicano. Un ojo creador esencial en todos los manifiestos del arte contemporáneo. Nunca me ha abandonado el impacto de su magistral “El Hombre de fuego” mural elevadísimo en la bóveda del Auspicio Cabañas de Guadalajara. Allí, está el ser enfrentado a sus elementos de nacimiento, fuego, agua, aire, totalidad. Se ha dicho que significan un compendio de la filosofía humanística de su autor, que parte del origen y desarrollo de América y del mundo, la lucha por la liberación de México, el todo de un ojo que no solo se limitó al entorno de una patria, sino que más allá, Orozco retrata la condición humana; se interesa por valores universales y de ahí que sus imágenes más características comuniquen la capacidad del hombre de controlar su destino y su libertad ante los efectos determinantes de la historia, la religión y la tecnología.

Un poeta que todos los días camina con nosotros, Luis Palés Matos. Un ojo redivivo, actual, contundente. Su poema “Pueblo” no desaparece, por el contrario nos muestra la estampa repetida, quizá ahora más dramática de un caos que hemos hecho nuestro:

“¡Piedad, Señor, piedad para mi pobre pueblo!

Sobre estas almas simples, desata algún canalla

que contra el agua muerta de sus vidas arroje

la piedra redentora de una insólita hazaña…

Algún ladrón que asalte ese banco en la noche,

algún Don Juan que viole esa doncella casta,

algún tahúr de oficio que se meta en el pueblo

y revuelva estas gentes honorables y mansas”.

¿Hay alguna diferencia? Tenorios curtidos de oscuridad, tahúres armados dispuestos a disparar en una avenida repleta de autos, o en un finísimo centro comercial, no importa el costo, solo la “tarjeta” y nada más, así, ebrios en una insensibilidad resistente a Dios y a las oraciones. Esos dos ejemplos, nos llevan a la médula que inicia esta entrevista: el ojo del artista de frente al mundo.

Si tomo entonces estas palabras de Donohue que el ojo sencillo, ciudadano de sensaciones y de vida, es un alba que se extiende y descubre, entonces el poeta en su elemental pureza de expresión sin contar qué rumbo o qué diatriba adquiera, es el rayo, la conciencia y la memoria. José Manuel Solá, “Ché” Solá como le llaman muchos y como yo hace apenas unos meses he aprendido a llamarle es uno de los poetas más representativos del país. Una voz natural y auténtica, que se nos ofrece, da su vuelta, llega y nunca nos deja. En su punto de partida sus provocaciones, ese primer ojo que sea abre hacia el mundo nos comenta; “No sé… Creo que el angustioso proceso de estar vivo es suficiente provocación para la poesía y para otras cosas, claro.

Creo que, si recuerdo bien, los primeros poetas que capturaron mi imaginación (y estamos hablando de los años ’50) fueron los que escribían en el periodiquito “Escuela”, del D.I.P., que nos regalaban. Después, aparecen por ahí -con premeditación y alevosía- José Antonio Dávila, De Diego, Lloréns, Andrés Eloy Blanco y “un tal Neruda”. Pero mis primeros poemas, sonetos, realmente, fueron provocados por una niña llamada Évelyn, cuando pasábamos por las calenturas de los trece años…”

Su proceso creativo, su alquimia, su evento provocador a través del oficio del verso, se nos revela; “El proceso creativo obedece, en mi caso, a situaciones y experiencias del día-a-día. Puedo pasar semanas leyendo periódicos, novelas (Elena Poniatowska, por ejemplo) y comiendo arroz con habichuelas y corned beef… y no se me ocurre nada. Pero un buen día estoy tomando café y llenando un crucigrama y algo me golpea y no siempre sé lo que es. Entonces debo buscar mi cuaderno y ponerme a escribir… ¡es como un aura inesperada que se me salta y fluye por la tinta…! Tal vez a eso es a lo que llaman “inspiración”. Pero ahí termina o queda la inspiración; lo demás es trabajo y una dulce angustia que ni yo mismo comprendo: peso las palabras, las saboreo, las invito a bailar, las canto y así… hasta que se me rinden sobre el papel. Hay un solo tema y un solo motivo: el amor. Amor a todo lo que tiene vida. ¿El plan? No estoy seguro, tal vez está en mi subconsciente”.

Hay una óptica personal en cuanto a la confluencia entre la poesía y la narrativa. Afirma Solá que existe cohesión complicidad, tal vez; “Si, creo que hay una cierta complicidad entre la narrativa y la poesía. ¿Algo simbiótico? Ambas, si somos responsables, tienen algo que decir, que proclamar, que denunciar tal vez, que contar. Así ha sido con mucha de mi poesía y de la poesía de quienes considero mis maestros (aún siendo yo un estudiante pobre). Debe de haber cierto grado de narración en la poesía -para que sea humana- y debe haber poesía en la narrativa. Que de alguna manera conmueva al lector, que lo enamore, que lo haga encontrarse en la lectura. No siempre se logra, claro. Ambos géneros expresan, obedecen, al momento histórico, pues, obviamente, surgen de dentro de un contexto (cultural, lo que sea…) Ahora pienso, en este momento, que la poesía ha de ser denuncia y esperanza. Incluso, claro está, la poesía de amor, intimista…naturalmente”.

Le formulamos una pregunta usando la palabra “trayectoria”. De todas las páginas, el ojo llena su tránsito, de todas las páginas el ojo hace una trayectoria que lo obliga a interpretar lo descubierto, lo insólito, lo maravillado, lo sencillo, lo amado o lo triste, y así al ramaje de los términos se enriquece; “¿Trayectoria? Diría que he sido afortunado pues cuento con cientos de amigos de abrazos insobornables en muchos lugares. Sí, he recibido premios que agradezco, por ejemplo, la primera vez que me aventuré a participar en un certamen (auspiciado por la Federación de Maestros de P.R.); gané el primer premio en narrativa y el segundo premio en poesía; Edgardo Nieves Mieles, a quien tanto admiro, ganó el primero en poesía y el segundo en narrativa. Y he recibido reconocimientos hermosísimos en Uruguay, Perú… No los menciono por no pecar de presumido.

Nombres que no olvido… ¡son tantos! Betty Chiz, Roberto Bianchi, Virginia Bintz, Gerardo Almada, Nicolás Liberde, Graciela Genta (¡qué gran mujer!), José Guillermo Vargas, Luis López Nieves, Sandra Gaviría, Héctor Escalante, Marcos Reyes Dávila… Al respecto, permíteme citar un poema de Pedro Casaldáliga: “Al final del camino me dirán: / -¿Has vivido? ¿Has amado? / Y yo, sin decir nada, / abriré el corazón lleno de nombres.” Cada uno ha dejado algo tatuado ahí.

¿Cómo va nuestra Literatura Nacional? “Nuestra literatura -contra todo pronóstico- está en su mejor momento. Es así en toda Latinoamérica y Puerto Rico no es la excepción. Poetas y novelistas aparecen en cada esquina como por combustión espontánea. Talleres, editoriales, encuentros de creadores (necesariamente hay que incluir a los artistas plásticos, a la clase actoral)… Es maravilloso. Y aunque nos sintamos aislados, ocasionalmente y debido a nuestra particular condición de país ocupado, lo cierto es que la tecnología nos ha abierto a un mundo que nos parecía demasiado distante. Podemos conversar y hasta hacer trueques con artistas de Cuba, Brasil, Argentina, Indonesia, Grecia, Ukrania… ¡qué sé yo! y en una misma noche podemos leer, gracias al ordenador, a Horacio Huidobro y a Maya Angelou. ¡Claro que hay esperanza! Creo que los puertorriqueños estamos, en todos los sentidos, en la víspera del gran resplandor”.

El poeta acaba de publicar su último libro “Actos Vandálicos” bajo la edición del autor e impreso en Montevideo, Uruguay donde su poesía ha hecho luz y territorio, lo mismo ha sucedido en Chile, Argentina, Colombia y Venezuela. Litoral poético donde se escenifica la gran poesía de Las Américas. Un honor, un verbo, y un testimonio en manos de José Manuel Solá. El ojo está abierto en la lectura de “Actos Vandálicos” sucediéndose en mosaicos vivos, diáfanos, intimistas o existenciales, si acaso la poesía en su materia primera se rompe en la existencia, en el hervidero de símbolos que salen afuera a buscar luz, o esa alba del ojo trasmigrado:

Anda cantando a la lucha,

sal feliz a la vida,

con tu camisa alegre y tu mejor sonrisa

ve repitiendo flores y poemas,

ve a vestirte de sol;

comparte la alegría

y sal enamorado de todos los abrazos

que por ahí te esperan

del hoy y del mañana,

ah…sal enamorado de los cansancios buenos;

que el día se enamore de la canción que cantas

que todas las banderas te salgan al encuentro

que todas las miradas sean como de Dios

como del corazón de tus hermanos;

enarbola tu canto como bandera viva.”

 

Para salir a la vida

 Actos Vandálicos

Para mayor información sobre los libros de este gran poeta y sobre cómo adquirirlos escriba a : jose_m_sola_44@hotmail.com

Cuídese de la Calima

Calima¿Sabe usted lo que es la calima?  La calima es la bruma o neblina que se produce en la atmosfera a causa de la evaporación de agua o por el polvo atmosférico.  En algunos países de África y  en Europa se llama así al Polvo del Sahara.  Ese conocido nuestro que nos visita con frecuencia y que arropa toda la zona de una bruma que luce matices entre marón y gris.

La calima o  polvo procedente del desierto, usualmente se asocia con el calor y con algunas enfermedades, especialmente las condiciones respiratorias.

Pues resulta que un estudio realizado en el Centro de Investigación Atmosférica de Izaña, en Tenerife revela que el resultado neto de la calima es un enfriamiento del sistema tierra-atmósfera. Así lo afirma un parte de prensa de la Agencia EFE donde se reseña un artículo publicado por la investigadora Carmen Guirado Fuentes sobre el polvo del desierto. El estudio se basó en datos recogidos en la Estación Meteorológica de Tamanrasset en Argelia.

Cuando la calima cubre una zona lo que ocurre es que evita la entrada de parte de la radiación solar y como consecuencia se favorece el enfriamiento de las capas inferiores de la atmósfera. Sin embargo, aún habría que estudiar el efecto global de la calima en el cambio climático debido a la diversidad de zonas que afecta, de la cantidad, la concentración y la composición química del Polvo del Sahara.

Lo que si no podemos obviar son los efectos de la calima en la salud de los seres humanos. En Puerto Rico el aumento de los casos de asma parece estar relacionado con la llegada del polvo del desierto. De todas maneras, los asmáticos sigan atentos a los boletines del tiempo para enterarse del nivel de polvo del desierto en la atmósfera borincana.

srs

foto: Tormentas en acción